Trabajo de niños guatemaltecos en la frontera sur de México. Una presencia encubierta y simulada

Niños, niñas y adolescentes de Guatemala, migran de forma irregular, la mayoría, para trabajar o buscar empleo en el mercado laboral del Soconusco, Chiapas, en el sureste de México. Sus condiciones materiales son precarias e insatisfechas, especialmente los provenientes de localidades indígenas de Guatemala. Se desconoce su magnitud numérica, las características sociodemográficas, así como las condiciones sociales y laborales en que se encuentran en el Soconusco. En el sector agrícola destaca su aportación en las plantaciones de café, caña de azúcar, mango, papaya y banano cuya producción se destina en gran medida al mercado internacional; también laboran en los servicios, comercio y construcción, pero sobre todo en actividades marginales: cuidado de automóviles, limpia parabrisas, aseadores de zapatos (boleros), venta de dulces y chicles (canguritos), “tragafuegos” y “payasitos”.

De forma aislada nuestros estudios se esfuerzan por identificarlos. Por ejemplo, Ayala Carrillo y sus colegas (2013) encontraron 886 NN en plantaciones de café, durante el periodo agrícola del 2011. De ellos 595 eran niñas, niños y jóvenes de entre 5 y 17 años de edad y aunque ninguno fue registrado formalmente como jornalero o jornalera casi todos realizaron algún trabajo efectivo en el campo. Son hijos y/o parientes de 543 familias jornaleras, de un total de 2 mil 974 personas de las cuales 82.5 por ciento eran trabajadores y trabajadoras agrícolas provenientes de Guatemala. El trabajo de la infancia en las labores del café contribuye a la mano de obra familiar y el adulto percibe el ingreso salarial, lo que hace que su aportación económica quede invisibilizada. Por otra parte se registra la presencia notoria de niñas y jóvenes, también guatemaltecas, insertas en el trabajo doméstico en las ciudades fronterizas del Soconusco. En un trabajo realizado por Médicos del Mundo y el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova en 2011, a través de una entrevista realizada (115 en total), identificaron que el promedio de edad de las mujeres es de 22 años; pero más de la mitad (51 por ciento) son menores de edad de entre los 13 y 17 años, lo que indica una importante participación de niñas en este sector. Otras actividades que realizan mujeres, jóvenes y niñas, hondureñas y salvadoreñas, en menor medida guatemaltecas, se vincula con el servicio en restaurantes, fondas y puestos de comida en la calle. Destaca también su ocupación en bares (“centros botaneros” como les llaman localmente) donde las jóvenes, hijas o hermanas de mujeres adultas, atienden a clientes sirviendo bebidas y botanas o bien en el ficheo (acompañar a los clientes en su mesa y beber con ellos, por cada bebida consumida ella gana un porcentaje).

Asimismo encontramos un grupo numeroso de niños y jovencitos, mayoritariamente varones, que trabaja sobre la calle, son los canguros y boleros. Deambulan en las calles céntricas de las ciudades fronterizas, en las afueras de los centros comerciales, en las entradas de las universidades públicas y privadas; también en las centrales de transporte público colectivo. Hay un grupo grande que trabaja por las noches y sus clientes son los que acuden a las cantinas, bares y prostíbulos en el horario de la noche/madrugada. Este grupo lo constituyen más de 400 niños, la mayoría procedente del municipio Concepción Tutuapa del departamento de San Marcos, pero también de Totonicapán, Quetzaltenango y Huehuetenango, Guatemala y se trata de una migración del campo a la ciudad con alta circularidad (Rivera, 2011). En 2010 levanté 220 encuestas aplicadas en Tapachula, los datos indican que la mayoría de los encuestados (boleros y canguros) son hombres (94 por ciento) y sólo 6 por ciento mujeres; 88 por ciento proceden del departamento de San Marcos, del municipio Concepción Tutuapa, Guatemala; 72 por ciento proviene de familias campesinas asentadas en poblaciones rurales y 28 por ciento es residente de un centro urbano. Un alto porcentaje (81 por ciento) tiene entre 15 y 18 años de edad y 16 por ciento entre 9 y 14 años de edad. Sin excepción, todos aluden al tema de la pobreza en casa y la falta de trabajo en Guatemala como las causas principales para migrar a la ciudad de Tapachula y trabajar.

El trabajo que realizan niños y niñas centroamericanos, principalmente guatemaltecos, en la frontera sur de México se explica por la necesidad de apoyar la economía doméstica; aunque en la justificación, de parte de sus padres, también va implícita la idea del trabajo como un proceso educativo y formación general de la persona, desde pequeña, y al desarrollo de pautas culturales de socialización. Sin embargo, las proximidades y los límites entre el trabajo, como aprendizaje, y el que se desarrolla en la esfera del trabajo asalariado a veces son imperceptibles. Como un círculo vicioso, la imposibilidad económica de que un infante no pueda estudiar porque debe trabajar, lo es también para quien logra insertarse en la vida escolar cuyo desarrollo es inhibido porque el recurso económico está ausente y no logra obtener los materiales de estudio y se ve orillado a trabajar.

El análisis e identificación de políticas públicas que atiendan esta problemática hay que situarlos en un campo y contexto social mayor y en los circuitos de producción, circulación y consumo globales del trabajo y el capital. Disminuir, erradicar o regular el trabajo que desarrollan niñas y niños, es una tarea estructural que va más allá de la frontera sur de México, incluso de los países, tanto de origen como de destino. Es pertinente continuar el estudio de la problemática desde diferentes dimensiones pero reconociendo su incorporación como sujetos activos al mundo del trabajo. El tema precisa de un trasfondo ético y político porque un niño, una niña o un adolescente que migra y trabaja es un sujeto doblemente carente de sus más elementales derechos humanos. Hacerlo constituye una tarea impostergable, en virtud de los actuales escenarios económicos, políticos y migratorios en emergencia y en transcurso.

 

Mapa 1: Ubicación de la ciudad de Tapachula, región del Soconusco, Chiapas (México) y Guatemala. Fuente: Google Imágenes en Blanca Blanco, 2012.

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