Soy la raíz nueva de un árbol viejo: el tù’ùn savi[1] en Los hilos que nos tejen[2] de Melissa Elizondo Moreno[3]

Ana Itzel Quintero Báez [4]
CIESAS Ciudad de México

[5]


Introducción

A través del cortometraje Los hilos que nos tejen realizado por Melissa Elizondo Moreno, se abordará la importancia del legado lingüístico y cultural que subsiste mayoritariamente entre las abuelas y abuelos de los pueblos originarios, desde el caso particular de la cultura ñuu savi.

Son muy diversas las razones por las cuales se deja de hablar una lengua originaria, cada una de ellas tiene su propia historia, que por razones de tema y tiempo no se desarrollarán en este texto. Pero brevemente se puede mencionar una de ellas: la migración, un hecho de bastante complejidad, en el que la familia se fragmenta en búsqueda de mejorar su situación laboral y económica, aunque en ocasiones finalmente solo se encuentre precariedad y explotación. También los desplazamientos territoriales obligan, desde temprana edad, a que las infancias habiten nuevos territorios, donde su desarrollo social y educativo entre culturas comúnmente dominantes y de hegemonía cultural los alejan de sus raíces, de su idioma y valor cultural.

Sin duda existen también procesos de vida que marcan alternativas a la propia historia, desde los cuales se reflexiona y se dibujan nuevas maneras de habitar la vida. Tal cual se narra en este cortometraje con la historia de Ramsés, un niño de ocho años que experimenta un choque cultural entre la vida citadina y la vida en la montaña. Y a quien al encontrarse con su abuela se le devela un mundo desconocido, donde solamente a través del tù’ùn savi podrá comprender la coexistencia de la gente de la lluvia.

Entre la ficción y la realidad etnográfica

Aunque este cortometraje se cataloga como de ficción, es necesario mencionar que actualmente los géneros y estilos se entremezclan borrando sus fronteras entre unos y otros. Plantinga (2014), en su larga reflexión sobre el cine de no ficción menciona cómo la catalogación carece de claridad y muchas veces surge por denominaciones sociales temporales: sobre todo se designa así en la industria del cine comercial.

En Los hilos que nos tejen encontramos poesía visual en la fotografía que realiza Uriel López España-Nute Kuijin,[6] y los diálogos desde el pensar en tù’ùn savi elaborados y traducidos por Basilisa España,[7] pero además de esto, la obra audiovisual puede entenderse como documento etnográfico, ya que traslada al espectador al territorio y transcurrir de la vida ñuu savi.

Un elemento importante en esta obra cinematográfica es que se basa en un relato familiar de habitantes de la comunidad Yosonikaje, agencia del municipio de Yukuhiti,[8] distrito de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco, en el estado de Oaxaca, quienes además forman el elenco junto con familiares de Yukunino de Guerrero.[9] Esta estructura de horizontalidad en la realización permitió proyectar un “reconocimiento de la diversidad cultural, a través de una representación justa y equilibrada de la realidad” (Gumucio, 2014:18), elementos cercanos a un cine comunitario.

En la primera escena podemos apreciar desde una toma panorámica a la montaña y su inmensidad, acompañada por la neblina, un cuadro que transporta al clima cotidiano en Yukunino. Durante este recorrido una voz en off nos recuerda aquel vínculo ancestral y la importancia de recuperar la raíz desde las relaciones intergeneracionales, diciendo: “Voy caminando, y el camino parece un hilo grueso. Pero no es un hilo. Es la raíz nueva de un árbol viejo».

Mientras escuchamos al viento soplar y la sonoridad del tù’ùn savi, se observa un telar de cintura en manos de la abuela, que representan también las manos que saben tejer la palma, hacer petates, sembrar maíz; manos que saben curar, portadoras del conocimiento de la montaña. En el personaje de la abuela, miramos también a aquellas mujeres que saben encontrar el quelite, los hongos comestibles, caminar el monte, echar fuego y hacer tortillas de mano con maíz criollo, cuidando siempre de la semilla y conservándola para la próxima siembra.

Las abuelas que saben cómo habla el ñu’un/fuego, si canta, chifla, baila, o mueve sus llamas hacia el rumbo por donde quizá alguien visite el hogar. Mujeres que habitan el legado de la montaña, el tù’ùn savi, un sentir-pensar ñuu savi sin el cual no sería posible concebir la existencia misma y de los otros, de la gente, del pueblo de la lluvia.

Frente a la mirada alegre de la abuela aparece Ramsés, un niño que está a disgusto porque extraña su mundo de ciudad. Pero, como todo niño, con su modo de percibir y reflexionar sus experiencias y en constante aprendizaje entre travesura e inocencia. Conocerá a través de la enfermedad y el cuidado de su abuela el pensamiento profundo ñuu savi, en el que todo ser tiene cualidad de vida y se camina en colectivo, y por ello el respeto al medio natural es tan importante.

Las infancias y juventudes finalmente son esa raíz nueva de la que se habla durante la escena de la montaña. Son la semilla que puede conjuntar diferentes esfuerzos para revitalizar la oralidad y sabiduría de los árboles viejos. Y revertir los desplazamientos lingüísticos a partir de reflexiones y acciones colectivas.

Este tipo de producciones audiovisuales, así como las nuevas producciones comunitarias y colaborativas que nacen de las diferentes manifestaciones artísticas son grandes esfuerzos, a partir de los cuales se pueden encontrar poco a poco, o, como dirían los ñuu savi, kueni kueni, formas de transmitir lo sustancial de aprender y hablar la lengua de origen, y de esta manera recuperar y sanar lo que ha sido silenciado.

Si nos propusiéramos adentrarnos a diferentes historias sobre desplazamiento lingüístico, seguramente encontraríamos bastantes que conectarían con algún elemento en la historia de este cortometraje. Por ejemplo, la imagen que acompaña este texto es de una máscara de Lente diseñada por Alberto López Salazar, rapero y artista visual ñuu savi, elaborada para la fiesta de carnaval que se realiza cada año durante el mes de febrero en Nundaa Ka’anuu, Ñuu Yuva (Buenavista, Santa María Yosoyúa). La máscara lo representa a él mismo como un ser que aprende observando sin poder hablar, sin el tesoro que le fue arrancado por su padre, el sa’an savi.

Alberto cuenta: “por eso le puse ojos grandes, porque aprendo observando. Pinté una parte dorada donde se ausenta el tesoro de mis ancestros, donde me arrancaron la lengua, por eso sale sangre de mi boca, no tengo boca”.[10]

Alberto solo permaneció cinco meses en su lugar de origen. Después fue llevado por sus padres a la ciudad de Tijuana, no conoció el tnu’u savi, porque su padre se silenció, prohibiéndose enseñarlo a sus hijos; Alberto solo tuvo breves acercamientos en visitas esporádicas. Hasta hace unos tres años, que regresó a su tierra para suplir un cargo de su padre, y decidió quedarse, y aprender a lado de su abuela, su esposa Audelia e hijo Koovico/ Serpiente de nube, los hilos que le tejen.

Filmografía

Título: Los hilos que nos tejen.

Dirección y guion: Melissa Elizondo Moreno.

País: México.

Año: 2014.

Duración: 18 minutos.

Visto en: https://www.youtube.com/watch?v=Q448HbLj2cg

Bibliografía

Gumucio Dagron, Alfonso

2014 El cine comunitario en América Latina y el Caribe, Bogotá, Colombia, Centro de Competencia en Comunicación para América Latina

Plantinga, Carl R.

2014 Retórica y representación en el cine de no ficción, Ciudad de México, México, Universidad Nacional Autónoma de México.


1- El tu’un savi (palabra de la lluvia), es el idioma de la agrupación cultural ñuu savi (pueblo o gente de la lluvia), clasificada dentro de la familia lingüística y cultural oto-mangue, puede encontrarse denominada con otros nombres según la variante lingüística o territorial tal como: tnu’u savi, tnu’u sau, sa’an savi, sa’an sau. En este caso se utiliza más el término tù’ùn savi, ya que el cortometraje se realizó con personas que hablan esta variante en Yukunino de Guerrero, municipio de Nuyoó.

2- Este cortometraje puede visualizarse libremente desde la siguiente liga: https://www.youtube.com/watch?v=Q448HbLj2cg

3- Melissa Elizondo Moreno es cineasta por la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).Es una realizadora comprometida con un cine social, en el que ha tratado temas como violencias de género, pedagogías comunitarias, derechos y reivindicación lingüística, entre otros. Sus obras han recibido premios nacionales e internacionales.

4- Estudiante del programa de maestría en Antropología Social, Ciudad de México 2021-2023 /Correo: itzelquintero05@hotmail.com

5- Máscara de Lente diseñada por Alberto López Salazar, rapero y artista visual ñuu savi. Imagen tomada durante la temporada de campo que realizó la autora entre los meses de septiembre y diciembre de 2022.

6- Nute Kuijin-Uriel López España es cinefotógrafo y cineasta documental por la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC-UNAM), realizador de Tu’un Savi (2020).

7- Basilisa España fue colaboradora ñuu savi para el personaje de curandera, y traductora en Los hilos que nos tejen.

8- En este texto se utiliza la “k” para la escritura en tù’ùn savi, de los municipios Yukunino y Yukuhiti, por la morfología de la palabra que proviene de Yuku, cerro. En documentos que se escriben desde el castellano se puede encontrar con “c”.

9- Comunicación personal por Nute Kuijin-Uriel López España, diciembre de 2022.

10- Comunicación personal en una conversación telefónica, diciembre, 2022.

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