Sistema colonial, minería y los guardianes de Wirikuta

Eréndira Martínez Almonte

Maestría en Antropología Social, CIESAS Ciudad de México


“Somos Wixaritari, un pueblo que, a pesar de la conquista española y el avance de la sociedad mestiza mexicana, mantiene su cultura, sus ritos, su forma ancestral de vida…”

Cartel oficial del documental (tomado de la cuenta de Twitter @PeyoteGuardians)

En 1976, en el simposio sobre Historia Económica de América Latina, que tuvo lugar en el Congreso Internacional de Americanistas celebrado en París, Ángel Palerm dictaba una ponencia titulada “La formación colonial mexicana y el primer sistema económico mundial”. En ella retomaba los postulados teóricos de Rosa Luxemburgo, los cuales fueron desarrollados en el texto La acumulación del capital, en donde señaló al capitalismo como un sistema dependiente, cuya reproducción depende de la explotación de otras formaciones socioeconómicas externas a este sistema.

A lo largo de su exposición, Palerm contextualizó y analizó la explotación minera durante la colonia. Asimismo, mostró cómo la minería era el principal sustento económico de la Nueva España durante los tres siglos de dominio colonial y cómo esta actividad se insertaba dentro del naciente sistema económico capitalista. Hoy observamos cómo el proceso de extracción de minerales es un proceso inacabado y dinámico, en el cual se han insertado nuevos actores sociales y nuevas problemáticas. Esto es algo que podemos apreciar en el documental Huicholes: Los últimos guardianes del peyote del argentino Hernán Vilchez (2014). Este material no sólo se centra en la importancia que tiene el xikuri (peyote), para el pueblo wixarika, sino que, también muestra la manera en que se entrelazan diversos aspectos sociales, políticos, ecológicos, económicos, sagrados, ideológicos y ontológicos en la disputa existente en torno al sitio sagrado de Wirikuta.

El documental nos muestra parte de las movilizaciones en defensa de este territorio sagrado, las cuales se dieron como consecuencia de las concesiones otorgadas a 38 empresas mineras canadienses, por parte del ex presidente Felipe Calderón, durante el periodo 2006-2012. A lo largo de sus 126 minutos, podemos apreciar los distintos intereses económicos que hay detrás de la apropiación y explotación de estas tierras. Los diversos testimonios que se presentan, dejan al descubierto las tensiones existentes entre la población mestiza y la wixarika, entre el enriquecimiento monetario y el individualismo resultante del sistema capitalista, en oposición la comunalidad de los wixaritari, pues en la defensa de Wirikuta se vela por el bien común, pero no sólo del pueblo wixarika, sino de todas y todos los habitantes de la tierra.

La peregrinación anual del pueblo wixarika al santuario del Cerro Quemado, en palabras los protagonistas, es parte de “Renovar la alianza con nuestros dioses y con nuestros ancestros, y así regenerar el ciclo de las lluvias, de las cosechas, del día y de la noche, de la vida nuestra y de todo el planeta”. Como se puede apreciar a lo largo del film, los wixaritari no solo piensan en su bienestar, sino que su preocupación es por todos los seres vivientes de la tierra: plantas, animales, seres agrados y en general la humanidad. Estos territorios son de gran importancia para los pueblos indígenas de nuestro país, sin embargo, no cuentan con la misma protección que se le da, por ejemplo, a las grandes construcciones arquitectónicas prehispánicas, cuya violación es considerada delito federal.

Este punto es importante, pues considero que el hecho de que tanto Palerm, como muchos de sus contemporáneos mostraran únicamente interés por aquellos pueblos que se caracterizaron por sus grandes obras arquitectónicas e hidráulicas; provocó que durante años se dejaran de lado las investigaciones de los pueblos habitantes de Aridoamérica, invisibilizando el desarrollo de estos, sus problemáticas y su relación con el medio. Aún más, los ha dejado en los márgenes del Estado, permitiendo que la explotación y despojo que viven se dé a mayor escala, de manera silenciosa e impune.

En la película también es interesante escuchar el discurso de los trabajadores de las empresas mineras, así como conocer la relación que tienen estas transnacionales con el gobierno mexicano. Pese a lo que se pudiera pensar, existen grandes diferencias con lo que Palerm y Brading señalan para la época colonial, pues aseguran que “Los trabajadores […] constituían una fuerza laboral libre […] que en muchas regiones era prácticamente socia de los patrones. La práctica más común era dar a todos los trabajadores un salario diario normal de cuatro reales […] Pero lo que en verdad atraía a los hombres hacia las minas era el hecho de que se les daba una comisión en forma de mineral, llamada “partido”. La mayoría de los trabajadores mineros de México esperaban una participación en las ganancias.” (Palerm, 2008: 175). Esto llama la atención, pues como se muestra en el documental, actualmente la explotación de las minas no representa ingresos importantes para los trabajadores, más allá de su sueldo, a esto sumemos el hecho de que el gobierno mexicano se encuentra obligado a regresar el ISR (Impuesto Sobre la Renta) a estas grandes corporaciones, lo que se traduce en ganancias mínimas para la región y para el país, a costa de un gran deterioro ambiental y cultural.

Este despojo territorial no podría ser posible sin el apoyo político del sistema dominante, a diferencia de la estructura estatal mostrada en trabajo de Palerm, hoy en día nos encontramos con un Estado (¿colonizado?) regulado por la estructura económica global y que responde a los intereses de los grandes capitales. La enorme cantidad de concesiones otorgadas muestra la alineación del Estado a las necesidades del sistema económico mundial. Este ya no es un generador de instituciones y de relaciones sociales, ya no es el guardián del orden establecido (ibíd. 192), lo cual es claro en las grandes movilizaciones que se dieron en defensa de Wirikuta, la agencia política de estos actores, ya no dependen de las normas institucionales. Ni las mineras, ni el gobierno esperaban la enorme respuesta que hubo para defender el territorio sagrado los wixarika.

Otra gran diferencia que encontramos con la explotación mineral colonial y la actual, es que ahora la minería a cielo abierto deja un panorama desolador, donde nada puede volver a crecer. Una vez terminados los recursos las corporaciones abandonan el lugar. Palerm explicó que la minería virreinal, permitía todo un crecimiento económico de la región, que se nutría del comercio, la ganadería y la agricultura de autoconsumo, para sustentar los grandes centros mineros, a estas actividades se incorporaban las comunidades originarias. Esto no quiere decir no existieran las relaciones de poder asimétricas, es sólo que estas problemáticas no son tocadas por el autor, pues su interés se encuentra en la parte económica. A lo largo del trabajo de Hernán Vilchez, podemos percibir un claro afinamiento por parte de estas trasnacionales de las practicas extractivistas y explotadoras del sistema colonial. Por eso considero que es de suma importancia, analizar el impacto social y las dinámicas que se desarrollan en estos sistemas económicos, no hacerlo es tener una visión sesgada de la situación.

Los trabajadores de las mineras, aseguran que la distancia a la que se trabaja no afecta los centros ceremoniales wixarika, sin embargo, no consideran la afectación de los mantos acuíferos, las afectaciones a la salud, la contaminación del aire, suelo y agua. Particularidades de las cuales, los wixaritari son completamente conscientes, por lo que una de sus apuestas es a proyectos alternativos a la minería, los cuales impliquen un cuidado de la naturaleza, cooptando y entubando el agua para que llegue a la zona de río como primera etapa, así como mejorar el sistema de riego y garantizar unidades de producción de la agricultura.

Para los wixaritari, es claro que a minería está acabando con la sangre y el corazón de Wirikuta, lo que traerá muerte “si la mina empieza a trabajar, nuestras familias van a enfermar, porque todo va a ser destruido, empezaremos a morir uno a uno […] por eso todos apoyamos en esta lucha”. Otra de sus grandes preocupaciones es ¿cómo van a poder defender el hogar de sus ancestros? Todo está conectado, lo que hay en Wirikuta todo es sagrado, plantas, animales, ancestros, todo es sagrado. Nos encontramos ante un proceso de extracción, explotación y desacralización del territorio, así como del xikuri, que actualmente se encuentra en riesgo por el arribo de turistas a Real de Catorce, lo que se traduce en una mayor demanda y consumo del peyote. Muchos son los problemas heredados de la colonia, de las políticas integracionistas y del olvido de la comunidad científica de estos territorios.

Seis años han pasado desde el estreno de este documental, sin embargo, el peligro sigue latente, la amenaza contra los lugares sagrados wixarika no cesa, por lo que tienen que seguir resistiendo y defendiendo estos espacios del capitalismo voraz. Ahora se suman las hidroeléctricas e invernaderos de tomate, mientras que First Majestic Silver Corp y Revolution Resourses Corp continúan el hostigamiento y acoso contra los líderes de los movimientos en defensa de Wirikuta.

Bibliografía

Palerm, Ángel (2008 [1976]) “La formación colonial mexicana y el primer sistema económico”, en Ángel Palerm, Antropología y marxismo, México, D.F, Clásicos y contemporáneos de la antropología, pp. 149 – 186.

Ver documental de manera gratuita:
https://huicholesfilm.com/es/huicholes-film-latino-america-free/