Ricardo Pérez Montfort y España: Historia de una amistad

Jorge de Hoyos Puente
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)

Foto: Jorge de Hoyos.

Este breve texto no pretende ser una crónica exhaustiva y rigurosa de la extensa relación de Ricardo Pérez Montfort con España. Es más bien una reconstrucción subjetiva de los recuerdos de una amistad duradera y profunda que se remonta en el tiempo y que solo pudo ser cercenada por la desaparición de nuestro Ricardo por la desgraciada enfermedad que nos lo robó demasiado pronto. Una amistad que no se diluye con su partida, sino que se vuelve más honda por esa desdicha y que me permite valorar en toda su extensión la inmensa fortuna de haber conocido al intelectual curioso y heterodoxo, pero sobre todo al amigo fiel, solidario, comprometido, cariñoso, eterno.

Si mi memoria de nuestras conversaciones no me falla, Ricardo llegó por primera vez a España en 1985 para realizar una larga estancia de investigación en las bibliotecas y los archivos españoles con el objetivo de llevar a cabo su tesis de doctorado sobre las conexiones entre las derechas españolas y la política mexicana en tiempos de la Revolución y la Postrevolución Mexicana.[1] Su trabajo en el Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Archivo Histórico Nacional, la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional y el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales le permitió identificar las capilaridades de las derechas españolas con las mexicanas durante ese periodo clave que fue la dictadura de Primo de Rivera, hasta la llegada de los republicanos españoles a México. Su investigación abrió una vía fundamental para entender esas relaciones y nos ayudó a comprender mejor un periodo sobre el que Ricardo Pérez Montfort fue un pionero absoluto y en el que no dejó de trabajar aportando nuevas miradas.[2] En Madrid, Ricardo vivió los tiempos de la “movida madrileña”, caminó mucho y esperó angustiado noticias de sus familiares tras el terremoto de 1985. De todo ello me hablaba Ricardo en un emocionante paseo por Madrid en un tórrido julio de 2018, después de coincidir en el Congreso de Americanistas en Salamanca. Por aquel entonces, nuestra amistad se había vuelto profunda tras una intensa década de contactos a ambos lados del océano. Conocí a Ricardo en Santander en noviembre de 2007, donde acudió a un encuentro sobre historia comparada México-España organizado por Manuel Suárez Cortina y Tomás Pérez Vejo.[3] Manuel Suárez Cortina, catedrático de historia contemporánea de la Universidad de Cantabria, se había empeñado en hacer de Santander un punto medular en los estudios comparados entre ambos países y, con todo su talento, bonhomía y capacidad de seducción intelectual y personal, fue consiguiendo el objetivo de forma extraordinaria.[4] En ese contexto y en el marco de la Cátedra Eulalio Ferrer, comenzaba el que escribe a desarrollar una tesis doctoral sobre el exilio republicano en México, inspirada y alentada por Manolo Suárez. Sin su apoyo y dirección, con toda seguridad mi vida hubiera sido otra y jamás hubiera conocido a Ricardo ni a tantos buenos colegas y amigos, por lo que siempre estaré en deuda con él. Desde ese primer contacto en 2007, mantuve con Ricardo una clara sintonía en temáticas y perspectivas que, de forma paciente y altruista por su parte, iba contribuyendo con sus conversaciones y las lecturas de sus textos a situar mi perspectiva de trabajo. En 2009, Ricardo realizó una estancia de varios meses en la Universidad de Cantabria, auspiciada por la cátedra Eulalio Ferrer.[5] Fue un periodo crucial en nuestra relación, en la que, junto con Ana Paula, fuimos fortaleciendo un vínculo intelectual y emocional sincero y duradero. Compartíamos una visión crítica e inconformista del mundo político y académico, el gusto por la buena mesa y las tertulias largas. Mientras Ricardo daba su curso extraordinario sobre el México contemporáneo para los estudiantes de grado en la universidad, trabajaba intensamente en el Centro de Documentación de la Imagen de Santander con las imágenes del Fondo Echevarría sobre el México porfiriano y revolucionario, y estudiaba a los indianos como agentes fundamentales de intermediación cultural, política y económica entre ambos países.[6] En los tiempos libres, viajábamos, paseábamos y conversábamos. Recuerdo con especial cariño un viaje a Cuenca, junto con Ana Paula y su hijo Marcos. Desde aquel entonces, en todos mis viajes a México nos encontrábamos y pude disfrutar de su hospitalidad cálida y confortable. Sus casas se convirtieron en mis casas y pasé temporadas en Coyoacán y en Tepoztlán como uno más de la familia Pérez Montfort de Teresa.

En 2013, coincidiendo con mi estancia posdoctoral en El Colegio de México bajo la supervisión de Clara E. Lida, la relación volvió a ser cotidiana. Conversábamos sobre los avances de Ricardo en su biografía de Cárdenas y mis investigaciones sobre el exilio republicano español. Ambos buscábamos caminos similares a la hora de desmitificar nuestros objetos de estudio, cansados de los mantras tantas veces repetidos sobre Cárdenas y los refugiados españoles que no nos convencían del todo. La estereotipación y mitificación impide, casi siempre, comprender la dimensión de los procesos históricos, los personajes y los acontecimientos, y Ricardo trabajaba con ahínco y acierto para analizar lo que había detrás, lo que quedaba oculto. En ese sentido, también aprendí mucho de su forma de afrontar las investigaciones. Por esa época, recibí el encargo de Manuel Suárez Cortina de coordinar un libro en homenaje a Eulalio Ferrer para los cuadernos de la cátedra que llevó su nombre. La muerte de Eulalio Ferrer había coincido con la estancia de Ricardo en Santander y la idea del libro homenaje al filántropo exiliado estaba ya prevista desde el que la Universidad de Cantabria le tributó en junio de 2009 y en el que participé junto con el padre de Ricardo, el doctor Ruy Pérez Tamayo, compañero de don Eulalio en la Academia de la Lengua Mexicana. Ricardo preparó para el libro un capítulo con una visión amable en las formas, aunque crudo en el fondo, sobre la relación de Eulalio Ferrer y la cultura mexicana que merece ser releído.[7]

Ricardo fue siempre un lector exigente y agudo de mis trabajos y aceptó presentar mi primer libro, La utopía del regreso, en el Ateneo Español de México.[8] Una de sus principales críticas, que fue y sigue siendo útil en mis investigaciones posteriores, fue el cuestionamiento a una cierta visión rígida de las posiciones políticas de los exiliados republicanos enfrentados entre sí. Ricardo apuntó a la necesidad de atender a los contextos locales para ver esos cambios y buscar relaciones mucho más complejas donde las individualidades jugaban un papel más relevante. En ese sentido, sus propuestas metodológicas, heterodoxas y multidisciplinarias fueron siempre un estímulo, ya que nos permitían ver más allá de lo que los historiadores más convencionales estamos acostumbrados.

Aquel año viajamos juntos por distintos lugares de México. Recuerdo especialmente un intenso paseo por Michoacán, con parada en Tlalpujahua, donde Ricardo conservaba una pequeña y coqueta casita. Pero él no estaba solo para las cuestiones académicas y lúdicas; cuando cometí la estupidez de enfermar de neumonía y acabar inmovilizado en casa de Clara E. Lida, quien paciente y solidariamente me cuidó una buena temporada, Ricardo y Ana Paula me visitaban de forma asidua, cargados de propuestas literarias, y me llevaban a las revisiones médicas cuando Clarita no podía.

En los últimos años, con mi traslado definitivo a España, la relación no se enfrió. Al contrario, cada vez que viajaba a México, al menos un par de veces al año, solíamos juntarnos a comer o cenar. En 2015 recorrimos el estado de Morelos para adentrarnos en los restos de los ingenios azucareros, con visita a Anenecuilco para honrar a Zapata. Aunque España iba perdiendo interés en su agenda de investigación, todavía tuvimos tiempo de iniciar una colaboración en un breve proyecto de investigación en la UNED que se frustró por grillas españolas que no vienen al caso y en las que Ricardo y Ana Paula, una vez más, fueron solidarios conmigo.

Acabo estas líneas tras un breve viaje a México, el primero sin Ricardo. La última vez que nos vimos, en 2024, la enfermedad ya se había manifestado. A pesar de ella y de las dificultades para hablar, me interrogaba sobre las novedades historiográficas en España sobre la Guerra Civil y las derechas, al mismo tiempo que se interesaba por mi hijo. Su curiosidad y sus ganas de seguir trabajando se mantenían intactas, con un optimismo aparente que nos reconfortaba a todos. En aquel encuentro me regaló un buen manojo de sus últimos libros y todavía quedaron más por salir, ya que continuó escribiendo hasta el final. Sigamos leyendo a Ricardo y, en mi caso, abrazando a Ana Paula y recordando la inmensa fortuna de haber podido ser su amigo.


  1. Pérez Montfort, R. (1992). Hispanismo y Falange. Los sueños imperiales de la derecha española y México. Fondo de Cultura Económica. ↑
  2. Pérez Montfort, R. (2001). La mirada oficiosa de la Hispanidad. México en los informes del Ministerio de Asuntos Exteriores franquista, 1940-1950. En Clara E. Lida (comp.), México y España en el primer franquismo, 1939-1950: rupturas formales, relaciones oficiosas (pp. 61-199), El Colegio de México; entre otras. Este libro colectivo y el trabajo de Ricardo Pérez Montfort en particular fue uno de los hitos en el cuestionamiento del relato oficial de México sobre el exilio republicano, camino que posteriormente otros hemos ido transitando. ↑
  3. Suárez Cortina, M. y Pérez Vejo, T. (eds.) (2010). Los caminos de la ciudadanía. México y España en perspectiva comparada. Biblioteca Nueva-PUbliCAN. La contribución de Ricardo Pérez Montfort en el congreso y el libro fue “Nación y región en la expresión popular mexicana postrevolucionaria” (pp. 284-297). ↑
  4. Suárez Cortina, M. (2010). El águila y el toro. España y México en el siglo XIX, Ensayos de historia comparada, Universitat Jaume I; Cano, A., Suárez Cortina, M. y Trejo, E. (eds.) (2010). Cultura liberal, México y España 1860-1930. UNAM, PUbliCAN; Suárez Cortina, M., Trejo, E. y Cano, A. (eds.) (2012). Cuestión religiosa. España y México en la época liberal. UNAM, PUbliCAN; Suárez Cortina, M. (ed.) (2013). México y España. Historia y memoria de dos siglos (1810-2010). Síntesis; Suárez Cortina, M. (ed.) (2014). Europa del Sur y América Latina, perspectivas historiográficas. Biblioteca Nueva; Trejo, E., Cano, A. y Suárez Cortina, M. (coords.) (2015). Élites en México y España: estudios sobre política y cultura. UNAM; Suárez Cortina, M. (ed.) (2016). Federalismos. Europa del Sur y América Latina en perspectiva histórica. Comares; Cano, A., Suárez Cortina, M. y Trejo, E. (eds.) (2018). Escenarios de cultura entre dos siglos: España y México 1880-1920. UNAM, Editorial Universidad de Cantabria; Mora, P., Suárez Cortina, M. y Trejo, E. (coords.) (2021). México y España: estudios comparados sobre cultural liberal: siglos XIX y XX. Editorial Universidad de Cantabria; entre otros. ↑
  5. Creada en 2005 por acuerdo entre la Universidad de Cantabria y la Fundación Cervantina de México, auspiciada por el publicista santanderino Eulalio Ferrer (Santander, 1920-México, 2009), exiliado en México al final de la Guerra Civil Española. ↑
  6. Del resultado de esa estancia es su trabajo: Pérez Montfort, R. (2013). Miradas, esperanzas y contradicciones. México y España 1898-1948. Cinco ensayos. Ediciones Universidad de Cantabria; que presentamos en el Ateneo Español de México el 16 de octubre de 2014, Clara E. Lida, Manuel Suárez Cortina y un servidor. ↑
  7. Pérez Montfort, R. (2016). Breves notas sobre Eulalio Ferrer y la cultura mexicana. En J. de Hoyos Puente, Eulalio Ferrer, recuerdos e historias (pp. 85-96). Ediciones Universidad de Cantabria. ↑
  8. Mi libro, La utopía del regreso. Proyectos de Estado y sueños de nación en el exilio republicano en México. Colmex, Ediciones Universidad de Cantabria; fue publicado dentro de la colección Ambas Orillas de El Colegio de México y presentado en el Ateneo, además de Ricardo, por Clara E. Lida, Pablo Yankelevich y Tomás Pérez Vejo, el 22 de octubre de 2013. ↑