Reflexiones en torno al buen vivir desde la perspectiva de cuatro pueblos indígenas de Puebla


 Ma. Teresa Tonantzin Ortiz Rodríguez
Universidad Intercultural del Estado de Puebla
tonantzin.ortiz@uiep.edu.mx

El paradigma del buen vivir o sumak kawsay, de origen incaico, se encuentra aún en construcción, investigadores e intelectuales indígenas quechuas y aimaras de Bolivia y Ecuador han contribuido notablemente para consolidarlo como una alternativa de desarrollo. Actualmente, es una política pública que determina las bases de una calidad de vida distinta, propuesta desde y para los pueblos originarios (Lara y Herran, 2016; Pimentel, 2016; Giraldo, 2014; Pineda y Muñoz, 2012). El fundamento básico del buen vivir se encuentra en su sentido ético desarrollado a partir de una vida armoniosa, sin mal y noble.

Para el caso de México, aún no se ha constituido una propuesta en concreto parecida al buen vivir, de hecho, ha sido retomada para abordar y sentar las bases de un proyecto surgido de los pueblos indígenas de nuestro país. Sin embargo, ante la existencia de 68[1] etnias, una pregunta obligada es la posibilidad de homologar distintas percepciones del significado de una calidad de vida basada desde un punto de vista filosófico, el cual se implementa en situaciones tangibles de bienestar.

Este ensayo tiene por objetivo reflexionar sobre el significado que para cuatro pueblos originarios tendría una concepción distinta de la vida en comparación con la propuesta del sumak kawsay, a partir de una serie de entrevistas realizadas a indígenas de cuatro localidades del estado de Puebla.

El contexto indígena de Puebla

El estado de Puebla cuenta con siete pueblos originarios: totonacos (tutunakú); nahuas (náhuatl); hñähñú (otomíes); thi imassipijni (tepehuas); ngigua (popolocas); tu´un savi (mixtecos) y ha shuta enima (mazatecos). De estos, para este ensayo, se retoman las concepciones de totonacos, nahuas, hñähñú (otomí) y ha shuta enima (mazateco).

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Distribución geográfica de los siete pueblos indígenas de Puebla[2]

Consideraciones éticas sobre el buen vivir

Los principios filosóficos del buen vivir se fundamentan en valores que regirán la conducta de los seres humanos frente a su entorno social y natural inmediato, de tal manera se destacan los siguientes: complementariedad, cuyo significado va dirigido a la unidad de pares opuestos; la reciprocidad, la obligación de dar y recibir como un derecho cósmico, expresados en la satisfacción de necesidades físicas y socioculturales como comer, beber, danzar y trabajar, en armonía con la naturaleza y la comunidad. No mentir, no robar y escuchar a los mayores (Lara y Herran, 2016; Pimentel, 2016; Giraldo, 2014; Pineda y Muñoz, 2012).

Bajo dichos principios éticos, se ha propuesto una alternativa de desarrollo distinta en cuanto a formas económicas, políticas y socioculturales diferentes al capitalismo. Sin embargo, como advierte Houtart (2014), en la aplicación del buen vivir se presentan dos desviaciones: el fundamentalismo y la recuperación instrumental. El primero consiste en expresar la visión holística del mundo como legítima y única, desconociendo la aceptación de un mundo diverso dentro del cual el diálogo intercultural es minimizado. En este sentido, se minimiza el potencial del pluralismo cultural, de ahí la propuesta de este ensayo de recuperar la perspectiva de otros pueblos originarios, de la gente cotidiana y no sólo el del intelectual o del político que retoma esta postura filosófica en su discurso.

La recuperación instrumental es la segunda desviación, y siguiendo a Houtart, ésta consiste en utilizar al buen vivir como equivalente de una nueva forma de realizar políticas asistencialistas; como una mera reivindicación indígena, en donde se recupera su sentir, pero no su actuar a nivel macro. Se aplica como una nueva forma de distribución del desarrollo capitalista, bajo nuevos preceptos filosóficos que legitiman nuevas formas de gobierno y control. Así, la participación indígena se reduce a intelectuales de pueblos originarios y mestizos, quienes contribuyen a legitimar dominios políticos ajenos a la cotidianidad de las poblaciones indígenas, de la gente común.

Cuando el buen vivir, como principio regulador de las relaciones entre el gobierno y los indígenas, es retomado desde un sentido fundamentalista o instrumentalista, pierde su consistencia ética a pesar del origen que le dio vida. En este concepto se introduce un bienestar basado en tener objetos materiales, un trabajo seguro e ingresos en general, es decir, bajo una ética indígena se introduce una economía de mercado disfrazada que promueve la igualdad.

Vivir diferente desde la perspectiva de los pueblos indígenas poblanos

De acuerdo con las entrevistas que se realizaron a adultos de entre los 40 a 80 años de edad, tanto hombres como mujeres originarias de los siguientes pueblos: San Pablito (Pahuatlán), San Andrés Tlayehualancigo (Ahuacatlán), Mazatzongo de Guerrero (Tlacotepec de Porfirio Díaz) y Xochitlaxco, (Tepetzintla) Sierra Noroiental, Sierra Norte y Sierra Negra de Puebla; la satisfacción de necesidades básicas como la alimentación, la salud y la vivienda constituyen el fundamento prioritario de la vida con calidad.

Desde la perspectiva de los pueblos indígenas, una economía diversificada satisface dichas necesidades al estar compuesta por: la agricultura, la cría de animales de traspatio (aves y ganado pequeño), el trabajo asalariado, la producción artesanal, de alimentos preparados y la migración temporal. Además del conocimiento tradicional y popular sobre los procesos de salud-enfermedad y para la construcción de viviendas adecuadas al clima con el uso de materiales de la región. Pero los cimientos de esta economía y conocimientos tradicionales es la dinámica comunitaria establecida mediante las relaciones interfamiliares, interbarriales e interlocales.

El cuadro 1. sintetiza el plano ético que regula las relaciones comunitarias de los cuatro pueblos originarios, en donde la unidad, la solidaridad, la reciprocidad, los derechos y la relación con el entorno natural está dado por un elemento extrahumano. De esta forma, cada idioma expresa de distinta forma cada uno de estos principios encaminados hacia el sentido de dar y recibir, de necesitarse mutuamente como parte de una unidad más basta que lo humano y una obligación; todo lo cual en conjunto se entiende como un derecho asignado por el plano cosmogónico expresado en las divinidades, que implican felicidad y vida.

Consideraciones finales

Entre los entrevistados y los propios entrevistadores (estudiantes) fue complicado entender en sus propios términos lingüísticos el buen vivir, porque no tenían un equivalente directo en sus idiomas; en español lleva implícita una valoración positiva porque adjetiva a un objeto o persona como agradable, útil, provechoso, apetecible o suficiente; y cuando se asocia con la vida se hace directamente con la facultad de seres que cumplen un ciclo biológico: nacer, crecer, reproducirse y morir. Entonces es llevar a cabo ese ciclo, pero de manera agradable, útil, provechosa y suficiente.

Nacer, crecer, reproducirse y morir mediante una valoración positiva para cada pueblo adquiere matices culturales, sin embargo, lo agradable, provechoso, apetecible y suficiente; radica en valores compartidos desde la cosmogonía de los pueblos originarios, pero también en bienes materiales supeditados a dichos valores. Entonces, cuando se traslada esto a un uso y discurso político para definir formas institucionales de organización estatal y territorial, también nos conduce a formas económicas y de desarrollo distinto. En la cotidianidad, los pueblos originarios actuales conservan su propuesta de desarrollo en una resistencia constante, surgida a partir de la época colonial. Esta resistencia se da de manera local, íntima y clandestina, la cual ha sido denominada por los pueblos quechuas buen vivir y los aimaras vivir bien. Debido al movimiento indígena reivindicatorio agudizado en la última década del siglo pasado, la calidad de vida desde dichos pueblos se convierte en su derecho cósmico como queda expresado en el Cuadro 1.

Ña´ñuTutunakúNahuatlMazatecoEspañol
Tï hönkgï, KïhönkgïLakaskinaNimitsnike, timitsnikeMocha’ano ngojía Te necesito
Solidaridad
LakaskinaMochalí ngo’oMe necesitas
Solidaridad
Köröi, kïräkïMaxkiyan kimxkiyaNe nikisili te tiksiliTs’aTe doy
Reciprocidad
Köröi, kïräkïMkglhinan, makglhinanaNe nikisili te tiksiliNgo’o skuba’aYo recibo
Reciprocidad
Köröi, kïräkïMkglhinan, makglhinanaNe nikisili te tiksiliTú recibes: Nojía chiví Tu recibes
Reciprocidad
Rä hökä t´sëtëLa makgtayayausepanpaleuilisKisak’e xingué Ayudándonos
Solidaridad
Rä më rähöï
Mhü´höi
Tsi tiyatTonantzin Naa ngondáMadre tierra
Derecho cósmico
MümänhöTlan ttawilhYekchanchiualistle ndo katsujn’aVivir bien
Nä nkgëï thö räWi tamaxtumilhSikankistos Katsúte’eEstar unidos
Complementariedad
Tä tä häKgtlajlhInexistenteKo bijna’noMe lo gané
Derecho
InexistenteNi’íyo ngojmí Universo
Derecho cósmico
Mä bëfï
Mät´sëtï
Tu kilitlahuaInesistenteKjo’oñíObligación, debo hacer
ÖjöPachinalhTotajtsinNoinóDios
Derecho cósmico
Kjo’ndojo Salud
Derecho cósmico
JöhiöTapaxuwalhPakilistleFelicidad
Derecho cósmico

Rä të
YolilistleVida
Derecho cósmico

Cuadro 1. Palabras en cuatro idiomas indígenas de la región serrana y sur del estado de Puebla con relación en el paradigma del Buen Vivir

Elaboración propia con base en traducciones de José Daniel Santos de la Puerta (Ña´ñu), Federico Guzmán Trinidad (tutnakú), Winnes Díaz González (náhuatl), Sarahí Ñoma Cisneros (ha hi´mo o mazateco).septiembre-diciembre 2019[3]

Referencias bibliográficas

Giraldo, O. F. (2014), Utopías en la era de la supervivencia: una interpretación del buen vivir, primera edición, México, Universidad Autónoma Chapingo.

Lara, L. F. y Herrán, G. A. (2016), “Reflexiones sobre la educación del sumak kawsay en Ecuador”, en Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, vol. 18, núm. 36, pp. 41-58. ISSN 1575- 6823

Marañón Pimentel, Boris (coord.) (2014), Buen Vivir y descolonialidad. Crítica al desarrollo y la racionalidad instrumental, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas.

Pineda Gómez, José A. y Muñoz Martinez, Aurora (2012), “Educación Intercultural y el concepto de Buen Vivir buscando la armonía de la humanidad con la “Madre Tierra”, ponencia, disponible en http://ru.iiec.unam.mx/3946/1/057-Pineda-Mu%C3%B1oz.pdf

Schavelzon, S. (2015), “El concepto de Vivir Bien/Buen Vivir”, en Plurinacionalidad y Vivir Bien/Buen Vivir: Dos conceptos leídos desde Bolivia y Ecuador post-constituyentes (pp. 181-268). Argentina, CLACSO. doi:10.2307/j.ctvtxw3vx.7

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Estudiante de TA entrevistando a sus abuelas en idioma (otomí)
Autoría: Winnes Díaz González (sept. 2019)

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Estudiante de TA entrevistando a su abuela en idioma ña´ñu  tutunakú,
Autor: Daniel Santos de la Puerta(sept. 2019)

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Estudiante de TA entrevistando a su abuela en idioma náhuatl.
Autoría: Federico Guzmán Trinidad (sept. 2019) 

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Estudiante de TA entrevistando a su abuelo y mamá en idioma ha shuta enima (mazateco)
Autoría: Winnes Díaz González (sept. 2019)

  1. https://sic.cultura.gob.mx/index.php?table=grupo_etnico
  2. http://atlas.cdi.gob.mx/?page_id=7228
  3. Estudiantes del programa educativo de Turismo Alternativo de la Universidad Intercultural del Estado de Puebla.