Emiliana Cruz y R. Aída Hernández
CIESAS Ciudad de México
En este número especial dedicado a Palestina de nuestra revista Ichan Tecolotl, investigadores e investigadoras de CIESAS por Palestina y colegas de otras instituciones aliadas unimos nuestras voces y reflexiones para visibilizar el genocidio que se sigue llevando a cabo en la Franja de Gaza y en Cisjordania. Un proceso de larga duración que, como documentan los y las autoras de este número, no inició el 7 de octubre del 2023, ni terminó con el supuesto acuerdo del “alto al fuego” del 10 de octubre del 2025.
Inspiradas por la conferencia magistral de la embajadora de Palestina en México, Nadya Rasheed (incluida en este número), queremos honrar su agradecimiento y, en sus palabras, “negarnos a ser presos de conciencia; a no aceptar los escombros de Palestina como el último capítulo de la historia contemporánea de ese pueblo”; queremos “ser parte activa de esta emergencia moral, en la que los valores humanos no se negocian ni se secuestran.” Deseamos que los textos aquí reunidos contribuyan a “enfrentar la verdad, romper las cadenas de una narrativa excluyente, tecnócrata y marcada por crímenes de odio”.
Respondiendo a este llamado, hemos invitado a investigadores e investigadoras del CIESAS a usar sus distintos saberes para enfrentar las narrativas excluyentes y romper el silencio. Desde la antropología médica, visual, jurídica, urbana, o los estudios del lenguaje; desde las memorias y experiencias de quienes han visitado esas regiones del mundo; desde las voces indígenas, las estrategias visuales y artísticas, la poesía, la escritura epistolar y el lenguaje cinematográfico, los y las autoras de este número especial nos recuerdan que no puede haber neutralidad frente al genocidio.
Muchos de los y las autoras de este dossier tenemos una historia previa de trabajar en solidaridad con Palestina, algunas desde la primera Intifada en 1987 nos unimos a movimientos estudiantiles en solidaridad con el pueblo palestino y por el reconocimiento de su autodeterminación. Otros más jóvenes han participado a nivel individual y colectivo en espacios de solidaridad que se crearon antes y después del 7 de octubre del 2023, cuando se formó el grupo Académicxs con Palestina contra el Genocidio. Nos hemos sumado a las demandas del boicot académico junto con otros centros de investigación y universidades, y el 19 de noviembre de 2024 entregamos una carta al entonces Conahcyt, hoy Secihti. En ese momento pedíamos a Conahcyt y a los Centros Públicos de Investigación que hicieran un pronunciamiento público de condena al genocidio israelí contra el pueblo palestino. Asimismo, se invitaba a estudiantes, profesores-investigadores y trabajadores de los CPIs a impulsar acciones para convertir sus instituciones en espacios libres de apartheid. En ese documento hicimos un llamado, que reiteramos, a un boicot académico que incluya la suspensión de todo acuerdo, vínculo académico o programa de colaboración que hoy se mantenga con las universidades del Estado de Israel. La carta completa se puede leer en este enlace: https://docs.google.com/document/d/1AB6-qMJ-RWY2PbPAMSse-MXlZRvfjToh444YAYUSXZo/edit?usp=sharing. La carta fue firmada por los Centros Públicos de Investigación y aún no ha tenido respuesta.
Actualmente llamamos además a suspender la compra de productos y servicios de empresas que sostienen abiertamente el sionismo, como IBM, HP, y otras, listadas por el Movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS). Como bien argumenta en su texto Héctor Ortiz Elizondo, este llamado al boicot académico no pretende aislar a los académicos judíos-israelíes críticos que rechazan el genocidio, sino a las instituciones universitarias que han sido cómplices del apartheid, como se documenta en varios de los artículos de este dossier. Las voces críticas israelíes no sólo son bienvenidas, sino que se necesita urgentemente escucharlas y hacer eco de sus perspectivas analíticas, como es el caso de Maya Wind, antropóloga israelí, cuyo libro Torres de marfil y acero. Cómo las universidades israelíes niegan la libertad palestina (Towers of Ivory and Steel: How Israeli Universities Deny Palestinian Freedom, Verso,2024), documenta las complicidades de las instituciones de educación superior israelí con el ejército de ese país. O varios de los académicos israelíes que participan en la Asociación Internacional de Académicos contra el Genocidio (IAGS por sus siglas en inglés), quienes han rechazado el uso del Holocausto para justificar las violencias genocidas contemporáneas cometidas por el Estado de Israel.
Como académicos y académicas comprometidas con la justicia social y la defensa de la vida, podemos aportar documentado y analizando lo que está sucediendo en territorio palestino, pero también unirnos al activismo ciudadano, que como nos comparten lxs compañerxs del Tianguis por Palestina, esta llevándose a cabo en distintas zonas de la capital mexicana y en otras regiones del país.
En este sentido, desde que nos nombramos CIESAS por Palestina, hemos organizado eventos en diferentes sedes de nuestra institución, incluyendo participación en marchas, videos, mítines y actividades con estudiantes y docentes. En la Ciudad de México, en colaboración con el SUTCIESAS, realizamos un evento de convivencia para hablar de Palestina el 19 de febrero del 2025, que incluyó clases de cocina palestina, como espacio de encuentro y reflexión sobre lo que ocurre en esa parte del mundo. En esa ocasión se contó con la participación de una representante del Movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), quien habló sobre la importancia de que el CIESAS se convierta en un espacio libre de apartheid (ELA). El 4 de diciembre visitó la sedede la Ciudad de México la embajadora Nadya Rasheed, cuya presentación se incluye en este número, reiterando su llamado a romper el silencio cómplice de los Estados.
El genocidio de larga duración y las resistencias múltiples
En su texto Natalia De Marinis, nos hace un llamado a “desestabilizar las concepciones lineales y episódicas del exterminio”, centrando su análisis en el desplazamiento forzado, nos dice que este no es consecuencia del genocidio, sino parte integral del mismo. Lo mismo podemos decir del escolasticidio, el epistemicidio, del saluticidio o genocidio sanitario, de la geometría del despojo. Todos estos procesos, documentados por varios de los y las autoras de este número especial, son parte integral del genocidio de larga duración, desde la creación del Estado de Israel, y la Nakba (“Catástrofe”) que comenzó en 1948 y sigue hasta nuestros días. La historia de la fundación del Estado de Israel, que nos narra el texto de Hipólito Rodríguez, da cuenta de las complicidades que los Estados europeos, y los Estados Unidos han tenido en este proceso de exterminio, como estrategia constitutiva del capitalismo imperial.
Este exterminio ha incluido lo que Rob Nixon ha denominado “violencia lenta” para referirse a la devastación ambiental, que en el caso de Palestina conlleva también otras violencias cotidianas que van destruyendo la vida en todas sus manifestaciones, y que intentan también destruir la historia y la memoria de este pueblo. Desde que el bloqueo de la Franja de Gaza a partir de2011 la convirtió en el “campamento de refugiados más grande del mundo”, la muerte lenta entró a las vidas de los habitantes de esta región costera, como lo documenta el artículo de Rubén Muñoz. También el escolasticidio es un proceso de largo aliento, desde la censura al pensamiento crítico, la exclusión de palestinos-israelíes del sistema universitario, la obstaculización de la movilidad estudiantil entre Gaza y Cisjordania, hasta el reciente bombardeo de la infraestructura educativa y el asesinato impune de la planta docente, documentados por Aída Hernández y Héctor Ortiz.
El necroproyecto de la Nueva Gaza, analizado por Claudia Zamorano, no inició el 22 de enero del 2026, cuando Jared Kushner, yerno de Donald Trump, lo presentó en Davos, Suiza. Este proyecto se ha estado gestando por décadas, con el despojo y desplazamiento forzado de miles de habitantes de la Franja de Gaza. Estas violencias lentas han afectado a generaciones enteras de palestinos, que como bien argumenta nuestra colega libanesa Joelle Abi-Rashed, no pueden ser tratados por estrés postraumático, ya que a la fecha no hay un “post”. La violencia y el trauma continúan, no hay apoyo psicológico, ni solución psiquiátrica, mientras que las condiciones estructurales de la violencia continúen vigentes. Es por eso que la autora habla de la necesidad de que “un lenguaje y un enfoque basados en la justicia puedan empezar a abordar el impacto psicológico de tal violencia tanto en las víctimas como en los perpetradores y los testigos.”
Pero los análisis aquí reunidos nos recuerdan también que el genocidio, el epistemicidio y la destrucción de la memoria son procesos inacabados, porque el pueblo palestino resiste de múltiples maneras a este exterminio. Como nos dice la embajadora Nadya Rasheed: el pueblo palestino resiste cuando sigue viviendo, a pesar de que todo a su alrededor está diseñado para destruirle; resiste educando a las nuevas generaciones, aunque las escuelas han sido demolidas; curando a los enfermos, aunque los hospitales han sido bombardeados; enseñando a los niños a creer en la paz cuando han crecido en la guerra. Resiste manteniendo viva la memoria de su historia, sus ancestros y sus luchas por la vida. El cine se ha unido también a la documentación de esta memoria, como nos muestra Mauricio Sánchez, en su reseña de documentales y películas de ficción que dan cuenta de cómo el pueblo palestino se rehúsa a morir.
En esta resistencia no están solos, porque las personas de a pie rechazan la complicidad de sus Estados y unen sus voces a las del pueblo palestino. De esto dan testimonio las movilizaciones y las huelgas de hambre en Reino Unido, que nos documenta Rachel Sieder, los jóvenes mexicanos haciendo artesanías, música o comida, como da cuenta el Tianguis por Palestina, o los intercambios epistolares de jóvenes indígenas, que en sus propias lenguas mandan mensajes de aliento a sus hermanos y hermanas palestinas, como nos comparten Evelia Hernández, Alma Teresa Martínez y Jovany González. Estas luchas no están aisladas, se han creado puentes entre luchas antirracistas y anticoloniales en distintas partes del mundo, como nos cuentan Dolores Figueroa y Claire Branigan. Es en estas redes de solidaridad en donde reside la esperanza.
Sirva este número de Ichan Tecolotl para hacer eco de estas voces que rompen el silencio. No solo queremos continuar la conversación sobre Palestina iniciada con la embajadora Nadya Rasheed en diciembre pasado, sino que también queremos impulsar un posicionamiento institucional, como ya se ha logrado en otros espacios educativos. Queremos que el CIESAS se convierta en un espacio libre de apartheid y avanzar hacia el boicot académico con instituciones de Israel. Ya lo hemos dicho, nuestra postura es clara, no podemos ser neutrales ante un genocidio. Desde el grupo Académicxs con Palestina contra el Genocidio se está impulsando la campaña HP/DELL Fuera de los Centros Públicos; el CIESAS debe sumarse a ella. Es lo mínimo que podemos hacer por el pueblo palestino.