Pafnuncio Antonio Ramos[1]
Universidad de Sonora
En los últimos años profesores bilingües, lingüistas, poetas, músicos tradicionales, entre otros actores hablantes de lenguas minorizadas, hemos emprendido diversas acciones para el fortalecimiento de nuestros idiomas maternos (Flores Farfán, 2022). Las acciones implementadas abarcan desde la elaboración de alfabetos prácticos, normas de escritura, diccionarios bilingües, materiales didácticos, descripciones gramaticales, creación literaria, implementación de cursos-talleres, hasta la composición de música tradicional y adaptación de géneros musicales modernos, etc. Estas iniciativas, por lo general, se originan por la preocupación que hemos tenidos como agentes por el desplazamiento que las lenguas hegemónicas están ejerciendo sobre nuestros idiomas maternos. Me incluyo como agente en las actividades de fortalecimiento lingüístico ya que, como nativo hablante de la lengua zapoteca, lingüista y profesor, he participado en distintas actividades para el fortalecimiento de mi idioma materno, por ejemplo, impartiendo talleres de escritura y creación literaria en lengua zapoteca, como en la comunidad de San Pedro Mixtepec, Miahuatlán, Oaxaca (véase foto 1). El taller fue impartido con la finalidad de fortalecer el idioma zapoteco, ya que la mayoría de niños y jóvenes de este poblado están dejando de aprender el idioma materno de sus padres y solamente están aprendiendo el español.
Además de esta inquietud manifiesta de los agentes promotores del mantenimiento lingüístico, algunos habitantes de estas comunidades de habla minorizada también están preocupados por los cambios que se perciben en su lengua materna, puesto que dicen que ya no es la misma que aprendieron en su niñez. En algunas conversaciones que he mantenido con miembros de mi comunidad natal he escuchado expresiones tales como: “la lengua actual es una combinación de palabras tomadas de otros idiomas, principalmente una mezcla entre el español y la lengua zapoteca” (Conversación con Marino Camilo Vásquez).[2]
Foto 1. Curso taller: escritura y creación literaria en lengua zapoteca
Fotografía del autor (julio 2022).
Aunadas a las preocupaciones de los hablantes de las lenguas minorizadas también tenemos las apreciaciones de los estudiosos de la vitalidad de las lenguas (Harrison, 2007; Krauss, 2009; Lemus, 2015). Esos autores señalan que la mayoría de las lenguas minorizadas están en una de sus etapas más críticas, ya que, según estiman, el 90% de las lenguas habladas en el planeta desaparecerá en el transcurso del presente siglo. Así, se considera que muchas lenguas minoritarias están siendo remplazadas por un número reducido de idiomas, los que cuentan con mayor cantidad de hablantes en el mundo: español, inglés, chino, francés, entre otros (Ethnologue, 2019).
El grado de vitalidad de las lenguas suele estimarse de acuerdo con seis parámetros: i) transmisión intergeneracional, ii) número absoluto de hablantes, iii) proporción de hablantes respecto de la población total, iv) desplazamiento en los ámbitos de uso de la lengua, v) respuesta a nuevos ámbitos, y vi) medios y materiales para la enseñanza de la lengua y la alfabetización (UNESCO, 2003; Lemus, 2015). De estos parámetros el principal y más importante es la transmisión lingüística intergeneracional, ya que si falla es señal de que los padres de familia ya no les enseñan a hablar su lengua materna a sus hijos, y, como consecuencia, muchos niños tampoco quieren ya aprender la lengua de sus padres o de sus abuelos (UNESCO, 2003; Fishman, 1991; Lemus, 2015). Por tanto, podemos decir que la pérdida o mantenimiento de una lengua se propicia en el primer entorno de desenvolvimiento social de un niño, dígase su hogar.
El contacto entre dos idiomas es el contexto en el cual el desplazamiento lingüístico puede originarse, ya que la lengua de mayor impacto político, social, económico y/o cultural ejercerá mayor dominio sobre la otra, y, como consecuencia, algunos términos de la lengua de mayor prestigio comenzarán a ser utilizados por los hablantes de la lengua de menor influencia. En el contexto de los idiomas que se hablan en México, este tipo de situación sucedió en momentos históricos previos a la colonización española, el más conocido es el contacto político y comercial entre los nahua-hablantes y los hablantes de las otras lenguas amerindias. Dicho contacto introdujo palabras de la lengua náhuatl a las demás lenguas mexicanas, generalmente nombres y topónimos. Posteriormente, ya con la llegada de los españoles, se empezó a dar el contacto entre el español y las lenguas amerindias que se vieron insertas en un ambiente de minorización. Según lo indican algunos autores, el primer acercamiento fue a través de la religión católica (Smith-Stark, 1995; Gutiérrez, 2009). Esa situación de contacto puede corroborarse con la presencia de préstamos antiguos del español, entre ellos ‘padre’, ‘Dios’, ‘ángel’, ‘sacristán’, ‘misa’, que se manifiestan en ciertas lenguas y que se introdujeron en varias de las culturas amerindias, otomangues, mayas, yutoaztecas, mixe zoques, entre otras.
No obstante, dado que en aquellos tiempos los idiomas tenían un buen nivel de vitalidad, debido sobre todo a la fortaleza de la identidad y de la ausencia de culturas manifiestamente más desarrolladas, los préstamos fueron reducidos en número y su incorporación en las lenguas amerindias siguieron un proceso natural de adaptación fonológica al sistema característico de cada una de las lenguas originarias. Esta primera etapa de contacto seguramente no tuvo efectos negativos en las lenguas minorizadas, dado que la mayoría de las personas de las etnias indígenas eran monolingües en sus idiomas autóctonos. Esta situación de monolingüismo permaneció casi sin cambio hasta las década de los setenta y ochenta del siglo pasado, sin embargo, con la implementación de la educación escolarizada y obligatoria en español, como parte de las políticas lingüísticas aplicadas a todos los contextos rurales (Heath, 1972), aunada al desarrollo y movilidad social, se provocó que en las décadas posteriores los idiomas indígenas cambiaran significativamente.
Los primeros cambios se manifestaron en el nivel léxico, tal como lo han observado algunos autores especialistas en contacto lingüístico, quienes han manifestado que en una etapa posterior a los primeros años de la colonización una mayor cantidad de términos del español comenzaron a utilizarse en las lenguas originarias (Smith-Stark, 2007). En este proceso hubo dos tipos de préstamos, por adopción y por adaptación; los primeros pasan a la lengua receptora sin ningún tipo de cambio y los segundos se adaptan a los rasgos gramaticales del idioma de destino (Castillo, 2002).
Los primeros préstamos en las lenguas indígenas fueron sustantivos, después algunos elementos funcionales, como conjunciones y preposiciones, les siguieron verbos y finalmente adjetivos. Incluso hay casos en los que tomaron frases y oraciones de la lengua del poder para ser usadas en las lenguas autóctonas (Hekking, 1995).
Uno de los efectos del fenómeno de contacto entre el español y las lenguas indígenas mexicanas fue conseguir que las sociedades indígenas se volvieran bilingües, es decir que hablaran una lengua minorizada además de la lengua hegemónica, en este caso el español. Esto ocurrió en casi todas las regiones lingüísticas del país.
El bilingüismo quizás sea la condición lingüística más deseada para cualquier región multilingüe ya que manejan dos sistemas lingüísticos que les permiten solventar sus necesidades comunicativas en una sociedad plurilingüe, e incluso hay propuestas que argumentan que los hablantes bilingües pueden desarrollar más las habilidades cognitivas que los monolingües (Ardila, 2012). No obstante, al no planearse acciones serías a favor del desarrollo y mantenimiento del bilingüismo, las sociedades han vuelto a ser monolingües, pero ahora solamente hablando la lengua de prestigio del país.
Un punto clave que evidencia la situación de las lenguas minorizadas es que se ha perdido la transmisión intergeneracional de los padres a hijos. Como se dijo arriba, es un criterio muy relevante, mas no el único, para definir la vitalidad de cada lengua. Con él, podemos definir si la lengua se encuentra en una situación crítica de vitalidad, si está seriamente en peligro, si es una lengua vulnerable, si es una lengua estable o, en el mejor de los casos, si se puede considerar una lengua a salvo (Fishman, 1991).
Con respecto al desarrollo de las lenguas mexicanas minorizadas, claramente tenemos un panorama general muy desalentador. Esto porque no se cuenta con una agenda política, ni académica para la atención de dichas lenguas, a pesar de los esfuerzos de la agenda 2030 de la UNESCO, la cual ha sido tema de diversas reuniones, ya que esta no ha logrado acciones contundentes o de impacto en las lenguas minorizadas.
Es necesario comentar que las políticas, leyes y derechos decretados sobre las lenguas indígenas no se han implementado en la práctica, por lo que no han estimulado un desarrollo de los idiomas minorizados. Al contrario, en muchos lugares se siguen implementando políticas que privilegian el uso de las lenguas mayoritarias y desprestigian las lenguas minorizadas. Vivimos en una sociedad polarizante, contradictoria y excluyente porque aún podemos encontrar prejuicios, estereotipos, desigualdades e injusticias con respecto a las lenguas y culturas de las minorías. Esto significa que aún no valoramos la riqueza de la diversidad lingüística y cultural. Todo ello es el resultado de las políticas integracionistas del Estado que hoy nos ha llevado a presenciar el desplazamiento total de muchas lenguas minorizadas.
A pesar de las circunstancias que hemos venido discutiendo y tal como hemos comentado al inicio de este breve artículo, en las últimas décadas agentes de diferentes campos del conocimiento han estado implementando acciones que buscan fortalecer las lenguas minorizadas. Estas intervenciones han sido de tipo ascendente, es decir, impulsadas por miembros de las comunidades para el beneficio de las mismas comunidades, en la mayoría de los casos sin el respaldo o acompañamiento del Estado.
Entre los agentes que más destacan en el desarrollo de esas acciones se encuentran los profesores nativo-hablantes de lenguas minorizadas, quienes han impulsado la elaboración de alfabetos para la escritura práctica de los idiomas de sus estudiantes, en colaboración, en algunos casos, con el apoyo de lingüistas nativos y no nativos. Algunas de estas personas también han colaborado activamente, junto con otros miembros de las comunidades, en proyectos de esta índole impulsados por dependencias gubernamentales como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), logrando con ello la publicación de normas de escritura de idiomas como el tseltal, tsotsil, cho’l, kakchikel, hn̈ähñú (otomí) tutunakú (totonaco), tún savi (mixteco), jiak noki (yaqui), cmiique iitom (seri), oiskam(a) no’ok(a), o’otam ñeoki (pima), entre otros. Muchos de los profesores también elaboran materiales didácticos para el desarrollo de la escritura en lengua indígena.
Por su parte, los lingüistas nos hemos enfocado en la descripción de temas gramaticales de nuestros idiomas maternos desde varios campos como la fonética, fonología, morfología, sintaxis, semántica, pragmática y análisis del discurso. Estos trabajos son de gran importancia ya que permiten la consolidación del conocimiento de las gramáticas y posteriormente la creación de material de enseñanza. Otros lingüistas, en colaboración con los hablantes nativos e incluso con el impulso de agrupaciones de miembros de las comunidades de habla de las lenguas minorizadas han impulsado la publicación de diccionarios bilingües, por ejemplo el Diccionario español-otomí de Santiago Mexquititlán (Hekking y Andrés de Jesús, 1989) o el Diccionario yaqui-español: obra de preservación lingüística (Estrada Fernández et al., 2004), obras fundamentales para el conocimiento del acervo lingüístico de una lengua. También existen trabajos desde el ámbito de la lingüística aplicada: planificación lingüística, gramáticas pedagógicas, materiales didácticos, elaboración de alfabetos, creación de normas de escritura, además de la implementación de cursos-talleres para los hablantes de sus idiomas maternos.
Foto 2. Reunión de trabajo para la elaboración de las normas de escritura del tutunakú
Participan sabios tutunakú, lideres regionales de los estados de Puebla y Veracruz, y lingüistas. Fotografía del autor (julio de 2016).
Unos más hacen trabajo de documentación (Himmelmann, 2006), ellos recolectan muestras de datos de los idiomas tanto orales como escritos que pueden servir para elaborar materiales didácticos y para la revitalización lingüística.
Los poetas han hecho grandes aportaciones a la literatura indígena, puesto que sus obras abordan diferentes tópicos con contenido cultural, social y contextual de cada una de las comunidades de las cuales son originarios, como la obra de Cruz Santiago (2009). Además, frecuentemente organizan eventos, que se trasmiten por redes sociales, desde donde se socializan sus poemas. Actualmente hay poetas que hablan lenguas mayas, yutoaztecas, otomangues, mixe-zoques, entre otras. Este tipo de actividad ha tenido mucha influencia en las generaciones jóvenes ya que frecuentemente vemos más niños y adolescentes participando en concursos de creación literaria.
Foto 3. Escritores contemporáneos en lenguas originarias de México.
De izquierda a derecha se encuentran: Elvis Guerra/ Zapoteco, Juventino Gutiérrez/ ayuujk, Natalia Toledo/ Zapoteco, Isaac Esau Carrillo/ maya, Enriqueta Lunez/ tsotsil, Celerina Sánchez/ Mixteco o tuun savi, Manuel Espinosa Sainos/ Totonaco, Juana Keren/ Ch’ol, Mikeas Sánchez/ Zoque, Feancisco Antonio León Cuervo / mazahua, Martín Tonalmeyotl/ Nahua, Alberto Pérez/ tsotsil, Adriana López/ tseltal, Eleuterio E. Xagaat/ chinanteco, Hubert Matiúwàa, Florentino Solano/ Mixteco o tuun savi, Juan Hernández Ramírez/ Pedro Uc Be / maya, Hubert Matiùwàa/ me’phàà o Tlapaneco/ Juan Hernández Ramírez/ Nahua.
Fotografía proporcionada por el poeta Martín Tonalmeyotl
Respecto a la labor de los músicos tradicionales, ellos en décadas anteriores generalmente tocaban y cantaban los sones y música tradicional de sus culturas originarias, y muy pocos hacían composiciones nuevas. No obstante, en la actualidad hay nuevos géneros de música autóctona, por ejemplo, tenemos raperos que desarrollan música de protesta, y otros componen temas de su interés personal como el conjunto de rock de los cmiique iitom (grupo Hamac Caziim).[3] La mayoría son cantautores y muchos de ellos saben improvisar y componer sus temas en el momento. Esta es una dinámica muy acertada para darle vitalidad a las lenguas minorizadas que por muchos años quedaron estáticas sin muchas creaciones de esta naturaleza.
No obstante, no hay que dejar de lado la labor de las madres de familia, quienes han jugado un papel fundamental en el mantenimiento lingüístico. Durante muchos años ellas han sido las principales transmisoras de la lengua materna. Ellas junto con las abuelas han sido las guardianas de las lenguas puesto que se quedan en la casa, mientras los hombres salen a trabajar. En la actualidad, en muchas culturas ellas son las principales transmisoras de las lenguas maternas a sus hijos (Lemus, 2010; Antonio-Ramos, en preparación).
Es necesario también señalar que hay profesionales no indígenas que están trabajando para el mantenimiento de estas lenguas. Sabemos que hay investigadores extractivistas a quienes solo les interesa obtener información cultural y lingüística para sus investigaciones, pero también hay investigadores externos que han trabajado a favor de las lenguas minorizadas. Sin embargo, es necesario señalar que hacen falta más esfuerzos de esta naturaleza que ayuden a cambiar la situación de las lenguas en riesgo. Es necesario implementar un proyecto integral con la participación de todos estos actores con la finalidad de fortalecer nuestras lenguas originarias. También es importante que los proyectos nacionales o de algún organismo civil busquen desarrollar un trabajo más integral y colaborativo entre todos los diversos actores de las lenguas en riesgo. Asimismo, el Estado tiene la obligación de otorgar recursos económicos para que los promotores culturales puedan dedicarle mayor tiempo a cada una de estas actividades. Sabemos que ya se cuenta con algunos apoyos de las instancias gubernamentales, como la Secretaría de Cultura, el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (antes FONCA), o el Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas (INALI), para impulsar proyectos individuales y colectivos e impulsar la publicación de los resultados, pero por lo general los apoyos son de corta duración, por lo que se hace necesario implementar proyectos de mayor impacto temporal.
Finalmente considero importante mencionar que todos los profesionales que se dedican al estudio de las culturas e idiomas deben unirse y colaborar para hacer un frente único y común para la revitalización y fortalecimiento de las lenguas originarias. En conjunto podemos revertir el daño causado a nuestra riqueza lingüística. Es momento de que el Estado deje a un lado las políticas integracionistas e implemente proyectos que ayuden a conservar la diversidad cultural y lingüística del país.
Bibliografía
Antonio-Ramos, Pafnuncio (2022). “La estandarización de la escritura zapoteca en la sierra sur de Oaxaca”, en Ponencia presentada en el Ciclo de conferencias: Experiencias y perspectivas sobre la revitalización, documentación y desplazamiento de las lenguas originarias desde la voz de los pueblos originarios y la academia. México 18 y 19 de octubre de 2022, PUIC, UNAM.
Ardila, Alfredo (2012). “Ventajas y desventajas del bilingüismo”, Forma y función, vol.25, núm.2, pp. 99-114.
Castillo Fadic, María N. (2002). “El préstamo léxico y su adaptación: un problema lingüístico y cultural”, en Onomazein, núm.7, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, pp. 469-496
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Gutiérrez Gutierrez, Araceli (2009), “Préstamos lingüísticos en los primeros catecismos de la Nueva España. El arribo del castellano a las Indias”, en Tendencias actuales en la investigación diacrónica de la lengua: actas del VIII Congreso nacional de la asociación de jóvenes investigadores de historiografía e historia de la lengua española (AJIHLE), Barcelona, del 2 al 4 de abril de 2008, pp. 455-463.
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—————- (2007). “Classification and terminology for degrees of language endangerment. Language diversity endangered”, 1-8. Trends in Linguistics 181. Mouton de Gruyter, Berlin
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Smith-Stark, Thomas (2007), “Los préstamos entre el español y el zapoteco de San Baltasar Chichicapan”, en UniverSOS: revista de lenguas indígenas y universos culturales, núm.4, pp. 9-39.
UNESCO (2003). Language vitality and endangerment. UNESCO, Paris.
1- Correo: pafnuncio.antonio@unison.mx ↑
2- Marino Camilo Vásquez es nativo hablante de la lengua zapoteca y originario de San Pedro Mixtepec, Oaxaca. Él fue profesor de Educación Indígena en el estado por varios años y como ciudadano ha dado varios servicios comunitarios. Hemos coincido en pláticas acerca de la necesidad del desarrollo y conservación de la cultura y lengua zapoteca. ↑
3- https://www.gob.mx/cultura/prensa/el-rock-seri-de-hamac-caziim-por-canal-22-244327 [1]