La nobleza de la pitaya mixteca

María Fernanda Arroyo Avendaño[1]
Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca

 

El fruto que es ejemplo de resiliencia, pues
demuestra que aún en la adversidad la vida
florece de una peculiar
y deliciosa manera, y por esta genuina cualidad se requiere todavía
más esfuerzo, creatividad e
ideas que permitan
compartirla con el resto del mundo.

Tenate de palma con pitayas. Lugar: Santo Domingo Tianguistengo, Oaxaca. Fecha: 21-05-2022
Canasta de pitayas participante en el concurso de la Feria de la Pitaya 2022. Lugar: Santo Domingo Tianguistengo, Oaxaca. Fecha: 21-05-2022
Canasta de pitayas participante en el concurso de la Feria de la Pitaya 2022. Lugar: Santo Domingo Tianguistengo, Oaxaca. Fecha: 21-05-2022
Canasta de pitayas participante en el concurso de la Feria de la Pitaya 2022. Lugar: Santo Domingo Tianguistengo, Oaxaca. Fecha: 21-05-2022
Pitayas participantes en La Feria de la Pitaya. Lugar: Santo Domingo Tianguistengo, Oaxaca. Fecha: 21-05-2022
Fruto maduro consumido por aves de la región. Lugar: Río Limón, Santiago Chazumba, Oaxaca. Fecha: 21-05-2022
Productor Sr. Tomás López en su huerto de pitaya. Lugar: Río Limón, Santiago Chazumba, Oaxaca. Fecha: 21-05-2022
Fruto joven de pitaya. Lugar: Río Limón, Santiago Chazumba, Oaxaca. Fecha: 21-05-2022

Fotografías: María Fernanda Arroyo Avendaño.

La región Mixteca ocupa 189 municipios, que pertenecen a diferentes distritos, entre ellos Huajuapan (INPI, 2022), dentro del cual se localiza Santo Domingo Tianguistengo, un lugar muy peculiar, pues a simple vista podría parecer árido y seco, con una reducida oportunidad para los cultivos, no obstante, vale la pena acercarse un poco más y prestar todos los sentidos para conocer este territorio, ya que atesora una de las frutas más nobles y deliciosas: las pitayas.

Éstas son el fruto de las cactáceas, mismas que son originarias del continente americano y, del que se tiene registro, han sido consumidas desde el año 6 500 a. C. en Tehuacán, sobre las que se describe y dibuja el nopal y el órgano (pitayo) en el Códice Barberini de Martin de la Cruz y Juan Bodianus (Mercado y Granados, 2002).

Del mismo modo, las pitayas son un fruto muy noble, que crece de las entrañas de la mixteca, cuya composición permite aprovechar casi en su totalidad su deliciosa pulpa y sus semillas que por su tamaño también son comestibles, se degustan luego que se retira su cáscara con los dedos, teniendo el cuidado de no lastimarse ya que, dichos frutos son protegidos con largas y puntiagudas espinas.

La comunidad de Río Limón, se localiza a una corta distancia del municipio de Santo Domingo Tianguistengo, los señores Tomás y Gregorio López de manera hospitalaria compartieron sus saberes, sus experiencias, su interés y curiosidad por continuar siendo los guardianes de tan preciado cultivo.[2] Fundada en 1636, Río Limón adquiere el nombre a partir de un árbol del mismo, que emergió frondoso a orillas del río, luego de una inundación que sufrió la población. Mencionando que sus principales lugares sagrados son El cerro del Recreo, El Cero Quiote, para pedir la lluvia y el cerro Zopilote el cual alberga a un águila tallada en piedra.

El acercamiento a la comunidad permitió conocer información muy valiosa, con profundo respeto y aprecio por lo propio, se reconoce la labor que han desempeñado a lo largo de muchos años, practicando el cultivo de la pitaya, quienes a partir de su experiencia han conocido sobremanera la actividad por la cual hoy en día son principalmente reconocidos en la región.

Por ejemplo, para la siembra de la cactácea, se recomienda realizarla 3 días antes o 3 días después de la luna llena con la finalidad de que crezca erguido el pitayo, en una cepa de 30 x 30 cm aproximadamente, la planta que se va a sembrar deberá ser cortada de manera sesgada 5 o 6 días después de la luna nueva y, dejarse orear 15 días antes de ser sembrada.

Posteriormente esta planta tardará 10 años en crecer y dar frutos si se trata de una planta que todavía no haya producido, pero cuando la planta ya produce frutos, tendrán que pasar 2 años para iniciar su ciclo, en cualquier caso, la planta vivirá de 60 a 70 años aproximadamente. Por eso requiere abonarse de manera regular, utilizando excremento de chivo.

Las pitayas son recolectadas con un chicol elaborado de carrizo, esta herramienta tiene que ser empleada con gran destreza para atrapar en su seno al preciado fruto, mismo que es arrancado a una considerable distancia del suelo y debe realizarse cuidadosamente a pesar de que, pueden existir grandes sorpresas al cosecharlas, por ejemplo, cuando la pitaya ya ha sido catada por el chéjero, un ave que va de fruto en fruto picando sin degustarlo en su totalidad pero, dotando a otras especies de la oportunidad para su consumo, por ejemplo las abejas, avispas y hormigas.

La mirada entrenada y atenta hacia la más mínima característica de la planta: la espina, la textura, el tamaño, el color y el sabor, permite identificar a los pobladores de Río Limón la variedad de la pitaya de la que se trata, a pesar de que, a simple vista el color del fruto es rojo o amarillo, podría tratarse del cántaro, hormiga, reina, negra, melón o xoconoxtle.

Incluso otra cactácea como el “candelero” produce un peculiar fruto al que llaman “chico” y que luego de su fermentación se convierte en una bebida similar al pulque. Sin embargo, en esta ocasión no fue posible degustarlo, dadas las condiciones climáticas, pues las escasas lluvias en el mes de abril repercutieron en su producción.

La feria de la pitaya en Santo Domingo Tianguistengo, se ha celebrado desde hace más de 4 décadas, abarcando una superficie de 32 ha, aproximadamente para su cultivo, para el cual se organiza un Comité que se encarga de poner en alto las bondades de su comunidad, de este modo, en su edición número 48, la feria de la pitaya se llevó a cabo en el marco de las restricciones por la pandemia de Covid-19, pero con el entusiasmo de compartir y convivir.

Esta importante celebración abre el espacio para la comercialización de la pitaya, que actualmente es exportada al extranjero, estableciendo centros de acopio y un precio determinado por kilo, de este modo los productores venden sus cosechas, además de que en la comunidad muestran otras formas de consumirlas, por ejemplo, en paletas de hielo, helado, mermelada, curados, gelatina, entre otros.

Como se ha visto, el panorama para los productores y la localidad todavía es desolador, puesto que la producción de pitayas es una vez al año, lo que representa el único ingreso durante el mes de mayo principalmente, además dependen también del temporal, es decir, de las lluvias, especialmente del mes de abril, para que los frutos se desarrollen. No obstante, las condiciones del cambio climático cada vez son más evidentes, afectando considerablemente las cosechas.

Por todo ello, conviene plantearse diversas preguntas acerca de este producto, por mencionar algunas: ¿Cómo darlas a conocer? ¿Cuánto deben costar? ¿Si se trata de un producto orgánico, cómo certificarlo? ¿Dónde expender dicho producto? ¿Se está investigando el cultivo? ¿Cómo transportarla con el mínimo riesgo? ¿Los productores están dispuestos a invertir? Y ¿Están dispuestos a seguir organizándose?


Bibliografía

Foro Regional I. Santo Domingo Tianguistengo, Oaxaca (2007), Situación actual y perspectivas de la pitaya mixteca tnu dichi, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (2022), “Etnografía del pueblo mixteco – Ñuu Savi”. https://www.gob.mx/inpi/articulos/etnografia-del-pueblo-mixteco-nuu-savi (consultado el 26 de mayo de 2022).

Mercado, Andrés  y Diódoro Granados (2002), La pitaya. Biología, ecología, fisiología sistemática, etnobiología, Universidad Autónoma Chapingo.

 


[1]  Estudiante de Maestría de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca.
mariafarroyo828@gmail.com 

[2] La crónica aquí presentada es resultado de mi formación en la Maestría en Educación Comunal del Centro Universitario Comunal de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco (CUC-Tlaxiaco) de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca (UACO), con el acompañamiento del doctor Omar Aguilar Sánchez, catedrático de la misma.