Juárez 222: vistas de ausencias y presencias

Mauricio Sánchez Álvarez
Laboratorio Audiovisual CIESAS Ciudad de México

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Juárez 222, imágenes tomadas por Mauricio Sánchez Álvarez (2021)

Andar actualmente con la cámara por Juárez 222, el edificio que en la sede Ciudad de México del CIESAS aloja, entre otras, las actividades de docencia, publicaciones y el Laboratorio Audiovisual, es sentir el vacío, obligado por la pandemia, de las presencias antes habituales. El bullicio de las clases y seminarios y las idas y venidas de un cubículo a otro ha sido sustituido por el murmullo de escobas y trapeadoras de las compañeras de los equipos de limpieza, cuya admirable labor las hace, junto con los guardias, nuestra primera línea.

La aventura sirve para reeditar sensaciones que he tenido siempre que acudo. Por ejemplo, el modo cómo la funcionalidad del edificio, en que resalta la escalera que entrelaza las distintas plantas y largos pasillos, se complementa con una estética de por sí contrastante. De un lado, están esos vitrales vibrantes de luz, con sus tecolotes, hombres y mujeres, coloridos y transparentes a la vez. Del otro, figuran dibujos y pinturas sobre paredes de cemento que parecen más esbozos que obras definitivas. En en el muro por donde sube la escalera, los rostros de Gonzalo Aguirre Beltrán, Guilermo Bonfil, Ángel Palerm y Arturo Warman dibujados con carbón (y muy difíciles de fotografiar porque les llega poca luz), y más arriba un trompetista y una mujer con rebozo y un niño en brazos. Mientras que, en la pared del estacionamiento, un amplio mural evoca diferentes aspectos de la humanidad y el arte: el ADN, la cooperación, la contemplación, el esfuerzo. Como quien dice: se ha retratado el conocimiento, la ética y los quehaceres cotidianos mediante una estética que, al parecer inacabada, expresa esa idea, muy en boga hoy, de que todo está en construcción. Y me pregunto: ¿qué relación tendrá esta perspectiva cognitiva-estética con los gustos de Rafael Loyola, en cuya gestión se construyó el edificio, y quien, según recuerdo, colgó en la Dirección General del CIESAS pequeños cuadros de arte contemporáneo? Ya no lo sabré a ciencia cierta.

En la planta baja, justo a la subida de la escalera, me sorprendo con un hermoso aviso en forma de árbol y hecho en papel blanco que plasma cuánta falta hace Mayela Álvarez Rodríguez, nuestra compañera de la sede Noreste que ha sido víctima de desaparición forzada. La estética aquí toma un giro peculiar: en vez de hacer hincapié en la tragedia en que nos envuelve este suceso ‒que ciertamente es así‒ más bien el aviso muestra momentos alegres de la vida de Mayela entre amigos y familia. ¿Qué más positivo se puede ser en circunstancias como éstas?

Me quedo entonces con el silencio de los vacíos y el rumor de las trapeadoras. Vendrán otros momentos, ojalá bulliciosos, en que caminaré con la cámara por este edificio ortodoxo en apariencia, pero cuestionador por naturaleza.