Omar Olivo del Olmo[1]
ENAH

“A girl walks inside Gaza during the Gaza-Israel war to get food”. Foto: Jaber Jehad Badwan vía Wikimedia Commons
Este texto presenta una breve reflexión sobre un genocidio que parece interminable, uno de los mayores actos de exterminio humano después de la Segunda Guerra Mundial. Desde una perspectiva crítica, retomamos algunas notas, vivencias y observaciones de un viaje de investigación arqueológica en Asia Menor y Oriente Medio, que desembocó en el atestiguamiento de una angustia regional reflejada en cada rincón del mundo islámico, desde Estambul, Turquía, hasta El Cairo, Egipto, en donde el apoyo al pueblo palestino es visible en pintas en el suelo, paredes, pegatinas en taxis, etc. Entre arqueología, antropología y una carga histórica de resistencia, reflexionamos sobre el acto más grotesco, en los límites de lo humano, aquella negación total de la otredad transmitida en tiempo real, un genocidio que nos hace replantearnos el mismo concepto de la vida y el derecho de vivir en paz. Ahora, desde los salones del imperio estadounidense e israelí, buscan establecer como suya la emancipación de lo humanamente ético, es decir, intentan crear una narrativa de “valores” para instrumentalizar una acumulación de capital que reposará en el resort “Nueva Gaza” dentro del proyecto “The Great* Trust” (derivación del proyecto israelí del “Gran Israel”), que pretende construirse sobre miles de cadáveres de niños, mujeres y hombres que alguna vez soñaron con su libertad.
Nota 1. Del Nilo al Éufrates, la angustia compartida en Oriente Medio
Durante el 2024 realicé un viaje de investigación arqueológica que rápidamente se convirtió en antropológica. Lo que inició como el registro del papel de la mujer durante la revolución tribal en las estepas de Konya en la Anatolia central durante el neolítico (8000-6000 a.p.) y en Egipto, pasó rápidamente a la mención constante de la revolución y resistencia de las mujeres kurdas en Kobane ante los grupos de la yihad terrorista apoyados desde Occidente, en el norte del Éufrates. Región de nuestro interés tanto del lado turco como sirio, pues es el punto geográfico de la revolución civilizatoria que marcaría buena parte de las estructuras sociales de la humanidad ocho mil años después. En aquella ocasión, nos tocó la celebración del Newroz o año nuevo kurdo, celebración de primavera y resistencia. La celebración, realizada en Estambul, contaba con un estricto cerco de control policiaco, en área determinada y bajo una vigilancia constante del Estado. A pesar de ello, aquella concentración de miles de kurdos bailaba y gritaba sin descanso su apoyo a una Palestina libre, alto al genocidio en Gaza y, por supuesto, respeto a la autonomía del pueblo revolucionario del Kurdistán. Las banderas de Palestina se asomaban constantemente en aquel tumulto, el baile de tambor kurdo evocaba en el salto de fogatas la superación de adversidades de un año funesto, aunque en el fondo, los ahí presentes sabían que la problemática persistiría con una violencia desmesurada. Recordemos que el desplazamiento forzado de la región del Kurdistán se vive tanto del lado turco como sirio; la empatía y el dolor por Palestina son compartidos, son un sentir y entendimiento regional por la violencia sistémica desde Occidente que tiene ya tiempo en aquellos territorios.
La angustia e indignación por la situación del pueblo palestino fue más evidente en El Cairo, Egipto. A nuestro paso por aquel país se sentía una distancia más corta con el contexto del genocidio en Gaza. Tiene mucho que ver la cercanía territorial, pues a escasas seis horas por tierra se llega a Rafah —lugar de refugiados desde 1949—, la ciudad fronteriza entre el sur de la Franja de Gaza y Egipto, que hoy en día es bombardeada, lo que ha provocado un cierre fronterizo —imposibilitando la llegada de ayuda humanitaria— además de un nuevo desplazamiento de al menos un millón de gazatíes. En El Cairo es difícil que pasen desapercibidas las manifestaciones de ayuda y apoyo, es un epicentro fundamental para cualquier cosa que se quiera hacer llegar al área del genocidio. Por ello, casi en todos lados hay algo relacionado con Palestina, sobre todo en los barrios alejados del centro de la ciudad, en los márgenes de Giza, y los que se van acercando hacia el norte.
En marzo del 2024 Israel también iniciaba bombardeos en el sur de Líbano, lo que provocó el cierre aéreo de la región. Pudimos salir de Egipto un día antes del cierre. Para este momento del viaje, era claro que el problema de la violencia sistémica de Occidente hacia Medio Oriente se vivía en varios frentes simultáneamente, y entenderlo pasa por conocer los planes de EE. UU. e Israel para hacerse del control y explotación de la región.
Muy temprano, apenas pasada la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos anunció su presencia en la región a través de un golpe de Estado a Mohammad Mosaddegh (1953). No fue un acto fortuito, pues había recuperado la propiedad del petróleo iraní que hasta aquel momento había sido explotado por compañías extranjeras anglosajonas. También fue el banderazo de apoyo a uno de sus socios más longevos, el recién inventado Estado de Israel, que comenzaba a ocupar y colonizar la vieja Palestina. Desde hace dos décadas, la intensificación del genocidio en Gaza, la invasión a Irak, la destrucción de Libia y los bombardeos a Siria, con el reciente derrocamiento de su presidente, pintaron el escenario dantesco de Medio Oriente, exponiendo una violencia de larga duración que fácilmente ya supera el medio siglo. La región que alguna vez fue el punto de giro civilizatorio de la humanidad ahora se encuentra en una posición de marginación y desplazamiento forzado provocado por aquellos que se autonombran “civilizados”.
Jamás hay que olvidar uno de los actos más grotescos, que ilustra la violencia simbólica, física y sistémica de Occidente a través de sus brazos armados emanados de al Qaeda, como la yihad del “Estado Islámico” (ISIS), que, en un intento por borrar la memoria del desarrollo de la humanidad, fue saqueando y dinamitando sitios arqueológicos, algunos indispensables para entender lo que somos actualmente. El caso de Palmira en Siria —una de las ciudades más antiguas del mundo y que entre los siglos I y III d.C. unía Oriente y Occidente— fue el más visible, no sólo por su destrucción, sino porque también en el 2015 decapitaron al mensajero de su historia, al arqueólogo Khaled Assad, en el mismo yacimiento. Sus restos se encontraron entre escombros seis años después (Prensa Latina 2024; Al Mayadeen 2021). El acto ejemplifica el programa para Medio Oriente: borrar su historia, exterminar a su pueblo. La lógica de exterminio pasa por despojar a la región de toda raíz que le permita resistir, pasa por desmontar una historia que ya se ve borrosa desde el propio pueblo, imponiendo una fórmula fundamentalista —véase el proyecto talibán impulsado por la CIA (Olmo, 2021)— que ayudará a controlar, aterrorizar y someter a la población para asegurar que los nuevos intereses occidentales se apropien de sus recursos naturales, culturales y sociales, como se ve en el caso de Palestina.
Nota 2. El Genocidio de larga duración
Estamos por llegar a 80 años de agresiones contra el pueblo palestino por parte de Israel. En todas estas décadas no ha pesado sobre esta ninguna sanción internacional por crímenes de guerra, apartheid desde 1948, ocupación militar desde 1967, desplazamiento forzado y bloqueo ilegal por mar, tierra y aire desde 2007, y después genocidio. Uno de los casos más angustiantes y representativos de violencia sistémica de larga duración en nuestra historia reciente, que nos coloca en estado de alerta civilizatoria, pues parece ser que nadie en el planeta es capaz de detenerlo. Repaso insistentemente la crítica sobre la violencia de Walter Benjamín (2001), las reflexiones de Adolfo Sánchez Vázquez (2007), las seis reflexiones marginales de Zizek (2013) y un largo etcétera. También repaso mis notas sobre mis estudios del genocidio guatemalteco, notas sobre los trabajos de arqueología forense que he realizado sobre Guerra Sucia, terrorismo de Estado y desaparición forzada en México, y no logro comprender del todo lo que actualmente sucede en Gaza, si bien se observan características sobre definiciones bien identificadas de la violencia sistémica en todas sus formas, también hay espacios de análisis que ahora nos rebasan, pues comienza a percibirse una especie de normalización de la misma en el mundo. Una especie de indignación con resignación que me opongo firmemente a dar por hecho, pues terminaría con todo sentido del derecho a la vida en sí, en donde las formas de la existencia humana pasarían por los límites establecidos por los genocidas, a quienes la vida no les es impedimento alguno, ni ético, ni moral, ni del mínimo consenso social para la reproducción de sus intereses. El genocidio es genocidio en cualquier momento y parte del planeta, la cuestión es que el de Gaza se usa desde Occidente para ejemplificar las nuevas “cruzadas” por la colonización del mundo, en las que la autodeterminación de los pueblos, la soberanía, las leyes internacionales, las convenciones, etcétera, han pasado a segundo plano, orillando a una mayoría de la población mundial a entrar en una carrera de resistencia extrema por la supervivencia.
Alejandro Gálvez publicó un análisis que desglosa las claves del genocidio del pueblo palestino por parte de Israel, puntos que en su mayoría compartimos, básicamente un patrón sistemático de actos prohibidos:
- Destrucción masiva de infraestructura civil: viviendas, refugios, centros de salud, instalaciones de agua y saneamiento, escuelas, tierras de cultivo y propiedades culturales.
- Altísima magnitud de víctimas mortales y daños a gran escala en muy poco tiempo.
- Desplazamiento forzado masivo: un 90% de la población gazatí.
- Uso de armas explosivas de amplio rango en zonas densamente pobladas.
- Órdenes de “evacuación” generalizadas y, a menudo, engañosas, con apagones de Internet y ausencia de avisos previos en la mayoría de los ataques.
- Bombardeo de zonas supuestamente “seguras”, definidas por Israel como “humanitarias” y luego atacadas igualmente.
- Bloqueo casi total de ayuda humanitaria y bienes esenciales, incluida comida, agua, combustible y medicinas.
- Uso deliberado del hambre como arma de guerra, con la instrumentalización de la Fundación Humanitaria de Gaza para convertir la búsqueda de alimento en una trampa mortal. (Gálvez, 2025)
Recientemente la Corte Penal Internacional condenó y emitió una orden de captura contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, mismo que hace pocos días recibió una ovación de pie por parte del Congreso estadounidense, lo que supone una impunidad de facto emanada desde las entrañas de la potencia imperial. Encima de todos estos horrores, sobre la hambruna, las violaciones, y al menos 66 mil muertos de 2023 a octubre de 2025 reportados por el Ministerio de Sanidad Palestino (Sio, 2025), como si la muerte actuara como cimiento de desarrollo, se presenta el proyecto The GREAT Trust, en un acto grotesco de deshumanización capitalista, ya pasados los límites del mínimo consenso social del derecho a la vida, un acto tácito de negación total de la otredad.
Nota 3. El necrodesarrollismo salvaje del capital, The GREAT* Trust
Uno de los fenómenos sociales que nos atrae arqueológica y antropológicamente de Medio Oriente es su papel en la ruta de la seda, pues explica buena parte del desarrollo de la humanidad desde hace 2,000 años; es la conexión de China desde los tiempos de la dinastía Han con el Mediterráneo occidental. Desde el 2017, este país ha buscado reimpulsar esa conexión a través de varias rutas de comercio con Medio Oriente, Latinoamérica y Europa, lo cual explica la contraposición y parte del proyecto estadounidense-israelí que a continuación veremos.
Recientemente en la reunión de Davos en enero de 2026, el presidente estadounidense y su yerno dieron a conocer sus planes para la Franja de Gaza y el Medio Oriente. En medio de la mayor crisis humanitaria en la región, el mandatario anunció un conglomerado de inversión para la “Nueva Gaza”, que incluye la construcción de numerosos rascacielos turísticos a lo largo del paseo marítimo, un “centro de transporte” con puerto y aeropuerto, y “una economía de libre mercado” (Pita y Rizzi, 2026; Gritten, 2026; RT, 2026; véase también el artículo de Claudia Zamorano en este mismo número especial). El proyecto anunciado en verdad es una ampliación del documento filtrado desde agosto del 2025 por el diario The Washington Post, The GREAT Trust (Fondo para la Reconstrucción, la Aceleración Económica y la Transformación de Gaza, por sus siglas en inglés), y que a su vez pareciera una calca del proyecto israelí “Gran Israel”. Si bien no se reconoce una relación oficial entre estos documentos o proyectos, los recientes anuncios confirman el contenido de los mismos. Pero ¿qué observan los dueños del capital en las ruinas cadavéricas de Gaza, la ahora ciudad cementerio? Según la mente enferma de los dirigentes genocidas israelíes y estadounidenses es una oportunidad de inversión, en donde el planteamiento económico occidental se vuelve ya, absolutamente, necrodesarrollista. Paradójicamente, el conglomerado de inversión se hace llamar “Junta de la Paz”, de la cual los palestinos están excluidos. Esto parece ya, una película de terror que comienza a mirar el mundo entero, en donde el genocida puede velar por la “Paz” del Mundo a través de miles de muertos. En donde la mayoría de los pueblos ve uno de los escenarios de horror y exterminio más estremecedores de la historia reciente, el presidente estadounidense, en pleno delirio capitalista, dice: “Soy en el fondo un promotor inmobiliario y lo importante es la ubicación. Y me dije: ‘Miren esta ubicación junto al mar. Miren esta hermosa propiedad. En lo que podría convertirse para tanta gente’” (Gritten, 2026).
El documento filtrado por el Washington Post nos da acceso a la visión del mundo que comparten los participantes de un sistema capitalista totalmente enfermo, sin salidas de consenso a problemáticas mundiales y con nula “tolerancia” a la otredad que les estorba. Es una especie de fascismo recargado con características nuevas, en específico de total descaro y sin ética alguna, con acciones abiertas, sin ocultamiento alguno o escondrijos. En los primeros puntos del documento se establecen los beneficios estratégicos para Estados Unidos: “US Strategic Benefits: Massive $ gains, accelerate IMEC, solidify the Abrahamic regional architecture, strengthen hold in the east Mediterranean, and secure US-industry access to $1.3T of rare-earth minerals from the Gulf” (Washington Post, 2025: 2). Dentro de las oportunidades, nos dicen que: “Gaza is a regional trade hub at the crossroads of the ancient Sea Route (Egypt↠ Gaza↠ Babylon) and the Incense Trade Route (India↠Yemen↠ Arabia↠Europe). It can thrive once again at the center of pro-American regional architecture” (Washington Post, 2025: 3). Es importante señalar que, al mencionar esta recuperación de viejas rutas comerciales como la ruta del incienso, con toda intención excluyen a China y su ruta de la seda, en un intento por aislar a las potencias asiáticas. Acá se recupera la memoria arqueológica que le es útil al genocida. De hecho, se atreven a denominar a la región como abrahámica, arrebatando milenios de historia y borrando toda dinámica de diversidad cultural y religiosa.

Imagen 1. Rascacielos de la “Nueva Gaza” (Washington Post, 2025: 19)
El documento menciona que mientras Irán propaga la inestabilidad y el radicalismo desde el noreste, Oriente Medio gira hacia el sur, con una clara hostilidad hacia aquel país, además se expone la visión regional del genocida: con megaproyectos en Egipto, Arabia Saudita y toda la región, y por supuesto la construcción de centros globales de tecnología y defensa en Israel (Washington Post, 2025: 5). Así, nos dicen que “Gaza puede transformarse en un centro mediterráneo de manufactura, comercio, datos y turismo, beneficiándose de su ubicación estratégica, acceso a mercados (Europa, CCG, Asia), recursos y una fuerza laboral joven, todo ello respaldado por la tecnología israelí y las inversiones del CCG” (Washington Post, 2025: 5). El sueño delirante de lo que llamo el nuevo necrodesarrollismo capitalista imagina la construcción de diez megaproyectos clave sobre las ruinas de Gaza:
1.- Infraestructura de Gaza. Reconstrucción. Retirada de municiones sin explotar, retirada de escombros, reconstrucción de servicios públicos y redes.
2.- El centro logístico regional Abraham Gateway (“Puerta de entrada de Abraham”) en Rafah. Conectado con la zona industrial, el puerto y el aeropuerto de Gaza a través del anillo de Gaza. Conectado con los puertos de Egipto, Israel y el CCG a través del Corredor Abrahámico de Infraestructura.
3.- La circunvalación MBS y la autopista central MBZ. Asfaltar la circunvalación MBS y el tranvía alrededor de Gaza. Sustituir la carretera Salah-a-din por la autopista MBZ que cruza la circunvalación.
4.- Corredor Abrahámico de Infraestructura. Se construyen enormes redes ferroviarias, tuberías y fibras ópticas para conectar la Puerta de entrada de Abraham con los centros regionales de la IMEC: Arabia Saudita/Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Israel y Jordania.
5.- Puerto y aeropuerto de Gaza. Un puerto RORO de pequeña escala en Gaza (ampliación del puerto de Al-Arish) + pequeño aeropuerto en Dahaniya.
6.- Centro regional de agua. Plantas solares y desalinizadoras a gran escala en el Sinaí.
7.- La zona industrial inteligente de Elon Musk. Zonas industriales a lo largo de la frontera entre Gaza e Israel.
8.- Los centros de datos regionales estadounidenses Data Safe Heaven, con normativa especial de EE. UU. en materia de inteligencia artificial, protegidos por el GREAT Trust y que prestan servicio a Israel y al CCG a través de la fibra óptica del Corredor Abrahámico de Infraestructura.
9.- Gaza Trump Riviera e Islas, resorts de clase mundial a lo largo de la costa y en pequeñas islas artificiales (similares a las Palm Islands en Dubái).
10.- Ciudades planificadas de Gaza, construcción desde cero de entre seis y ocho ciudades planificadas inteligentes, dinámicas, modernas y basadas en inteligencia artificial en el interior del anillo de Gaza. Todos los servicios y la economía de estas ciudades se gestionarán a través de un sistema digital basado en la identificación. (Washington Post, 2025: 6. Traducción propia)
Por supuesto, para acelerar la reconstrucción se establecería un programa de “reubicación voluntaria” los que abandonen el país “recibirán un paquete de 5000 dólares por persona” (Washington Post, 2025: 15), los que se queden serán reubicados en áreas determinadas, en casas improvisadas con algunos servicios; esperando a que la “Nueva Gaza” y el Resort “Gaza Trump Riviera” los reciba como nuevos trabajadores que serán explotados por la mano que asesinó a sus familiares en los nuevos necrodesarrollos, si no es que deciden poner a trabajar a los gazatíes sobrevivientes en la construcción de algo que no será suyo y que se alojará sobre sus muertos. Y si esto le suena perturbador al lector, recuerde que, según las declaraciones de autoridades estadounidenses, las maquinarias ya iniciaron trabajos de remoción de escombros, minas, balística y misiles que no explotaron en Rafah, ciudad elegida para iniciar el proyecto. Además de que ya se celebró la primera reunión de los invitados a la “Junta de Paz”, a la cual asistieron 20 países, en donde nueve miembros prometieron 7 mil millones de dólares; Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania se comprometieron a enviar tropas para una fuerza de estabilización en Gaza, mientras que Egipto y Jordania entrenarán a la policía (La Jornada, 2026). Los países que aún se rehúsan a ser cómplices del genocidio están bajo amenaza del delirante presidente estadounidense, quien expresó que “casi todo el mundo ha aceptado, y los que no, lo harán. Y algunos están jugando a hacerse los graciosos —no funciona. No pueden hacerse los graciosos conmigo” (La Jornada, 2026).
Los ejemplos históricos comparables que se acercan a la actual situación de Palestina son muy pocos. De hecho, no los hay como tales: a las comunidades mayas masacradas y desplazadas en el genocidio guatemalteco les montaron minas y extracción de petróleo en algunos de sus territorios, sobre todo los explotados por las bananeras estadounidenses, aunque no construyeron sobre sus muertos. Difícil ubicar algo similar para comprender en qué momento de las agotadas fases del capitalismo salvaje nos encontramos.
En Gaza, Palestina, la resistencia es ya sobrehumana, se mantienen de pie con la fuerza emanada de sus mártires. El genocida no podrá realizar sus planes necrodesarrollistas tan fácilmente, sólo el delirio de su enfermedad le permite imaginar que su impunidad perdurará por siempre, su soberbia asesina terminará por derrumbar sus macabros sueños. Desde la arqueología hemos visto pasar a muchos Césares y Daríos, los imperios se sostienen hasta que los muertos del pueblo sometido se levantan y acompañan a los que han sobrevivido. Será difícil terminar con la memoria milenaria de los pueblos de Medio Oriente, si destruyen sus yacimientos, pronto las estepas y la arena dejarán a la vista cientos más.
Bibliografía
Al Mayadeen (2021, 7 de febrero). Siria: hallan en Palmira posibles restos de arqueólogo asesinado por Daesh. https://espanol.almayadeen.net/news/politics/1456842/siria–hallan-en-palmira-posibles-restos-de-arque%C3%B3logo-asesi
Gálvez, A. (2025, 26 de noviembre). Las claves del genocidio de Israel contra la población palestina de Gaza. Amnistía Internacional. https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/las-claves-del-genocidio-de-israel-contra-la-poblacion-palestina-de-gaza/
Gritten, D. (2026, 23 de enero). Cómo es el polémico plan para construir una “Nueva Gaza” con rascacielos que presentó EE.UU. en el Foro de Davos. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/c5y33yv2ldjo
La Jornada (2026, 19 de febrero). En denominada “Junta de Paz” acuerdan desplegar soldados e inversión de 7 mil mdd en territorio de Gaza. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/02/19/mundo/trump-anuncia-fondo-millonario-y-fuerza-internacional-para-estabilizar-gaza
Olmo, G. D. (2021, 27 de agosto). Afganistán. Operación Ciclón: qué papel jugó Estados Unidos en el origen de los talibanes. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-58351126
Pita, A. y Rizzi, A. (2026, 22 de enero). La administración Trump vende una “nueva Gaza” al estilo de Dubái”. El País. https://elpais.com/internacional/2026-01-22/el-gobierno-de-trump-vende-en-davos-una-nueva-gaza-al-estilo-de-dubai.html
Prensa Latina (2024, 21 de agosto). Presencia imborrable del arqueólogo Khaled Al-Asaad en la ciudad siria de Palmira. https://media.prensa-latina.cu/tv/2024/08/21/presencia-imborrable-del-arqueologo-khaled-al-asaad-en-la-ciudad-siria-de-palmira/
RT (2026, 22 de enero). EE.UU. presenta su “plan maestro” para la resolución del conflicto en Gaza. https://actualidad.rt.com/actualidad/583436-eeuu-presenta-plan-maestro-resolucion-gaza
Sánchez Vázquez, A. (2007). Entre la realidad y la utopía. Ensayos sobre política, moral y socialismo. Fondo de Cultura Económica.
Sio, M. (2025, 2 de octubre). Supera los 66.200 la cifra de muertes provocadas por Israel en Gaza” 2 de octubre de 2025. Anadolu Ajensi [AA]. https://www.aa.com.tr/es/mundo/supera-los-66200-la-cifra-de-muertes-provocadas-por-israel-en-gaza/3706122
The Washington Post (2025). The GREAT* Trust. https://www.washingtonpost.com/documents/f86dd56a-de7f-4943-af4a-84819111b727.pdf
Benjamin, W. (2001). Para una crítica de la violencia. Taurus.
Zizek, S. (2013). Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales. Paidós.
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