Mónica Eugenia Morno Rubio[1]
Universidad Autónoma de Querétaro

Triste figura de madera excluida del grupo. Smile Studio AP
Resumen
El enfoque crítico sobre el concepto de seguridad humana plantea un problema actual, el cual consiste en la estigmatización de grupos o comunidades que son percibidos como riesgo o amenaza. Con un énfasis en la escasez de trabajo empírico sobre el problema de la estigmatización, se presenta un análisis sobre el concepto de estigma, se expone un argumento causal que, teóricamente, lo coloca como un factor que puede generar la formación de prejuicios y estereotipos, y llegar finalmente a conductas discriminatorias. Posteriormente, se centra la atención en la dimensionalidad del estigma, la cual, de acuerdo con ciertos autores, incluye los estigmas físico, psicológico y sociocultural; otros argumentan que dicha tipología consiste en la visibilidad y controlabilidad del estigma. Con base en lo anterior, se proponen indicadores y algunos reactivos que pueden guiar el estudio empírico del fenómeno de la estigmatización.
Palabras clave: seguridad humana, estigmatización, estigma, dimensiones, indicadores.
Introducción
Desde el enfoque de un tema central en la seguridad humana, este escrito comienza con la intención de responder una importante pregunta general: ¿qué personas o poblaciones son vistas como las enemigas y que ponen en riesgo la seguridad humana en una sociedad? Aquí se sostiene que si hay comunidades vistas con sospecha o se percibe que alteran la percepción de riesgo, entonces es probable que dichas comunidades estén estigmatizadas. Ciertamente, hay un fenómeno que preocupa a diversas ciencias sociales y ése es el del estigma. La antropología, la psicología social, la sociología, la criminología y la psicometría han abordado este problema desde distintos ángulos, aunque nunca desvinculados entre sí. En este trabajo se coloca el concepto de estigma bajo la lupa: comienza con una breve discusión teórica que incluye una propuesta esquemática de argumento causal que se considera necesaria para avanzar en el estudio del fenómeno mencionado porque ¿con cuánta claridad contamos para estudiar a la estigmatización?
Por ello, en este trabajo se presentará una discusión sobre la dimensionalidad del constructo estigma entablando un diálogo entre la sociología, la antropología, la psicología social y la psicometría. La dimensionalidad resultante puede ser de utilidad para la creación de diversos instrumentos de investigación, ya sean cuantitativos o cualitativos. Avanzar empíricamente en el estudio de este fenómeno, sea cual sea el enfoque de la investigación, abonará a su comprensión y explicación. Por ello, aquí presentarán propuestas preliminares de reactivos o ítems que podrían servir como guía en el trabajo de campo.
De la seguridad humana a la estigmatización del otro: el enfoque crítico
El otro, el extraño y la otredad son conceptos particularmente conocidos en las ciencias antropológicas. Hacen referencia a los individuos que, por sus características, son distintos al grupo de pertenencia o endogrupo, e influyen en la percepción de riesgo y amenaza (Stephan y Stephan, 2000). Esas características distintivas implican muchas veces la presencia de “algo diferente” (Fiske, 1998: 374) o un estigma, que puede definirse como “una identidad social devaluada [que por tanto] resulta de poseer un atributo que transmite una identidad social negativamente valuada” (Crocker et al., 1998: 505). De acuerdo con Tajfel y Turner (1986), la incertidumbre provocada por el extraño puede paliarse mediante la categorización, la cual encierra un proceso de construcción de prejuicios, estereotipos y conductas discriminatorias que tienen aspectos tanto automáticos como socialmente pragmáticos. Es importante recalcar que estos tres fenómenos son desafortunadamente longevos en las sociedades humanas (Fiske, 1998: 357) y desencadenan subsecuentemente conductas violentas variadas, en las cuales el estigma —por ejemplo, el ser otredad o parte del exogrupo— puede jugar un importante papel. Así, el individuo que parece extraño, estigmatizado por ser aquél que no coincide con la norma de una comunidad receptora, se convierte en enemigo al presuntamente vulnerar la seguridad del endogrupo (Stephan y Stephan, 2000; Tajfel y Turner, 1986).
Figura 1. Propuesta de argumento causal

Elaboración propia con base en Fiske (1998) y Crocker et al. (1998)
Del argumento causal propuesto se desprende que el estigma está definido de acuerdo con un contexto dentro de una estructura social. Dicho estigma despierta prejuicios inscritos en un componente afectivo y estereotipos pertenecientes a un componente cognitivo (Fiske, 1998), pero esencialmente determinados por el contexto de la estructura social —aunque no por ello incontrolables—. Dichas categorizaciones producen discriminación, que corresponde al componente conductual de la ecuación, la cual es una respuesta defensiva endogrupal como consecuencia de la percepción de riesgo o amenaza frente a un extraño o diferente.
La sensación de pérdida de seguridad podría explicar la respuesta violenta hacia las comunidades estigmatizadas. Ello resulta particularmente cierto en la discusión sobre el enfoque crítico de la seguridad humana. Krause (2004, citado en Pérez, 2006: 73) da en el clavo, pues “constata que la seguridad humana se está definiendo y utilizando para referirse a ‘nuestra seguridad’ y a nuestra protección ante ‘el otro’, como pueden ser el inmigrante o el seropositivo, ‘construyendo muros entre las personas donde deberían construirse puentes’”. Según el autor, se considera que poseer un estigma produce respuestas que pueden ser discriminatorias y que terminan escudándose —y hasta racionalizándose— al utilizar una noción de seguridad humana que, aunque ha sido profundamente criticada, ha gozado de gran popularidad por lograr disimular actos de evidente discriminación.
Este enfoque crítico de la seguridad humana, en síntesis, está señalando un problema nodal: el estigma, la estigmatización, produce prejuicios, estereotipos y discriminación, los cuales pueden encubrirse con la bandera de la seguridad. Para poder comprender, explicar y actuar sobre este problema, en este trabajo se propone que se debe comenzar por el principio: ¿cómo o bajo qué esquema se estigmatiza?, ¿cuál es la lógica de este proceso?
Dimensionalidad del concepto de estigma
La estigmatización es un fenómeno que ha acompañado a la historia de la humanidad durante cientos de años, pero a pesar de su constante presencia y sus distintas formas de representación social, es uno de los problemas menos investigados de manera empírica, tanto con respecto a su comportamiento en sociedad como a sus propiedades como constructo psicosocial (Marichal y Quiles, 2000). El estigma está presente en la vida cotidiana de millones de personas y se ha medido indirectamente a través de la manifestación de conductas discriminatorias. En México, la más reciente Encuesta Nacional de Discriminación (INEGI, 2023) incluye, entre otros resultados, algunos de los estigmas sociales más comunes en nuestro país: tono de piel, peso, clase social, preferencia sexual y creencias religiosas, entre las más prevalentes.
Tabla 1. Prevalencia de motivos de discriminación en México
| Grupos | Motivo | Estimaciones puntuales |
| Total | Tono de piel | 13.1 |
| Peso o estatura | 27.5 | |
| Clase social | 16.5 | |
| Lugar donde vive | 15.7 | |
| Creencias religiosas | 19.9 | |
| Preferencia sexual | 3.1 | |
| Ser persona indígena o afrodescendiente | 4.9 | |
| Tener alguna discapacidad | 5.3 | |
| Tener alguna enfermedad | 6.8 |
Fuente: INEGI (2023)
Si bien existen discusiones conceptuales amplias que abordan el concepto de estigma como uno de los componentes que explican la discriminación social, también es cierto que su complejidad ha dificultado una disección clara para conocer analíticamente sus dimensiones, cuestión necesaria para lograr una comprensión y medición más certera. ¿Cuál es la tipología del estigma? ¿Se estigmatiza de manera homogénea o de qué maneras se presenta este fenómeno?
En un inicio, como pionero del estudio del estigma, Goffman (1968) expuso que de forma general podría hablarse de tres dimensiones del constructo: los estigmas por deformidades físicas, los estigmas relacionados con los defectos del carácter y, por último, los estigmas tribales. Con este anclaje teórico conceptual, Marichal y Quiles (2000) actualizan dichas dimensiones para llevarlas al terreno de los estigmas físico, psicológico y sociocultural, al aludir básicamente a las mismas dimensiones originales planteadas por Goffman. Las autoras incluyen dentro de la dimensión de estigmas físicos el “conjunto de estigmas debidos a una alteración orgánica o corporal como, por ejemplo, deficientes físicos, enfermedades en la piel, etc.” (p. 460). La siguiente dimensión, el estigma psicológico, se refiere a estados mentales alterados, lo que incluye la esquizofrenia y la depresión. Y por último, el estigma sociocultural, que hace referencia a la pertenencia étnica, a grupos sociales marginados, como trabajadoras sexuales, personas no alfabetizadas o afrodescendientes. Crocker et al. (1998) añaden que el estigma social (o sociocultural, indistintamente) es contextual, pues “transmite una identidad social devaluada en un contexto en particular. En otras palabras, la posesión de un atributo particular puede resultar en que se estigmatice a un individuo en un contexto, pero no en otro” (p. 506).
No obstante, dicho ejercicio analítico podría profundizarse proponiendo indicadores y reactivos para avanzar en el estudio de este fenómeno. Se propone igualmente considerar las aportaciones de Crocker et al. (1998). Las autoras exponen que el estigma tendría dos dimensiones: la visibilidad y la controlabilidad.
Los estigmas visibles, como raza, género, obesidad o condiciones de desfiguración, no pueden ocultarse fácilmente a los demás (…) Adicionalmente, dado que saben que su estigma es visible, saben que los demás pueden utilizarlo como base para juzgarlos (…) La gente con estigmas ocultables, como la homosexualidad, la afiliación a religiones estigmatizadas o algunas enfermedades, tienen un conjunto distinto de preocupaciones. Dado que su estigma no es visible, pueden interactuar con los demás sin que su identidad social negativa filtre la forma en que se entiende todo respecto de ellos. (Crocker et al., 1998: 507)
Entonces, con respecto a la primera dimensión, el estigma podría clasificarse en visible y no visible, como es el caso de los estigmas físicos, los cuales no pueden ocultarse (como la complexión, el color de piel, la etnia o raza, así como algún tipo de desfiguramiento en la cara o en el cuerpo), mientras que los no visibles serían la orientación sexual (ser homosexual o lesbiana, por ejemplo), una enfermedad como el VIH-SIDA o algún trastorno psicológico que pueda paliarse con medicamentos; igualmente, se puede disimular la afiliación a alguna religión que podría estar estigmatizada, como ser testigo de Jehová o mormón, o ser católico en un país mayoritariamente islámico. Así, el poseedor del estigma podría decidir ser sujeto de estigmatización o no; en otras palabras, podría controlar el efecto del estigma en el conocimiento de que su visibilidad provocaría distintas respuestas por parte de los individuos no estigmatizados (Crocker et al., 1998: 507).
Estas respuestas son, en alguna medida, poco más previsibles en comparación con la otra dimensión, la controlabilidad:
Los padecimientos estigmatizantes son controlables cuando el individuo estigmatizado es responsable del padecimiento o cuando éste resulta o puede eliminarse mediante la conducta de la persona estigmatizada (…) La controlabilidad es importante porque los individuos con estigmas que se creen controlables son más desagradables, más rechazados y tratados con mayor dureza, en comparación con aquellas personas cuyo estigma se percibe como incontrolable. (Crocker et al., 1998: 507-508. El énfasis es propio)
De ahí se infiere que, en el caso de esta dimensión, el estigma puede ser o no controlable según lo que piense el no estigmatizado y despertar discriminaciones tal vez más violentas (Crocker et al., 1998: 508). En síntesis, la visibilidad del estigma, en muchos casos, puede quedar a la entera decisión de quien lo posee. La controlabilidad, en cambio, parece estar más sujeta al juicio del no estigmatizado. Por dicha razón, dentro de esta dimensión se ha problematizado la perspectiva. Es decir, el estigma podría considerarse controlable según la información que posea el individuo no estigmatizado. Cabe desarrollar algunos ejemplos en este sentido: tendríamos el color de piel, que sería visible pero no controlable, en el sentido de que no existe poder de decisión de la persona sobre haber nacido con tal o cual tono de piel. Véase la diferencia en las estimaciones puntuales entre tono de piel —no controlable y visible— y peso o estatura —controlable[2] y visible— en la tabla 1. La complexión es un caso complicado al ser un estigma visible y tal vez no controlable; sin embargo, la persona no estigmatizada puede percibirlo como controlable, dado que tener sobrepeso se puede entender simplemente como falta de disciplina o de carácter (Crandall, 1994) para llegar a un peso ideal. Un caso similar sería el estigma de clase social o pobreza. Desde la perspectiva del no estigmatizado, ser pobre puede deberse al poco esfuerzo por salir de esa situación (“el pobre es pobre porque quiere”), cuando tal situación se debe generalmente a presiones estructurales sobre las cuales el estigmatizado no tiene control alguno. En contraste, las creencias religiosas pueden poseer un estigma no visible y más controlable que la clase social (véase la diferencia en estimaciones en la tabla 1). Por ello, la dimensión de controlabilidad debe incorporarse forzosamente al estudio del estigma, ya sea como dimensión teórica del constructo o como parte del análisis post hoc, dado que es la que podría distinguir con mayor claridad a aquellas personas que estigmatizan de aquellas que no lo hacen (o el grado en el que lo hacen), lo que favorece la variabilidad en su medición.
Lo anterior no es en mensocabo de las dimensiones propuestas por Goffman (1963) ni de su refraseo, elaborado por Marichal y Quiles (2000): los estigmas son físicos, psicológicos y socioculturales; sin embargo, es preciso señalar que la capacidad discriminativa de dichas dimensiones (la capacidad de diferenciarse entre sí) no carece de problemas. Trayendo el ejemplo anterior del estigma por complexión, el cual podría considerarse controlable desde la perspectiva ajena, se encuentra que dicho estigma conlleva también alguna clase de estigma psicológico o por defectos de carácter, al considerar que el estigmatizado es indisciplinado y a eso se debe su situación física. Por ello, la frontera entre ambas dimensiones se difumina, cuestión discutida por las autoras en los hallazgos de su investigación: “las fronteras entre las tres categorías es imprecisa, ya que debido a la gran diversidad de estigmas, los sujetos estigmatizados forman parte de las distintas categorías, situándose en distintos niveles del sistema taxonómico propuesto” (p. 464).
Así, resalta la necesidad de hacer estudios psicométricos detallados sobre el constructo de estigma, que doten de claridad a la utilidad empírica de las dimensiones señaladas, para entonces poder medir o describir con mayor precisión el fenómeno y su comportamiento, independientemente del enfoque cualitativo o cuantitativo de una investigación. Lo anterior implica la construcción de una escala que comienza con la identificación clara de la dimensionalidad del constructo, así como de sus respectivos indicadores, la construcción de ítems adecuados y su aplicación a una muestra no menor de 300 personas, para de ahí aplicar diversas pruebas de fiabilidad y validez y un análisis factorial. Independientemente de que este proceso de investigación instrumental sea cuantitativo, se insiste en que la ubicación correcta de los ítems en su respectiva dimensión puede servir para cualquier enfoque de investigación.
Estigmatización: una propuesta de indicadores y reactivos
En un primer momento, de acuerdo con la discusión teórico conceptual, las dimensiones de Goffman (1963) y Marichal y Quiles (2000) podrían incorporarse para ponerlas a prueba. Ahora bien, la propuesta de controlabilidad de Crocker et al. (1998) podría observarse después del levantamiento de datos, dado que las autoras se refieren a ella como una de las explicaciones por las que se podría discriminar a una persona de forma más violenta, por lo que primero es necesario aplicar el instrumento y observar la reacción de la muestra. Así, el proceso de operacionalización podría organizarse de acuerdo con los indicadores señalados por Marichal y Quiles (2000), de la siguiente forma:
Tabla 2. Propuesta de dimensionalidad para la construcción de una escala
| Constructo | Dimensión | Indicador |
| Estigma | Físico | Manchas en la piel, defectos faciales, color de piel, raza, obesidad, estatura, defectos severos de nacimiento, lesiones irreversibles. |
| Psicológico | Síndromes o trastornos psíquicos: ansiedad, depresión, esquizofrenia, paranoia, espectro de autismo, bipolaridad, personalidad límite. | |
| Sociocultural | Pobreza, situación de calle, trabajo sexual, migrantes, antecedentes penales, homosexuales, lesbianas, pertenencia religiosa, adicciones, madres solteras, analfabetismo, víctimas de violación. |
Elaboración propia con base en Marichal y Quiles (2000)
El paso siguiente sería la construcción de ítems o reactivos que capturen el fenómeno de estigmatización en la población en general. Para hacer esta tarea se tuvieron en cuenta las recomendaciones de Anastasi y Urbina (1997), Carretero-Dios y Pérez (2005), Clark y Watson (1995), Comrey (1988), DeVellis (2017), Downing (2006), Furr (2011), Kaplan y Saccuzzo (2005) y Simms y Watson (2007). A saber: lenguaje sencillo, frases cortas (no más de 15 palabras), que tengan una sola idea, el uso de términos precisos, sin adverbios o adjetivos absolutos, sin usar la palabra no y, sobre todo, que no sean invertidos al constructo propuesto (en este caso, estigmatización). En otras palabras, los ítems deben explorar la estigmatización, no la no estigmatización.
Se proponen los siguientes reactivos:
Tabla 3. Propuesta preliminar de reactivos
| Reactivos | Fuente |
| Evitaría ir a comer a un restaurante con una persona con manchas en la piel | Construcción propia |
| Estaría incómodo(a) en un lugar público acompañado(a) de alguien con defectos faciales | Construcción propia |
| Evitaría contraer matrimonio con una persona de piel más oscura que la mía | Construcción propia |
| Las personas indígenas valoran poco el seguir estudiando | INEGI (2023) |
| Las personas indígenas saben poco de administrar el dinero | Construcción propia |
| Me opondría a que mi hija(o) contrajera matrimonio con una persona indígena | Adaptado de INEGI (2023) |
| Evitaría una relación sentimental con una persona con evidente sobrepeso | Construcción propia |
| Me sentiría incómodo(a) con personas de talla pequeña | Construcción propia |
| Evitaría convivir con personas que no tienen brazos o piernas | Construcción propia |
| Considero que la ansiedad es una enfermedad de moda | Construcción propia |
| Las personas deprimidas pueden sanar con fuerza de voluntad | Construcción propia |
| Eludiría relacionarme con alguien que padece esquizofrenia | Construcción propia |
| Para salir de la pobreza se requiere voluntad | Jaramillo (2024) |
| Cualquiera puede ser millonario si trabaja duro | Jaramillo (2024) |
| Los programas sociales hacen floja a la gente | Jaramillo (2024) |
| La situación del país empeorará si se permite que vote la gente con pocos estudios | Redes sociales |
| Una persona sin estudios es poco deseable como pareja | Redes sociales |
| Los pobres se esfuerzan poco por salir de su pobreza | INEGI (2023) |
| Me opondría a que mi hija(o) contrajera matrimonio con una persona pobre | Adaptado de INEGI (2023) |
| Es riesgoso que los adultos mayores tomen decisiones importantes | Velasco et al. (2020) |
| La inseguridad que vive el país es provocada en su mayoría por los migrantes | Construcción propia |
| Las personas homosexuales exigen derechos inapropiados | Construcción propia |
| Evitaría compartir el asiento del transporte público con una persona homosexual | Adaptado de Marichal y Nieves (1998) |
| Me opondría a que mi hija(o) contrajera matrimonio con una persona del mismo sexo | Adaptado de INEGI (2023) |
| Las personas en situación de calle (población callejera) provocan entornos desagradables | INEGI (2023) |
| Las personas en situación de calle provocan inseguridad | Construcción propia |
| Mientras más religiones se permitan en el país, habrá más conflictos sociales | INEGI (2023) |
| Convivir con personas con SIDA o VIH es un riesgo | INEGI (2023) |
| Evitaría donar sangre para personas con SIDA o VIH | Adaptado de Marichal y Nieves (1998) |
| Me opondría a que mi hija(o) contrajera matrimonio con una persona con SIDA o VIH | Adaptado de INEGI (2023) |
| Si fuera empresario despediría a alguien con antecedentes penales sin importar el delito | Construcción propia |
| Evitaría una relación sentimental con alguien con antecedentes penales | Construcción propia |
| Evitaría mantener una relación de amistad con alguien con antecedentes penales | Adaptado de Marichal y Nieves (1998) |
| El problema del narcotráfico se debe a las personas que consumen drogas | Construcción propia |
| Evitaría relacionarme con una madre soltera | Construcción propia |
| Las madres solteras sólo buscan quien las mantenga | Construcción propia |
| El que una persona sea trabajador(a) sexual la hace menos valiosa | Construcción propia |
| Evitaría tener una relación de amistad con un(a) trabajador(a) sexual | Construcción propia |
| Evitaría tener una relación sentimental con un(a) trabajador(a) sexual | Construcción propia |
| Evitaría vivir en el mismo edificio que un(a) trabajador(a) sexual | Adaptado de Marichal y Nieves (1998) |
Elaboración propia
Se optaría por el formato de respuestas tipo escala de Likert de seis niveles (Calleja et al., 2019), con la opción asimétrica en su configuración para evitar un efecto suelo.[3] Las opciones de respuestas quedan redactadas como sigue: 1 = En desacuerdo; 2 = Ligeramente de acuerdo; 3 = De acuerdo; 4 = Muy de acuerdo; 5 = Bastante de acuerdo; 6 = Absolutamente de acuerdo. Este arreglo de opciones evitaría que la muestra se incline excesivamente hacia un lado o hacia el otro de la escala, por lo que teóricamente lograría diferenciar mejor entre aquellos que estigmatizan y aquellos que no, y en qué grado o con qué intensidad lo hacen.
Si bien lo que se propone en este trabajo es únicamente construir una escala y aplicarle los correspondientes análisis de fiabilidad y validez, así como un factorial exploratorio, se recalca que podría resultar en un instrumento que probablemente dé mejores resultados, en el sentido de proveer una radiografía más precisa sobre la situación actual de la estigmatización que sufren diversas comunidades de nuestro país y de trazar ideas generales que abonen a un acercamiento cualitativo más profundo y descriptivo relacionado tanto con la inclinación a la estigmatización, como con la forma en la que los estigmatizados viven este fenómeno.
Reflexión final
El enfoque crítico de la discusión sobre el concepto de seguridad humana argumenta que este concepto se utiliza para encubrir estigmatizaciones y generar discriminaciones, so pretexto de preservar la protección y proveer de seguridad, teniendo como resultado no la construcción de puentes que favorezcan la convivencia y la tolerancia entre las personas, sino barreras que las impiden. Cuando esta idea de seguridad se utiliza en la generación de política pública, se abre la puerta para ejercer ciertas conductas discriminatorias que tienen su origen en la presencia o asignación social de estigmas.
La estigmatización, por tanto, incrementa su incidencia. Se considera necesario estudiar este fenómeno con mayor detalle, amplitud y profundidad para conocer al menos qué tan extendido está o con cuánta fuerza prevalece en el país. Por ello, en este trabajo se ha propuesto que bien puede trabajarse con este problema de manera analítica desde el principio: para encontrar respuestas, es necesario desmenuzar la propia definición de estigma, dimensionar dicho constructo y traducirlo en instrumentos de investigación que puedan aplicarse de manera fiable.
El reto no es menor, pero vaya que es imperioso: si para que los ciudadanos perciban seguridad deben construirse barreras que los separen de aquellos señalados como amenaza y estigmatizados en sus muy respectivos contextos, las sociedades verán minada su fuerza colectiva y terminarán formando repúblicas personales.
Referencias bibliográficas
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- https://orcid.org/0000-0001-5220-7618 ↑
- En este trabajo no se asume que el peso sea controlable, sino que ciertas personas pueden creer que lo es. ↑
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“Efecto suelo y efecto techo. Se refiere al porcentaje de las puntuaciones que se encuentra en el valor inferior y en el superior del rango de la escala. Indica que el rango de la medición que realiza el instrumento es menor al rango real de la muestra en estudio; lo que habla de su capacidad para diferenciar entre sujetos. Efectos suelo o techo superiores al 20% son menos aceptables” (Álvarez et al., 2008). En otras palabras, si la frecuencia de respuestas se concentra en el extremo superior de la escala se hablaría de un efecto techo; si se concentra en el nivel inferior se hablaría de un efecto suelo y ello refleja el escaso potencial de discriminación del ítem. ↑