Tania Fernanda Aguilar Silva[1]
El Colegio de Michoacán
Detrás de un mar de mujeres y furias se erige una fachada antigua con la leyenda de Se vende. Imperturbables, el lente y la casa observan frente a frente el paso de cientos de mujeres y niñas con letreros y gritos que anuncian el recorrido de la marcha feminista del 8 de marzo en Guadalajara, Jalisco. Por un instante, el lente logra detener el movimiento: pasos a medias, carteles inclinados y bocas suspendidas. La casa queda inamovible mientras el lente navega por las orillas de la marea, capturando los distintos momentos del recorrido, los rostros, los mensajes en las paredes, en los carteles y en el asfalto. Éste toma cientos de imágenes y plasma en segundos los planos terrenales e inmediatos del evento, pero se encuentra limitado a su representación visual.
El lente no transmite la energía de la marcha ni el calor de tantos cuerpos juntos; es silente ante el clamor y las conversaciones que a veces ocurren; ignorante ante los juegos políticos que se disputan al fondo. Como medio, la cámara capta, pero no explica. Atestigua, pero no interpreta. Es por su limitada labor que me toca a mí llenar los huecos del evento: experimentar, sentir, comprender.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 8 de marzo de 2025
La marcha feminista de 2025 estuvo compuesta por dos vertientes convocadas por dos colectivos diferentes: el Frente Feminista de Jalisco y YoVoy8M. El primero se trató de un contingente separatista[2] que partió de la Glorieta de las y los Desaparecidos o “Glorieta Niños Héroes”, mientras que el segundo llamado se transformó en una marcha mixta que salió del monumento de la Minerva casi una hora después[3] y que estuvo conformado de pequeños contingentes que marchaban por distintas causas.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 8 de marzo de 2025
De manera accidental, me tocó observar desde los márgenes el arribo de la primera marcha con cientos de mujeres, adolescentes y niñas que avanzaban con sus carteles en alto, entonando alguno de los cantos que nos acompañaron hasta entrada la noche: “Mujer escucha, esta es tu lucha», «Mujeres trabajando también están luchando» y «Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”.
Desde mi lugar en las orillas, observé cómo los elementos de la policía —mujeres, por supuesto[4]— se desplegaron en pequeños grupos que custodiaban a las marchantes, así como los desplazamientos e interacciones de otras mujeres organizadas que repartían agua, y otras más que vendían pulseras, pañuelos, banderas, banderines y demás parafernalia morada y verde.
Como en años anteriores y en otros contextos, el paso de la marcha dejó grabados en banquetas, paredes, árboles, postes y otras superficies los nombres de agresores sexuales y violentadores y de mujeres desaparecidas y/o víctimas de feminicidio, consignas feministas, mensajes con peso político como el A.C.A.B. (All Cops Are Bastards), y denuncias de distintos tipos de violencia ejercida contra las mujeres.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 8 de marzo de 2025

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 8 de marzo de 2025
La relación con el espacio que establecen las marchantes va más allá de un simple tránsito y me parece que excede el “derecho a la ciudad”. En un lugar como Guadalajara también se reclama la realidad vivida y experimentada a costa de los cuerpos de las mujeres. Tal vez no resulte una particularidad de la “Perla Tapatía”, pero por lo menos desde inicios del siglo XXI, el gobierno municipal y estatal han operado por medio de políticas públicas y proyectos de intervención del espacio en los que se busca “renovar”, “recuperar” y “repoblar” la ciudad.
Se ha optado por fomentar el “desarrollo” de la ciudad y su “embellecimiento” en aras de atraer inversiones empresariales, clústeres industriales, tecnológicos y creativos. Se privilegia a los sectores turísticos e inmobiliarios, la imagen a ojos internacionales y los comercios de la clase alta local a costa de las problemáticas enfrentadas cotidianamente.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 8 de marzo de 2025
Frente a frente, tanto la finca en renta que se alcanza a ver en la primera imagen de este ensayo —una de tantas actualmente— como las mujeres de Guadalajara atestiguan su abandono. La apariencia de esta bella, cool y moderna ciudad proyectada por el gobierno, las instituciones y el sector privado se trata de una fachada o una máscara que puntualmente derrumban las mujeres en medio de su marea de furia y reclamo. Nos solo se trata de que tienen y tenemos derecho a vivir en la ciudad, el asunto se encuentra en que las realidades padecidas, a menudo borradas, deben salir a la superficie.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 8 de marzo de 2025
Al posicionar al cuerpo en el espacio público como corporalidades en acción, las mujeres habitan y recrean la realidad denunciando lo que en la ciudad se niega. Sin embargo, así como la marcha despliega su movimiento y forma de habitar, también existen otros actores que generan estrategias para mantener en buen estado sus locales y evitar que la imagen de la urbe tapatía se manche. Un ejemplo que llamó mi atención fueron las tácticas empleadas por los distintos negocios que se encuentran sobre la avenida por donde bajaría la marcha para evitar daños.[5]
Las estrategias utilizadas oscilaban entre: 1) incluir mensajes de apoyo (en forma de mantas, moños morados o escritura sobre los vidrios); 2) poner paneles cubriendo sus fachadas y, mi favorita, 3) poner a sus trabajadoras afuera de los negocios, con montajes para la repartición de bebidas o solamente con letreros y pañoletas en alto.
En su mayoría, dichas estrategias resultaron favorables, pero hubo casos como el del banco BBVA en el cruce de las avenidas Vallarta y Chapultepec, que sólo sirvió para azuzar los ánimos del Bloque Negro y otras mujeres. En algunos casos, las estrategias conseguían la empatía de las marchantes, pero en otros, el cinismo y la sospecha de oportunismo eran el catalizador para que la furia se alzara con más energía.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 8 de marzo de 2025
En efecto, el lente no explica nada, pero ayuda a capturar imágenes para la memoria, como respuesta a la censura y el borramiento del enojo. El lente materializa testimonios y ésta capacidad no es una novedad. Las mujeres de las colectivas y yo estamos al tanto de que en una ciudad como Guadalajara, preocupada por su reputación e imagen turística, el borrado es el mecanismo institucional por excelencia. Por eso fotografía y escritura son mis mejores herramientas para evitar que las memorias se diluyan.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 8 de marzo de 2025
Para otras mujeres, lo anterior es una práctica que genera sospecha y sobre la cual se motiva el cuestionamiento. En función de ello, una semana después de la marcha, acudí a un recorrido convocado por tres colectivos locales: Negen.AC, Lúdica Lab Ciudad y Transeúntas. El objetivo era observar, analizar y reflexionar sobre las pintas remanentes del 8M bajo la consigna de ¿por qué borran lo que nos duele? En esta ocasión, la caminata se dio hacia Oriente, hacia el Centro de Guadalajara, por lo que pude observar de qué manera fueron intervenidos los espacios de ésta área después de la marcha. Mi objetivo era, además de documentar, convivir con más mujeres dentro de un contexto de reflexión e intercambio, fuera de lo estrictamente académico.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 15 de marzo de 2025
El grupo quedó conformado por trece mujeres, provenientes de distintos ámbitos, y dos perros: había arquitectas, artistas, comunicadoras, diseñadoras gráficas e industriales, e incluso una ingeniera computacional. En nuestro recorrido fuimos deteniéndonos cada tanto para fotografiar y discutir cuestiones que llamaran nuestra atención, la idea de hacer un registro imperaba y parecía urgente. Más allá de las pintas, la variedad de conocimientos amasados por el grupo nos llevó a conversar incluso sobre los materiales utilizados en la infraestructura y el efecto de las pinturas y aerosoles sobre sus superficies.
Desde el inicio fue posible observar las intervenciones sobre el espacio, aunque éstas variaban en tamaño, forma e impacto. Transnacionales como KFC, McDonald’s o BBVA, que se vieron altamente afectados al finalizar la marcha de una semana antes, en el momento se encontraban como si nada, mientras que otros comercios seguían presentando las marcas de la marea violeta. Lo anterior fue tema de curiosidad y discusión, ¿por qué hay negocios que ya recuperaron sus fachadas y otros que no? Cuando sugerí que le preguntáramos a las personas de los comercios, muchas me miraron espantadas: olvidé por un instante que yo era la única antropóloga. Después de indagar un poco, supimos que la única razón por la que las pintas seguían en sus fachadas es porque el Ayuntamiento no se había encargado de limpiar y pintar inmediatamente como todos los años; “ya se están tardando”.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 15 de marzo de 2025
Algunos edificios emblemáticos e históricos llenos de consignas y stencils. Mensajes como “Pedófilos”, “Ridículos” y “Violadores”, resaltaban en los muros del Sagrario y la Catedral, y contrastaban con la cotidianidad de las personas que descansaban bajo su sombra, hacían fila para recorrerlos por dentro o que se postraban frente sus puertas pidiendo dinero. Finalmente, cerramos el recorrido en el kiosco de la Plaza de Armas, donde realizamos carteles con mensajes y preguntas que sirvieron para decorar el perímetro de la estructura de metal, con miras a apropiarnos del espacio en preparación para la vigilia que tendría lugar ese mismo día ante los descubrimientos recientes del Rancho Izaguirre en Teuchitlán.

Fotografía de Tania Aguilar, Guadalajara, Jalisco. 15 de marzo de 2025
Con todo, algo que pude notar fue que de una u otra forma la gente de Guadalajara y los negocios por donde transitó la marcha volvían a su cotidianidad, a la realidad del gobierno que ya operaba para borrarlo todo de nuevo. Es increíble que en una ciudad de desaparecidas y desaparecidos, de mujeres que sistemáticamente son convertidas en víctimas de violencias y de fosas clandestinas tan numerosas que adornan los alrededores de un estadio, la prioridad inmediata del gobierno siga siendo transformar la ciudad para recibir un mundial.
- Correo electrónico: tania.asilva@colmich.edu.mx ↑
- En este contingente se encuentra el Bloque Negro. Muchos de los “destrozos” y demás daños “grandes” que resultaron al final de la marcha fueron iniciados por este grupo, pero no fueron exclusivamente suyos. ↑
- La partida diferenciada fue para evitar que ambos contingentes se cruzaran, aunque la ruta de ambos fue similar. El primer bloque finalizó en la Anti-monumenta de la Plaza de Armas y el segundo llegó a una cuadra de distancia, a la Plaza de la Liberación, ambos en el Centro Histórico de Guadalajara. ↑
- En el caso de Guadalajara, desde hace años, se ha optado por el uso de mujeres policías como una estrategia que “reduce” la imagen hostil del gobierno y que se utiliza narrativamente en contra de las colectivas, si se da algún altercado. ↑
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Un gran número de estos establecimientos se dedica a la venta de vestidos de novia y renta de vestidos de fiesta, otros son restaurantes y bares, y otros tantos tienen distintos giros comerciales, como la venta de alfombras. ↑