Cultivemos medicina

Ana Paola Uribe Arévalo
Francia Elizabeth Rodríguez-Contreras
Laboratorio Hipatia, Análisis, Investigación y Divulgación Científica de Recursos Naturales A. C. [1]

Foto de Laboratorio Hipatia


Todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido en casa alguna planta medicinal, ya sea albahaca, romero, hierbabuena, orégano, sábila, o alguna otra, es un conocimiento ancestral. El uso de plantas medicinales es muy antiguo y está documentado en diversas culturas, como la civilización maya y en general los pueblos indígenas en América Latina (Ocampo, 1986). Incluso en la Biblia se hace referencia a esto (Cáceres, 2006). La humanidad ha tenido siempre una estrecha relación con las plantas medicinales, utilizadas como alimento altamente nutritivo o para contrarrestar enfermedades crónicas (Sarceño, 2013).

Por el reconocimiento de las propiedades curativas de estas plantas, se han utilizado sus componentes o principios activos para la elaboración de medicamentos sintéticos (SADER, 2017), agregando otros compuestos, por supuesto. Esto ha sido un gran negocio a nivel mundial, tanto que en la actualidad la industria farmacéutica está muy bien posicionada dentro de los hogares de cada familia, pues no existe casa en donde no se cuente con algunas pastillas, analgésicos u otro medicamento de venta libre. El abuso y fácil acceso a estos productos sintéticos ha tenido una fuerte repercusión en la salud de la humanidad. Con el incremento de la producción de fármacos se esperaría que la salud de la población también se mejorara; sin embargo, dado los efectos secundarios y las secuelas de los medicamentos, los padecimientos y malestares aumentan en la población (Parra, 2014), lo que ocasiona un ciclo vicioso de enfermarse más o de otra cosa por curar una más sencilla, de modo que actualmente se tiene una fuerte dependencia a estos productos sintéticos. Aunado a ello, los impactos en el medio ambiente ocasionados por la producción y embalaje de los medicamentos han ido en aumento.

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Conceptos como los de “medicina preventiva” y “autogestión de la salud” han surgido como una alternativa para atender algunos padecimientos (SADER, 2017; Acosta de la Luz, 2001). A lo largo del tiempo, ha habido diversos países en los que cada vez han tomado más fuerza estas prácticas (Lok, 1998), en las que se rescata este conocimiento ancestral como una alternativa de salud. Por ejemplo, en Vietnam, Bangladesh, Madagascar, Tailandia, Bolivia, por mencionar algunos, tienen políticas que promueven los cultivos y el uso de plantas medicinales (Mabey, 1988).

Los espacios donde se cultivan plantas medicinales al alcance de la población reciben nombres como farmacias vivientes, huertos medicinales, jardines de salud, entre otros. Suelen estar ubicados en lugares como traspatios, escuelas y espacios comunes, y utilizar plantas de fácil manejo y que no requieren mucho espacio para su cultivo (SADER, 2017).

La importancia y ventajas de estas farmacias vivientes radican en que producen medicina accesible y de bajo costo, generan una relación con el medio natural que contribuye al bienestar emocional, aumentan la belleza escénica del lugar donde se instalen, pueden generar un ingreso económico del excedente de producción de las plantas (o se pueden transformar y vender sus productos transformados), no requieren de conocimientos sofisticados para su cuidado y mantenimiento, la salud no se deteriora porque no tienen los efectos secundarios de los medicamentos farmacéuticos, se protegen y cuidan los recursos naturales al evitar el riesgo de extinción de algunas plantas medicinales recolectadas de manera silvestre, se reproduce el conocimiento tradicional herbolario (SADER, 2017), se contribuye a los objetivos del desarrollo sostenible —en particular el 12, “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles” y el 15, “gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, detener la pérdida de biodiversidad—” (ONU, 2023), son espacios propicios para los polinizadores, y, finalmente, se pueden adaptar a cualquier espacio.

Dependiendo la ubicación de la farmacia viviente será su alcance poblacional. Es decir, si es de traspatio, beneficiará a la familia que lo cultiva, si es una farmacia viviente comunitaria favorecerá a todas las personas de la comunidad. Una farmacia viviente escolar, además de contribuir al bienestar de las familias de los alumnos y maestros, cumple con otro propósito: involucrar a la niñez y arraigar o reafirmar sus conocimientos utilizándolos como una herramienta pedagógica (SADER, 2017).

México ocupa el segundo lugar a nivel mundial, después de China, como productor de plantas medicinales. Más del 90% de la población mexicana ha utilizado alguna planta con fines medicinales (SADER, 2022). Existen diversas publicaciones de experiencias sobre la implementación de huertos medicinales o farmacias vivientes en diferentes estados de la república mexicana, como Oaxaca (CEPAL-CONCAUSA, 2020), Hidalgo (López-Gutiérrez et al., 2014), Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Chihuahua, Colima, Durango, Estado de México, Michoacán, Puebla, Querétaro, Tabasco, Veracruz, Zacatecas y Jalisco (SEMARNAT, 2018) entre otros. Algunos creados en los hogares de manera espontánea, o en escuelas, en espacios de las localidades, o son impulsados desde instituciones interesadas en replicar estas prácticas.

La región Sierra de Amula, y particularmente el municipio de Autlán, se caracteriza por ser un valle agrícola altamente productivo, que provee de alimentos a gran parte de la población de esta zona. Sin embargo, la agroindustria y la idea de no poder producir sin agroquímicos ha hecho que se incremente el uso de plaguicidas en la producción de alimentos, causando un alto impacto en el medio ambiente, contaminando mantos acuíferos y además atentando contra la salud humana de los pobladores del valle, quienes son los principales consumidores de los productos cultivados allí.

Investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de Occidente (CIESAS) realizaron análisis en la orina de alumnos de la comunidad de El Mentidero, que se ubica en el centro del valle agrícola de Autlán. Encontraron 12 pesticidas en todos los infantes y adolescentes (Lozano et al., 2019; Ruvalcaba, 2022). Un dato alarmante para la salud de la población.

En aras de plantear soluciones que atiendan esta problemática, surgió el proyecto piloto de “Reconfiguración Agroecológica, Alimentaria y de Salud y para revertir un probable daño renal y neurocognitivo asociados a la presencia de plaguicidas en niños de localidades rurales de Jalisco”, uno de los Proyectos Nacionales de Investigación e Incidencia para la Sustentabilidad de los Sistemas Socioecológicos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Este proyecto propone una transición gradual en la forma de producir y consumir alimentos, partiendo de una agricultura llena de pesticidas y llegando a una libre de ellos que demuestre que este cambio de alimentación y producción agroecológica tiene impactos positivos en la salud.

En el marco de este proyecto, la Asociación Civil Laboratorio Hipatia, Análisis, Investigación y Divulgación Científica de Recursos Naturales (Lab. Hipatia) desarrolló algunas actividades en El Mentidero, con el propósito de que las madres de familia de los alumnos afectados por la contaminación de los pesticidas conocieran y reflexionaran acerca de la importancia de tener y cultivar farmacias vivientes como una alternativa para atender algunas cuestiones de salud y bienestar de la familia.

En colaboración con las madres de familia de los alumnos del preescolar “Patria”, la primaria “José María Morelos y Pavon”, y la telesecundaria “Venustiano Carranza”, se instaló una farmacia viviente en cada escuela, en junio y julio de 2022. Dentro de esta actividad, y con la finalidad de que niñas, niños y madres de familia conocieran los principales beneficios y usos de las plantas medicinales, se llevaron a cabo talleres para arraigar y reafirmar los conocimientos sobre las plantas y así preservar esta práctica ancestral.

Los talleres iniciaron con una reflexión acerca de la importancia de las plantas medicinales y el uso y relación estrecha que los seres humanos tienen con ellas desde la antigüedad, se habló sobre la importancia de tener en casa al menos una planta medicinal que permita atender algún malestar o padecimiento de manera natural. En el desarrollo del taller fueron surgiendo distintas opiniones entre las madres de familia, que poco a poco compartieron experiencias y formas de uso con distintas plantas, varias recetas y remedios medicinales. Al mismo tiempo, expresaron su interés en tener un taller de transformación de las plantas medicinales en pomadas, jarabes y otros productos, con el propósito de poder encontrar un modo de uso práctico y en diversas presentaciones de las plantas, considerando con ello una oportunidad de obtener un ingreso económico extra para su hogar.

Finalmente, invitamos a los lectores a reflexionar sobre la importancia de comenzar o continuar cultivando medicina que cure y en la medida de lo posible dejar la dependencia de la industria farmacéutica como primera opción, siempre y cuando un padecimiento se pueda solventar con el uso de alguna planta medicinal, y a comprender que además de sembrar y cultivar la medicina, al mismo tiempo se cultiva un conocimiento ancestral, que es un legado que los antepasados fueron sembrando a lo largo de la historia y que bien vale la salud el seguir cultivando.

Referencias bibliográficas

Acosta de la Luz, Lérida
2001    Producción de plantas medicinales a pequeña escala: una necesidad de la Comunidad”, Revista Cubana de Plantas Medicinales, vol. 6, núm. 2, pp. 62-66, disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1028-47962001000200006

Cáceres, Armando
2006    Vademécum Nacional de Plantas Medicinales. Guatemala, MSPAS/USACComisión Económica para América Latina y el Caribe, programa CONCAUSA (CEPAL-CONCAUSA)

2020    México: Huertos medicinales,  Red de Desarrollo Social de América Latina y el Caribe, Plataforma virtual para la difusión de conocimiento sobre desarrollo social, consultado el 12 de febrero de 2023, disponible en

Lok, Rossana (ed.)
1998    Huertos caseros tradicionales de América Central: características, beneficios e importancia, desde un enfoque multidisciplinario, Turrialba, Costa Rica, Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE),  disponible en https://repositorio.catie.ac.cr/bitstream/handle/11554/2297/Huertos_caseros_tradicionales.pdf?sequence=1&isAllowed=y.

López-Gutiérrez, Berenice Nathaly, Blanca Estela Pérez-Escanó y Miguel Ángel Villavicencio Nieto
2014    “Aprovechamiento sostenible y conservación de plantas medicinales en Cantarranas, Huehuetla, Hidalgo, México, como un medio para mejorar la calidad de vida en la comunidad”, Botanical Sciences, vol. 92,  pp. 389-404.

Lozano, Felipe, Humberto González y A. Aarón Peregrina
2019    “Proyecto de investigación: Causas de insuficiencia renal en niños de preescolar y primaria de la comunidad El Mentidero, Estado de Jalisco. Entrega de resultados” Universidad de Guadalajara y Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, consultado el 15 de febrero de 2023, disponible en https://lasillarotarm.blob/nformeanalisispesticidastelesecundaria.pdf.

Mabey, Richard (coord.)
1988    La nueva era de las hierbas, Madrid, Editorial Everest.

Ocampo S, Rafael A.
1986    Jardines para la salud, Cartago, Costa Rica, Centro de Información Tecnológica, Instituto Tecnológico de Costa Rica (Serie informática. Tecnología Apropiada, 11). .

Organización de las Naciones Unidas (ONU)
2023    Objetivos de desarrollo sostenible, sitio web, consultado el 14 de febrero de 2023, disponible en https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/.

Parra Lucán, María de los Ángeles
2014    “Responsabilidad por los efectos indeseables de los medicamentos”, Revista CESCO de Derecho de Consumo, núm 11, pp 1-28, consultado el 14 de febrero de 2023, disponible en https://revista.uclm.es/index.php/cesco/article/view/577/482.

Ruvalcaba Ordóñez, Marcos Hiram
2022    Los niños del agua, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica (colección Tierra Adentro)

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER)
2017    “Los huertos medicinales y su aportación ancestral”, consultado el 13 de febrero de 2023, disponible en https://www.gob.mx/agricultura/es/articulos/los-huertos-medicinales-y-su-aportacion-ancestral.

Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER)
2022    “México, segundo lugar mundial en registro de plantas medicinales”, Comunicado de prensa, consultado el 14 de febrero de 2023, disponible en https://www.gob.mx/agricultura/prensa/mexico-segundo-lugar-mundial-en-registro-de-plantas-medicinales.

Sarceño Saldaña, Victor Edgar
2013    Elaboración de huertos productivos de plantas medicinales con familias del Caserío Estrella del Sur, Calle 11, Nueva Concepción, Escuintla, como estrategia para contribuir a la economía familiar y la conservación del medio Ambiente, tesis de licenciatura en Pedagogía y Administración Educativa, Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala, disponible en https://docs.bvsalud.org/biblioref/2018/02/879172/elaboracion-de-huertos-productivos-de-plantas-medicinales-con-f_71MpUUu.pdf.

Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT)
2018    “Farmacias vivientes, cultivo de plantas medicinales”, consultado el 14 de febrero de 2023, disponible en https://www.gob.mx/semarnat/articulos/farmacias-vivientes-cultivo-de-plantas-medicinales.


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