Códigos culturales en las disputas generacionales sobre la sinidad en las asociaciones chinas
en Tapachula, Chiapas

Ulises Alberto Rincón Zárate[1]
Antropólogo Social

Este escrito se plantea como un ejercicio reflexivo para ver la aplicabilidad de la teoría sobre la Esfera Civil de Jeffrey Alexander (2006), al estudiar las estructuras discursivas sociales que se generan en torno a los motivos, instituciones y relaciones que tienen los descendientes chinos de primera, segunda, tercera y cuarta generación, al asociarse en asociaciones chinas en la ciudad de Tapachula, y cómo estos discursos generan diferencias intergeneracionales en el interior de estas organizaciones.[2]

Para este objetivo se sostiene que las diferencias intergeneracionales entre miembros de asociaciones chinas en el Soconusco se construyen sobre los imaginarios morales reproducidos sobre su herencia cultural y biológica para construir la etnicidad china en la costa de Chiapas, mediante un proceso que denomino sinidad (Rincón, 2019).

Los discursos sobre qué es la sinidad entre descendientes chinos movilizan binarios en códigos culturales sobre qué es lo civil y anticivil en la comunidad china en Tapachula, además de producir un proceso distintivo sobre lo que es chino puro y mestizo en la región del Soconusco. Para este marco de análisis se estudia la estructura discursiva que generan los tapachultecos con ancestros chinos, en el plano intergeneracional, sobre sus motivaciones, relaciones e instituciones, la cual es construida dependiendo de la generación que pertenezcan.

Este análisis es el resultado del trabajo de campo en Tapachula realizado para la tesis de maestría en Antropología Social, CIESAS Sureste-Noroeste, donde se entrevistó a 39 descendientes chinos en Tapachula, de primera, segunda, tercera y cuarta generación.

A esto se suman investigaciones realizadas posteriormente sobre la gastronomía y comunidad china en esa localidad, donde se profundizó sobre las diferencias intragrupales tienen. Las entrevistas analizadas se realizaron en el periodo de 2016 a 2023, en Tapachula, tras identificar las siguientes asociaciones chinas: Grupo Danzante Artístico de Dragón y Leones Chinos, Club de Mestizos chinos-mexicanos, Asociación China del Soconusco A.C., Escuela de Danzas y Artes Marciales Chinas de Julio Pui Chong, y Agrupación de Restauranteros Chinos en Tapachula (Lisbona y Rincón, 2022, 2023; Rincón, 2019; Martínez y Dussel, 2016; Lisbona, 2014a, 2014b, 2015).

Sinidad: Origen del sentido del código moral en las asociaciones chinas en Tapachula

La sinidad es un imaginario moral comunitario basado en remarcar las diferencias culturales, sociales y raciales (desde un plano biologicista) dentro de las comunidades de descendientes chinos, donde ante la heterogeneidad existente en las expresiones sobre lo chino, se establecen criterios de qué es chino y qué no lo es. Generalmente entre los descendientes chinos se asumen parte de la comunidad china en Tapachula, al preguntarles cuál es su herencia cultural, social y biológica tienden a responder con definiciones culturalistas, sociologistas y biologistas para construir su etnicidad china, al apelar a discursos de pureza china, y la amenaza que sufren al contaminarse con el mestizaje cultural y biológico (Lisbona, 2013, 2014a, 2014b). Entonces la sinidad es una representación simbólica que pretende construir una unidad para los imaginarios que tienen los descendientes chinos como referentes de identidad y pertenencia sobre China como nación.

La sinidad es una categoría discursiva que dota de sentido a sus disputas, diferencias, tensiones y conflictos dentro de sus asociaciones, basada en la presunción que existen prácticas y discursos morales que pueden purificar o contaminar a los descendientes. Gracias a esas distinciones se puede clasificar qué acciones, valores, ideas y representaciones son vistas como chinas y cuales ya no lo son (Lisbona & Rincón, 2023; Lisbona, 2015).

En el interior de las asociaciones chinas se usa la sinidad como dispositivo para homogenizar los comportamientos que se imaginan que deberían tener los chinos en Tapachula, específicamente al suponer que los descendientes chinos tendrían que reproducir dichas prácticas y discursos para que perdure la pureza de su comunidad, al momento de establecer relaciones familiares, de amistad, de apoyo, y camaradería y ayuda mutua entre miembros en la localidad (Rincón, 2019).

En este marco de análisis intergeneracional, la definición de la sinidad cambia con cada generación. Eso genera disputas morales y culturales entre los descendientes chinos, al establecer códigos culturales civiles y anticiviles para juzgar cuáles son sus motivaciones al asociarse a sus organizaciones, cómo se relacionan entre “chinos”, qué visión tienen sobre la operación de las asociaciones chinas en Tapachula.

Sinidad: Estructura discursiva social de los motivos en la pureza y mestizaje chinos

De acuerdo con la teoría sobre la Esfera Civil de Jeffrey Alexander (2006), las estructuras discursivas sociales que movilizan los binarios de lo civil y anticivil dentro de las asociaciones civiles y colectivos organizados son posturas maniqueas sobre lo que consideran bueno y malo. El código civil en los motivos identificados en los individuos abarca cualidades como el activismo, autonomía, racionalidad, razonabilidad, calma, autocontrol, cordura y ser realista. Mientras el código anticivil en los motivos en los individuos y colectivos consiste en aspectos negativos como pasividad, dependencia, irracionalidad, histeria, excitabilidad, pasión, ser irrealista y dejarse llevar por la locura.

Entre la población de descendientes chinos de primera y segunda generación se sostiene que la pureza cultural en su comportamiento moral y étnico se logró hasta los hijos de los migrantes, quienes fueron educados con valores iguales a las estructuras confucianas de comportamiento de un chino de ultramar, siendo esta gente proactiva para trabajar, ahorradora y con autocontrol en vicios, lo cual les permitió prosperar en Tapachula.

En cambio, este mismo grupo sostiene que los nietos y bisnietos de chinos han perdido todo valor cultural chino, al ser educados con valores similares, pero no exactamente los mismos, contaminados con comportamientos morales mestizos mexicanos o latinoamericanos. Consideran a su descendencia como sujetos pasivos en el trabajo, que únicamente pretenden heredar los negocios de sus abuelos, con facilidad para caer en vicios, que no ahorran ni invierten en el negocio familiar que se construyó en décadas, al derrochar todo lo ganado por sus ancestros sin ningún aprecio por el trabajo.

En contraste, los descendientes chinos de tercera generación sostienen que ellos son producto de la hibridación cultural entre la cultura mexicana y china, son la simbiosis de lo bueno entre las dos culturas, y que ellos tienen otra forma de trabajar y hacer negocios más efectiva que la generada por sus ancestros, al no limitarse a hacer restaurantes de comida china y tiendas de abarrotes, como lo hicieron ellos. Estos descendientes se preocupan por tener nexos “reales” con China, estableciendo un asociacionismo comunitario que busca contactarse con la Embajada China, empresas chinas u asociaciones nacionales que traerán beneficios a toda la comunidad china de Tapachula.

Finalmente, los descendientes chinos de cuarta generación son quienes más cuestionan la pureza cultural de sus ancestros, especialmente sus padres y abuelos, al argumentar que no es estar adscritos a una asociación china, sino involucrarse en las acciones que realmente define a alguien como chino: las danzas, artes marciales, aprender el idioma mandarín o cantonés, ir a estudiar y vivir en China por una temporada, prácticas que no hicieron sus padres (descendientes chinos de tercera generación), que generalmente solamente viajaron algunas ocasión a la localidad de sus ancestros. Con lo cual, estos bisnietos de chinos resignifican los códigos anticiviles de los motivos para sostener la sinidad en contra de sus ancestros, lo que dota de un valor civil distintivo a su forma de trabajar por medio de generar una autonomía crítica que los aleja de tradiciones familiares confucianas que consideran arcaicas y poco exitosas en el entorno mexicano.

Sinidad: Estructura discursiva social de las relaciones ayuda mutua entre descendientes chinos

Cuando un descendiente chino juzga con valoraciones positivas o negativas sobre cómo se relaciona un individuo en comunidad, articula nuevamente los códigos culturales civiles y anticiviles para calificar dichas estrategias relacionales. Lo civil se caracterizaría en las relaciones en sujetos abiertos, confiables, críticos, honorables, conscientes, veraces, sencillos, deliberativos y tendientes a construir lazos de amistad entre camaradas (Alexander, 2013). Por el contrario, lo anticivil se construye en los imaginarios morales de la secrecía, comportamientos sospechosos, tendencia a generar diferencias, interés en sí mismo, codicia, mentira, engaño, ser calculador, conspirativo y producir lazos de enemistad en el interior de la comunidad (Alexander, 2013).

En este marco cultural relacional, los descendientes chinos de primera y segunda generación que sostienen que la ayuda mutua entre chinos es algo propio de su intersubjetividad. Argumentan quien se considere chino debe ser abierto, confiable y principalmente honorable al saldar sus deudas con sus compatriotas de ultramar o miembros de la comunidad china, porque el honor es la base de sus lazos comunitarios. Por el contrario, estos descendientes de primera y segunda generación critican a los nietos (descendientes de tercera generación), e identifican que este grupo ha perdido el honor, al contaminarse por las formas de comportarse de manera fisgona, traicionera, egoísta, envidiosa, mentirosa y conspirativa de los mexicanos, con lo cual la sinidad se perdió, por no reproducir el honor de pagar sus deudas, por robar, ser corruptos y no permear la ayuda mutua entre miembros de la comunidad china en Tapachula.

En esa estructura discusiva, los descendientes chinos de tercera generación hacen una inversión del código cultural civil al relacionarse entre descendientes de migrantes, al juzgar esas conductas anticiviles de secrecía, egoísmo, codicia, mentira, engaño y corrupción como algo propio de la sociedad mexicana. Ellos contraargumentan no son ellos quienes rompieron el pacto comunitario entre los chinos, sino la intromisión de los mexicanos mestizos, quienes carecen de ancestros chinos “reales” en Tapachula, y contaminaron la forma de relacionarse dentro de la comunidad china.

Por otro lado, son sus hijos (descendientes de chinos de cuarta generación), quienes ya se alejaron de sinidad, al no tener nada honorable al comportarse dentro y fuera de su familia, al contar únicamente con el apellido chino, pero sin una significación étnica en el Soconusco.

En los descendientes de cuarta generación hicieron una resignificación positiva de los códigos anticiviles para relacionarse entre “chinos” y con “mexicanos”, al sostener que la sinidad del mestizo chino les permite sobrevivir y resaltar en la sociedad mexicana, al tomar los valores relacionales más óptimos de cada una de estas culturas para emprender negocios, ingresar en la política y sobresalir en un ramo profesional, por medio de la picardía, la inteligencia, y ser calculadores y oportunistas en un entorno hostil como el tapachulteco, al dejar al margen el honor, al criticar que en esa sociedad individualista y clasista tener palabra no permite lograr el éxito o sobresalir.

Sinidad: Estructura discursiva social sobre las instituciones chinas en Tapachula

En una lectura de la esfera civil sobre la naturaleza de las asociaciones chinas en Tapachula, los discursos hacen un movimiento pendular sobre ser instituciones democráticas o antidemocráticas. En el código civil las instituciones tienden a ser democráticas, con reglas reguladas, persiste una legalidad que se sostiene por el principio de igualdad, son inclusivas, impersonales, contractuales, se constituyen con el referente de un grupo social y se movilizan desde una oficina o lobby institucional, sin darle tanta prioridad quién sea el líder (Alexander, 2006, 2013). En el ámbito anticivil, estas organizaciones son antidemocráticas, arbitrarias, buscan el poder, son jerárquicas, exclusivas, personalistas, generan lealtades atributivas, producen facciones y se mueven desde el enfoque personalista de un culto a la personalidad del líder (Alexander, 2013).

En la estructura discursiva sobre el asociacionismo chino comunitario entre descendientes de primera y segunda generación en Tapachula impera la idea de que su comunidad china primigenia era inclusiva, y aunque no había un orden legal de su asociación tenía honorabilidad al saber que cada líder debía hacer una rendición de cuentas al finalizar su administración, y se conformaba como una oficina con tintes consulares para apoyar a todos los chinos recién llegados a la ciudad, al buscar la igualdad e inclusión de todos los migrantes de ultramar.

Para ellos, ese tipo de asociacionismo se perdió cuando los descendientes chinos de tercera generación (nietos) llegaron a los liderazgos de esa asociación primigenia buscando su beneficio personal, beneficiándose del cargo de presidente, y robando dinero de la tesorería. En respuesta a estas acciones surgieron pugnas por el poder y facciones nuevas (otras asociaciones chinas), donde las jerarquías clasistas se impusieron. Eso contribuyó a que los nuevos migrantes de ultramar no se interesaran en ingresar a ese tipo de asociaciones, donde no existía un principio igualitario e inclusivo.

Los descendientes chinos de tercera generación argumentaron que ante las formas inoperantes de asociarse comunitariamente que tuvieron sus ancestros (padres y abuelos), era necesario redefinir el sentido de su asociación comunitaria en Tapachula; no únicamente debían aferrarse a la remodelación o mantenimiento de un espacio físico que fuera el punto de reunión de su comunidad. Por el contrario, era necesario generar nuevas actividades, cursos y prácticas para construir nuevos lazos comunitarios con otras asociaciones legales chinas en México, y principalmente construir nexos con el gobierno chino, para hacer prosperar a Tapachula con esos beneficios, pero principalmente lograr el resurgimiento de los chinos como el grupo étnico más importante en la región del Soconusco.

Los bisnietos de chinos en Tapachula contrargumentaron que la estructura asociativa comunitaria defendida por sus abuelos y padres no les da un sentido de pertenencia con lo “chino”, al considerar que la construcción de una comunidad china no está en dar continuidad a una asociación china en la ciudad. En contraste, para este colectivo la sinidad están en reinstituir los nexos familiares con su familia china en China, al interactuar con sus parientes lejanos, generar vínculos con ellos para volverse a emparentar, tener una pareja china, y vivir y trabajar en China, ante las faltas de oportunidades laborales en sus profesiones en Tapachula. Estas estrategias de vinculación con lo “chino”, para estos descendientes son modos genuinos de asociacionismo chino, ya que les permiten movilizarse en diferentes países, especialmente con sus parientes que ahora viven en Estados Unidos y Canadá.

Reflexión final

En este ejercicio reflexivo de identificar discusivamente cómo operan los códigos culturales civiles y anticiviles en la sinidad, al estudiar los discursos sobre los motivos de los comportamientos morales, formas de relacionarse y estructura asociativa de los descendientes chinos en Tapachula, se identifica que las pugnas intergeneracionales son consecuencia de cómo cada generación le otorga un sentido distinto a sus valores, identidad, prácticas y discursos que los hacen sentirse chinos en esa ciudad.

Con el surgimiento continuo de nuevas prácticas y discursos construidos por los descendientes de tercera y cuarta generación, tal vez se pierda proximidad o similitud cultural con los elaborados por chinos continentales o insulares, pero tienen una fuerte carga de sentido de etnicidad para diferenciarse en el entorno tapachulteco, al caer en discursos que pasan por un esencialismo sociológico o culturalista. En contraste, la estructura discursiva de descendientes chinos de primera y segunda generación se constituía esencializando su nexo con China, por la sangre, desde criterios esencialistas biologicistas, para construir el imaginario transnacional de la existencia de una “raza china” de ultramar global, identificada por tener ancestros que tenían la misma nacionalidad.

Entre más generaciones enuncien qué es la sinidad en Tapachula, al existir una distancia de convivencia entre los descendientes chinos de primera generación y los de cuarta generación (debido que ya fallecieron sus bisabuelos), la pugna y tensión entre los descendientes al menos en la construcción de sus imaginarios morales es más marcada. Al no existir un referente físico en su familia en el que se pueda idealizar una forma homogénea de ser chino, surge una mayor heterogeneidad de imaginarios de qué significa ser chino en el Soconusco, con lo cual se modifican los binarios civiles y anticiviles sobre la sinidad.

Este tipo de análisis discursivos permite repensar cómo se posicionan socialmente los descendientes chinos en Tapachula, desde los imaginarios que tienen sobre sí mismos y los otros grupos étnicos en la ciudad. Especialmente al momento de hacer un trabajo etnográfico, lo emic [estructura ´inconsciente´ de un sistema cultural] se complejiza al no solamente suponer lo que siente o piensa el otro, sino interpretar los códigos culturales sobre los que cimentan sus binarios para generar discursos sobre sí mismos y la otredad.

Bibliografía

Alexander, Jeffrey C.
2006 The Civil Sphere, Oxford /Nueva York, Oxford University Press.

Alexander, Jeffrey
2013 The dark side of modernity, Cambridge, Polity Press.

Lisbona Guillén, Miguel y Ulises Rincón Zárate
2022 “Discordar a través de la comida. Descendientes de chinos y nuevos inmigrantes en Tapachula, Chiapas”, Revista Internacional de Estudios Asiáticos, vol. 1, núm. 1, pp. 2-29.

Lisbona Guillén, Miguel y Ulises Rincón Zárate
2023 “Imaginación comunitaria china: asociacionismo y nuevos inmigrantes en Tapachula, Chiapas”, Nueva Antropología, núm. 96, pp. 79-102.

Lisbona Guillén, Miguel
2013 “Obras, festejos y besamanos en la integración de los chinos en Chiapas. Del proceder histórico a la definición étnica presente”, Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, núm. 58, pp. 129-154.

Lisbona Guillén, Miguel
2014a “Nutrir la identidad: la herencia china en la costa de Chiapas”, Cuadernos de Antropología, vol. 24, núm. 1, pp. 75-88.

Lisbona Guillén, Miguel
2014b Allí donde lleguen las olas del mar. Pasado y presente de los chinos en Chiapas, San Cristóbal de Las Casas, UNAM/CONACULTA.

Lisbona Guillén, Miguel
2015 “Danzas como tradición y como disputa: la ilusión comunitaria china en el Soconusco chiapaneco”, Península, vol. X, núm. 1, pp. 9-28.

Martínez Rivera, Sergio E., y Enrique Dussel Peters
2016 “La diáspora china en México. Asociaciones chinas en el Distrito Federal, Mexicali y Tapachula”, Migración y desarrollo, vol. 14, núm. 26, pp. 111-144.

Rincón Zárate, Ulises
2019 El posicionamiento socio-espacial de los descendientes de inmigrantes chinos y japoneses en Tapachula, Chiapas, tesis de maestría en Antropología Social, CIESAS, San Cristóbal de Las Casas.


  1. Egresado de la Maestría en Antropología Social, CIESAS Sureste| Correo: uarz@hotmail.com.

  2. Los descendientes de primera generación son los chinos que nacieron en la China continental (República Popular de China) e insular (República de China), que se reubicaron en Tapachula en su infancia, adolescencia o juventud, siendo residentes permanentes y ciudadanos mexicanos después de varias décadas. Descendientes de segunda generación son los hijos de padres chinos. Descendientes de tercera generación son los nietos de los chinos residentes en México. Descendientes de cuarta generación son los bisnietos de esa población en Tapachula.