Cine comunitario e infancias en México: diálogo, identidad y memoria filmada

Lázaro Cruz García[1]
Universidad de Murcia

La directora de cine y facilitadora de proyectos comunitarios Zulema Sánchez durante algunas sesiones de talleres en Culiacán

Palabras clave: cine comunitario, infancias, niñas, niños, México.

1.

En 1968 el filósofo y educador brasileño Paulo Freire, en su texto capital, Pedagogía del oprimido, reflexionaba sobre el papel del hombre y el educador. Freire destacó la importancia de la reflexión, comunicación y acción cuando escribió: “Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión” (p. 106). De la misma manera que “solamente el diálogo, que implica el pensar crítico, es capaz de generarlo. Sin él no hay comunicación y sin esta no hay verdadera educación” (p. 112). La década de los años sesenta y setenta en Latinoamérica se caracterizó por ser un periodo de cambio social y cultural. Fue en este momento que comenzaron a proponerse una serie de nuevas perspectivas críticas señalando al imperialismo como principal causa de muchos de los problemas históricos del grupo de países, y planteando a su vez nuevas visiones para superar esta hegemonía desde una política y cultural de la liberación. Estas tienen en común lo que señalaba Freire, la acción construida desde la reflexión crítica y diálogo. Entre estas corrientes de pensamiento destacó también el movimiento del Tercer Cine.

Así como Pedagogía del oprimido permite comprender la propuesta del filósofo brasileño y las perspectivas de esas décadas, Hacia un tercer cine constituye el texto clave del cine militante latinoamericano, en el que se establecen los principios y objetivos de la corriente de militancia fílmica de estos años. Publicado en 1969 por los directores argentinos Octavio Getino y Fernando Solanas, miembros del colectivo Cine Liberación, el texto señala en un momento que, en las proyecciones organizadas por el grupo, se explicaba: “esto no es sólo la exhibición de un film ni tampoco un espectáculo, es antes que nada un acto, un acto de unidad antimperialista (…) El film es el pretexto para el diálogo, para la búsqueda y el encuentro de voluntades”. La idea del diálogo y la reflexión presente en estos movimientos para tratar cuestiones enmarcadas fuera de los marcos imperialistas es representada hoy en día por el cine comunitario, un cine que hereda su hacer de estas corrientes de cine militante latinoamericano (Molfetta, 2017b: 103).

Aunque debe tenerse en cuenta que los proyectos de cine comunitario no conllevan un empoderamiento automático para sus participantes, sino que dependerá de los propósitos del proyecto y sus contextos (Shaw, 2012), sí que existe una serie de beneficios que pueden surgir de la práctica de este cine, a nivel individual, grupal, comunitario o extracomunitario. Algunos ejemplos de ellos señalados con frecuencia tienen que ver con el aprendizaje y la formación (Dovey et al., 2017), el trabajo y búsqueda de identidades comunitarias (Gumicio Dragón, 2014) o la capacidad de presentar lecturas propias de situaciones y realidades sin necesidad de una mediación externa para ello (Molfetta, 2017a).

2.

La historia del cine comunitario ha permitido su consolidación como herramienta para el diálogo y la reflexión. Sucede en estos proyectos que con frecuencia han tenido como protagonistas a uno de los grupos sociales menos escuchados y, al mismo tiempo, más presentes y activos en las comunidades, los menores. Gracias quizás a que estos procesos comunitarios se han alejado de las concepciones tecnocéntricas que han rodeado a la creación fílmica históricamente, entre otras razones, ha podido generarse un escenario en el que las infancias han sido protagonistas. Esto ha llevado a que hoy sea posible encontrar una gran variedad de proyectos de cine comunitario dedicados a los menores, orientados a la reflexión y representación de sus propias realidades.

El trabajo del cine comunitario con niñas y niños presenta las mismas ventajas que puede llegar a ofrecer este tipo de cine a cualquier otro grupo, no existe una distinción entre los beneficios para menores y adultos. Sin embargo, la condición de vulnerabilidad de los niños obliga a que los facilitadores extremen las medidas de protección y planteen los proyectos teniendo muy en cuenta las situaciones negativas que podrían llegar a darse; aquellas relacionadas con la exposición de la imagen personal, ideas propias (Cruz García, 2023) o cualquier otra que pudiera afectar su bienestar o seguridad. Además de estos impactos positivos en los menores, es importante señalar también aquellos que afectan al resto de la comunidad. Estos pueden ir desde conocer las visiones de los niños, que muchas veces pasan desapercibidas, y descubrir perspectivas que antes no se habían tenido en cuenta, hasta integrarlos en el total de la comunidad como un elemento fundamental, yendo en contra del adultocentrismo sistemático de la sociedad general.

Si Latinoamérica ha sido uno de los escenarios clave para el desarrollo del cine comunitario, México cuenta con una amplia trayectoria en ello. En esta se incluyen numerosos proyectos dirigidos a la infancia y realizados por ella. Al mismo tiempo que estos proyectos sirven a las niñas y niños como medio de expresión y comunicación de inquietudes e intereses, su estudio y mapeo hace posible obtener una idea del sentir y la perspectiva los niños en distintas zonas del país y en diferentes momentos, funcionando como termómetro social.

A continuación se presenta una relación de casos de estudio que ilustran esta cuestión. Un breve recorrido que permitirá conformar una visión general del caso mexicano, ejemplos de proyectos, temáticas y enfoques. Una constatación de que estos cines basados en la participación de jóvenes no pueden encerrarse en un solo marco interpretativo, pues ofrecen una amplísima multitud de estrategias, percepciones y papeles de los jóvenes (Lutrell et al., 2012).

3.

Dentro del cine comunitario hecho con niños, el formato de videocarta ha sido especialmente utilizado. Este se revela como una herramienta “efectiva para articular afectivamente los grupos [de participantes] a partir del desarrollo de la comunicación intra e interpersonal de las personas que participan en los procesos” (Sola, 2023: 5). Ojo de Agua Comunicación, colectivo mexicano de cine comunitario con una larga trayectoria, establecido en Oaxaca desde 1996, ha venido trabajando desde hace más de una década el formato de videocarta con niños de distintas comunidades del estado oaxaqueño. En su catálogo se puede acceder a una variedad de películas protagonizadas por niños en las que se muestran distintas cuestiones culturales propias de cada uno de los territorios. Ejemplo de ello son De Lindavista de Jesús para todo el mundo (2012), donde un grupo de niñas explican el proceso de elaboración del dulce de maguey o los beneficios medicinales de algunas plantas; Saludos desde Jicaltepec (2015), en el que se recopilan una serie de leyendas y se lanza un mensaje por la preservación del medio ambiente; o Saludos desde el pueblo que dice no a la minería (2015), en el que un grupo de niñas y niños de Magdalena Teitipac muestran sus juegos, las actividades que hacen, o presentan a personas importantes de la comunidad. Incluso, en este se relata la lucha de las mujeres del pueblo contra el establecimiento de una nueva minería en el territorio comunitario.

Resulta significativo el hecho de que muchos de estos trabajos aborden temas como la defensa del territorio, la ecología y la preservación de la identidad comunitaria desde la vida cotidiana, temas que son siempre abordados desde miradas adultas. Los menores, en estos casos, los exponen a veces de manera más directa y otras más intuitiva.

Otros ejemplos de correspondencias visuales son los del colectivo Cineclub La Luciérnaga, de Morelos. Entre sus trabajos, destacaremos el de Videopostales Huajintlán: La Feria (2019). Este es de especial interés por trabajar un género que no es común en este tipo de proyectos, el videoensayo. En esta pieza se presenta de manera visual una escena cotidiana, una feria, con sus atracciones y demás elementos. Los niños se centran en la visualidad de las luces y colores, y crean un montaje que plantea el escenario como algo sensorial.

En el norte del país, en Sonora, el colectivo Cinema La Llave del Desierto grabó un proyecto titulado Saludos desde La llave del desierto (2020). En este cortometraje, varias niñas presentan el territorio de su comunidad, explican algunos datos sobre la fauna local y terminan contando algunas historias típicas de la su comunidad, todas relacionadas con el misterio y la mitología popular.

Más allá del formato videocarta, también en el norte del país, en este caso en el estado de Sinaloa, desde 2019 se han venido desarrollando una serie de proyectos destinados a la creación fílmica de niños. Facilitados por Zulema Sánchez, productora de Guerrillera Films, se han llevado a cabo durante estos años diversos proyectos orientados al cine comunitario en distintas sindicaturas de Culiacán. Posteriormente el proyecto se movió hacia la sierra de Durango, donde se trabaja con la comunidad O’odham. La metodología de estos talleres busca que los menores formen parte de cada una de las fases de la producción de cine: la escritura de los guiones, la dirección, la fotografía, la actuación y la edición de los trabajos. Entre las historias resultantes destacan aquellas sobre el día a día de los niños y la cultura y tradiciones de la comunidad. En estos talleres se utilizaron también formatos audiovisuales animados, como Thomas (2020), un cortometraje realizado utilizando la técnica de stop motion por niños de la sindicatura de El Salado, Sinaloa. En 2025, fruto de esta trayectoria, se llevó a cabo el primer Festivalito de Cine La Pilindrina, con el fin de fomentar el desarrollo creativo de las infancias y el uso de herramientas y métodos de expresión (Historias hechas por niñas y niños brillarán en el primer Festivalito de Cine La Pilindrina, 2025).

4.

El recorrido histórico del cine comunitario mexicano ejemplifica cómo esta práctica fílmica y social es una herramienta de reflexión crítica. Entre sus fuerzas cabe destacar al mismo tiempo su accesibilidad, que se percibe en el hecho de que las infancias pueden tomarla como propia y desarrollar proyectos en los que son protagonistas, ellos, su creatividad y sus demandas. Los casos de estudio señalados muestran que los menores no solo participan activamente, sino que también aportan miradas frescas, intuitivas y profundamente ligadas a su territorio, sus tradiciones y su vida cotidiana, temas representados tradicionalmente desde miradas adultas, muy raramente por niñas. El cine comunitario mexicano infantil se ha consolidado como un espacio de expresión, aprendizaje y resistencia cultural, y nos permite conocer desde fuera estas historias, las realidades comunitarias, sus problemáticas, dificultades y futuros. Tal y como apuntaba Paulo Freire, este diálogo es el que permite el pensamiento crítico, el cual lleva a la comunicación y educación, pues tampoco los niños se hacen en el silencio, sino en la palabra, en la acción y la reflexión.

Referencias

Cruz García, L. (2023). Cine colaborativo: Un análisis teórico-práctico sobre la cuestión de los movimientos de comunicación audiovisual participativa como herramienta de cambio social en el siglo XXI [Tesis de doctorado]. Universidad de Murcia. https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=322716

Dovey, J., Sobers, S., y Agusita, E. (2017). Community Media as Social Innovation: Transformation, Agency and Value. En S. Malik, C. Chapain, y R. Comunian (eds.), Community Filmmaking: Diversity, Practices and Places (pp. 114-130). Routledge. https://www.routledge.com/Community-Filmmaking-Diversity-Practices-and-Places/Malik-Chapain-Comunian/p/book/9780367876494

Freire, P. (1975). Pedagogía del oprimido.

Getino, O., y Solanas, F. (1969). Hacia un tercer cine: Apuntes y experiencias para el desarrollo de un cine de liberación en el tercer mundo.

Gumicio Dragón, A. (2014). Procesos colectivos de organización y producción en el cine comunitario Latinoamericano. MEDIACIONES, 10(12), 8-19. https://doi.org/10.26620/uniminuto.mediaciones.10.12.2014.8-19

Historias hechas por niñas y niños brillarán en el primer Festivalito de Cine La Pilindrina. (2025, 19 de noviembre). Goyo-310. https://goyo-310.com/historias-hechas-por-ninas-y-ninos-brillaran-en-el-primer-festivalito-de-cine-la-pilindrina/

Lutrell, W., Restler, V., y Fontaine, C. (2012). Youth Video-Making: Selves and Identities in Dialogue. En E.-J. Milne, C. Mitchell, y N. De Lange (eds.), Handbook of Participatory Video (pp. 164-177). AltaMira Press.

Molfetta, A. (ed.). (2017a). Cine comunitario argentino: Mapeos, experiencias y ensayos. Teseo.

Molfetta, A. (2017b). De la vanguardia a la resistencia. La teoría del Tercer Cine revisada por el cine comunitario. En Molfetta, A. (ed.), Cine comunitario argentino: Mapeos, experiencias y ensayos (pp. 77-103). Teseo.

Shaw, J. (2012). Interrogating the Gap between Ideals and Reality. En E.-J. Milne, C. Mitchell, y N. de Lange (eds.), Handbook of Participatory Video. AltaMira Press.

Sola, B. (2023). La vídeo carta como método de creación en el ámbito de la salud mental a partir del proyecto La rara troupe. Arteterapia. Papeles de arteterapia y educación artística para la inclusión social, 18, e83206. https://doi.org/10.5209/arte.83206


  1. Correo electrónico: lazaro.cruz@um.es