Tianguis por Palestina[1]
El Tianguis por Palestina es un espacio no solo para vender, sino para realizar acciones directas, aprender, compartir y construir comunidad. Nos movemos en la CDMX y sus alrededores, y surgimos como colectivo a raíz de la escalada del genocidio en octubre de 2023, perpetrado por el Estado de Israel.
Ver a tantos muertos, a todo un país desmoronarse bajo los bombardeos, como si fuera un videojuego pero en vivo y en tiempo real, es aterrador. Ante la desesperación de presenciar tanta violencia, sentimos la urgencia de hacer algo, de no estar solos ni impotentes, de estar del lado correcto de la historia. Vemos esta violencia como una advertencia para todos: si se acepta, cualquier poder puede llegar y aniquilar, como han aniquilado los sueños de los niños palestinos —esos sueños de estudiar, de ser libres, de no morir de hambre, de vivir en paz con sus seres queridos—. Esa oportunidad les ha sido arrebatada por el Estado de Israel.
El tianguis está conformado por personas dedicadas a distintas expresiones artísticas, y quienes no hacemos arte contribuimos con otros productos: café, pastel, jabones, cremas, joyería, entre otros. También se invita a personas a compartir información, como BDS México, y se organizan eventos de poesía y proyecciones de películas. En la rutina del tianguis, llegamos, nos saludamos, sacamos nuestra mercancía, cada uno en su espacio, en su mundo, y de pronto el espacio va tomando vida.

@tianguisporpalestina
Este espacio va más allá de la acción política, también responde a una necesidad emocional. Muchas veces hemos llegado desmoralizados a los tianguis, cargando el horror de las noticias —más muertos, más bombas, más justificaciones para acabar con hospitales y escuelas, dejando todo en ruinas—. Acá nos acompañamos.
Hay muchas historias que contar que nos han marcado como familia. Cada tianguis es distinto, cada uno tiene su propia aventura; en un tianguis pasó algo chistoso, pero en su momento fue de mucho estrés: todo lo demás ya estaba listo, incluyendo la música, pero la comida no. Eva, quien cocinaba, ponía la bola de falafel en el aceite y se desmoronaba la bola. Todos buscábamos cómo ayudar, dábamos ideas, pero nada funcionaba, hasta se sugirió ponerle chía a la masa. Los ojos de Eva se agrandaban. Al final se le puso pan molido, lo que solucionó el problema y los falafels se cocinaron como si nada hubiera pasado.

Eva Luna 1. Fotografía: Isabel Zazil Pedro Ayehualtencatl
No es una tarea fácil organizar los tianguis, se requiere una comunicación constante. Primero se busca un espacio, ya sea la casa de una amiga, de un familiar, o un negocio, de ahí se buscan músicos, se hace el póster y la campaña en redes sociales; en ocasiones vienen muchas personas, otras veces viene poca gente, pero nosotros no nos desanimamos cuando eso pasa. Una vez, el evento fue en una azotea (claramente no leímos el pronóstico del día). Estaba un día soleado, tocaba un grupo sones jarochos, cuando de pronto se vino un aguacero y todos tuvimos que guardar nuestras cosas e irnos a refugiar en un cuarto, pero la fiesta siguió.
A continuación, cuatro voces del tianguis comparten su experiencia. El colectivo es grande y diverso; estos testimonios ofrecen una imagen de lo que es este proyecto.
Eva Luna (fundadora del Tianguis por Palestina): Empecé el Tianguis por Palestina en junio de 2024 con la intención de construir una plataforma colectiva de difusión y acción directa en apoyo a las personas en Gaza. Buscaba generar, en la medida de lo posible, un ingreso económico frente a la grave crisis humanitaria y el genocidio que atraviesan, así como descentralizar y expandir el movimiento por Palestina. También fue importante para mí crear un espacio de encuentro, apapacho y recarga colectiva para quienes decidimos acompañar esta lucha.
El primer tianguis lo organicé en mi casa. Primero invité a amigxs cercanxs a sumarse y, con el tiempo, la iniciativa se fue expandiendo de manera orgánica a través de la difusión y de personas que se interesaron y me escribieron para participar.
El tianguis es un formato cercano, popular y profundamente arraigado en nuestra cultura. Permite un encuentro horizontal, accesible y comunitario, y dialoga también con la tradición de los bazares árabes. Además, hace posible tejer una red amplia de propuestas creativas —artistas, diseñadorxs, joyerxs, cocinerxs—, incentivando la economía local como una forma concreta de solidaridad con la economía en Gaza.
Desde siempre tuve interés en Palestina: mi mamá siempre me habló de su cultura, música, gastronomía y larga historia de resistencia. Vendo comida y productos elaborados de manera artesanal, porque la cocina y el compartir alimentos son para mí una forma de cuidado, comunidad y resistencia. También vendo playeras, sudaderas, prints y diseños, y arte de jóvenes artistas gazatíes.
Hacemos llegar el apoyo principalmente a través de GoFundMe, Chuffed, PayPal y envíos directos como Western Union, dependiendo de la situación de cada familia o proyecto. Durante cada edición del tianguis reunimos lo recaudado por ventas, donaciones y aportaciones solidarias. Luego organizo el fondo, distribuyo los montos según las necesidades más urgentes y realizo las transferencias directamente a las campañas activas o a las personas receptoras. Publicamos los recibos y comprobantes para mantener transparencia. En algunos casos el dinero llega en minutos; en otros depende de la plataforma o del retiro en efectivo. Siempre buscamos el medio más seguro y viable para ellas y ellos.
Actualmente apoyamos de manera directa a más de 14 familias en Gaza y, a través de la red ampliada, a más de 20. Entre ellas están Karam Alhawajri y familia, Heba Abu e hijxs, Janat Hemaid y familia, Yazan, Mayar y familia, Doaa Naji Kattou e hijxs, y Rania Em Wateen e hijas. También apoyamos a artistas y creadorxs como Jan Khaled, Obay Kershally, Dina Abdalahadi, Aseel, Hussain Al Jerjawi, Mayar Nateel e Ibraheem Mohana, entre otrxs. Son familias desplazadas, muchas con niñxs, artistas que han perdido sus estudios o herramientas de trabajo, personas que intentan sobrevivir en condiciones extremas. El apoyo cubre alimentación, agua, medicinas, desplazamientos y, en algunos casos, el sostenimiento de su práctica artística como forma de resistencia.
Además del apoyo directo, enviamos fondos a proyectos comunitarios como Slice of Hope (@slice_ofhope), asociación liderada por mujeres en el norte de Gaza y Sudán; Qur’an Center Humanity (@qurancenterhumanity), con presencia humanitaria en distintas zonas de Gaza; Sulala Animal Rescue (@sulalaanimalrescue) y (@nabhan_FA), dedicados al rescate y refugio animal; Al-Jawad Camp, proyecto educativo para niñxs desplazadxs; y Gaza Birds Singing, proyecto musical y educativo para infancias. Intentamos equilibrar el apoyo entre familias, artistas y proyectos comunitarios.
El primer contacto con las familias fue a través de redes sociales, campañas activas y conexiones compartidas. Algunas personas me escribieron directamente al ver la iniciativa. En otros casos fui yo quien contactó campañas verificadas. Siempre intento revisar referencias y confirmar que la ayuda llegue a quien la necesita.
Mantenemos comunicación constante cuando la conexión lo permite. Son conversaciones humanas: nos cuentan cómo están, si lograron conseguir agua o comida, si tuvieron que desplazarse nuevamente, si hay cortes de comunicación. También hay mensajes de cariño. A veces solo nos escribimos para decir «seguimos aquí». Es un vínculo que va mucho más allá de lo económico. Principalmente usan el apoyo para comprar alimentos, agua potable, medicinas, pañales, recargas de internet para poder comunicarse, o cubrir traslados cuando son desplazadxs. En el caso de lxs artistas, también para adquirir materiales básicos o para sostener a sus familias mientras continúan creando.

Eva Luna 2. Fotografía: Isabel Zazil Pedro Ayehualtencatl
David Rosales: Decidí participar en el tianguis por empatía: quería hacer algo por las personas de Gaza. Empecé tatuando, luego hice playeras y ahora vendo café y postres. Envío dinero directamente a familias a través de distintas plataformas, aunque no es sencillo: las transferencias están limitadas a campañas específicas, y plataformas como GoFundMe o Chuffed cobran comisiones altas. También uso Binance. Actualmente, lo que genero lo dono a una organización llamada Proyecto Olivo, que distribuye recursos en campos de refugiados en Al Masawi y Deir Al Balah.
Mantengo comunicación con las familias y, cuando hablo con ellas, me cuentan su situación: las necesidades que tienen, lo que han vivido, cómo era su vida antes. Esas conversaciones me dan ideas para generar más donativos. También me preguntan cómo vivimos nosotros, me mandan fotos y videos.
De todo esto me queda una forma de ver las cosas: el mundo es injusto, los líderes de Estado son cómplices y gran parte de la gente ignora lo que está pasando. Al mismo tiempo, el pueblo palestino es profundamente resiliente y amable. Su lucha se asemeja a muchas otras luchas en el mundo, y su cultura, aunque diferente a la nuestra, tiene puntos de encuentro que nos acercan.

David Rosales. Fotografía: Sofía Rebeca Fernández Flores

Fotografía de Sofía Rebeca Fernández Flores
Edna Obispo: Mi primer tianguis fue durante la segunda edición, allá por agosto o septiembre de 2024. Llevaba un par de meses vendiendo mi gráfica para apoyar a un médico palestino, y el tianguis llegó como una oportunidad para seguir vendiendo mi arte y continuar apoyando económicamente, tanto a él como a otras familias que posteriormente decidí acompañar.
Palestina siempre ha estado presente en mi vida. De niña recuerdo preguntarle a mi papá quién era ese señor en la televisión —Yasser Arafat—. Ya en la preparatoria ocurrió la Segunda Intifada y todo mundo usaba la keffiya como símbolo de resistencia, aunque también como moda. En la universidad, la causa palestina volvió a aparecer a través del cine y la música, y gracias a un seminario sobre semitismo con el profesor Enrique Dussel logré entender más sobre el tema. Muchas veces no lograba comprender del todo qué sucedía, pero siempre supe que lo que ahí pasaba era una injusticia ante los ojos del mundo, que niños como yo no podían vivir una vida normal entre juegos y la escuela. Hoy, esos niños que ahora somos adultos siguen viviendo un infierno, o simplemente ya no están. Estudié filosofía y creo que la filosofía es un servicio al Otro, así que siento un deber —desde mi formación y desde el más puro amor— de estar con la causa palestina.
Vendo mi gráfica porque mi eje temático es justamente el pueblo palestino. Sobre todo busco dignificar a las infancias. Vendo prints, playeras y stickers porque son productos que la gente consume. Una de las principales dificultades son las plataformas de recaudación: cobran porcentajes altos por el cambio de moneda, y PayPal tiene un sistema particularmente complicado en el que te cobra dinero que nunca llegó y puede tardarse días o semanas en devolverlo. Todo el apoyo llega a través de transferencias. Cada familia se maneja diferente: algunas usan GoFundMe, otras Chuffed o PayPal. Ya en Gaza, ellos cambian el dinero y, dependiendo de la situación, también les cobran cierto porcentaje.
Entre las personas que apoyo está Mohammed Adnan, un chico de 24 años que ha perdido a su mamá, su papá y su abuela debido al colapso del sistema de salud en Gaza. Le digo que es mi hermanito. A pesar de todo, hemos logrado construir un lazo de amistad. Sara Mohammed está sola en Egipto tratando de terminar su carrera en odontología, mientras toda su familia sigue en Gaza; saber que está sola me parte el corazón. Umm es una mamá con dos niños hermosos; en un momento de desesperación, en medio de los bombardeos, me escribió: «hermana, si dejo de contestar tus mensajes quiero que sepas que morí queriéndote, mi hermana de otra madre». Y está Khamis, un papá con dos niños. He tratado de no hablar mucho con él porque llegué a un punto de colapso emocional en el que ya no puedo encariñarme con más familias.
A veces nos comunicamos, aunque últimamente no tanto, porque cada quien está atravesando diferentes tipos de duelo y hay que darle espacio a sus sentimientos. Me mandan fotos, sobre todo de comida. Cuando alguien me agradece por mi arte o me dice que le doy esperanza es muy significativo, aunque también siento una gran responsabilidad, porque muchas veces yo misma me siento perdida y rota. Pero dar ese mensaje de esperanza es motivador, porque solo colectivamente nos salvamos.
La situación en Gaza es bastante complicada y llena de incertidumbre. La vida en las tiendas de campaña es muy difícil y, ante el colapso total de los servicios, algunos quieren irse, mientras otros solo desean volver a ver a su familia. Entre pueblos nos salvaremos, porque la lucha de Palestina está entrelazada con toda lucha por la libre determinación de los pueblos del mundo. Palestina es la causa de la humanidad entera; si no entendemos eso, estamos perdidos.

Edna Obispo. Fotografía: Isabel Zazil Pedro Ayehualtencatl

Arte de Edna Obispo. Fotografía: Isabel Zazil Pedro Ayehualtencatl
Elías: Hace poco más de dos años, mi esposa Sofía Fernández Flores vio el anuncio del tianguis y ambos estábamos buscando algo más allá de las marchas para seguir hablando de Palestina. Creo que algo importante del proyecto, más allá de los recursos que se puedan reunir, es que te permite conversar con la gente, resolver dudas y derribar estereotipos y propaganda, algo que en una marcha es imposible. Además, al instalarse en distintos espacios de la ciudad, el tianguis te pone frente a poblaciones que nunca van a asistir a una marcha, lo que hace que el mensaje llegue de otra manera, sembrando semillas mucho más fuertes.
Nací en una familia que viene de Palestina, así que desde siempre he estado en la causa. Vendo productos de madera artesanales que hablan de Palestina, y lo que me gusta de lo que hago es que tienen la posibilidad de generar conversaciones posteriores: un imán con el mapa histórico de Palestina, por ejemplo, puede provocar que alguien que visita tu casa te pregunte sobre él, y eso te da la oportunidad de compartir lo que viviste en el tianguis.
Mi principal sinsabor para enviar dinero son los recargos e impuestos, porque me gustaría que llegara íntegro. En mi caso, mando el dinero a través de familiares y amigos a organizaciones en Chile, para que llegue de la manera más directa posible; ellos se encargan de hacerlo llegar a Palestina. Apoyo principalmente comedores comunitarios que atienden a muchas familias palestinas, siendo la principal la GGSCR, por sus siglas en inglés, the Global Gathering to Support the Choice of Resistance. No me toca tener contacto directo con familias.
Han sido muchas las experiencias en este caminar con el tianguis, pero hay una que nos marcó a todos, cuando hicimos la primera ofrenda en Tláhuac y un señor en silla de ruedas se vio reflejado en una de las imágenes de la exposición. Creo que ese momento lo llevamos guardado quienes estuvimos ahí. También ha sido muy enriquecedor el proceso de reconexión con mi propia palestinidad, a través del contacto con familia en Palestina y con amigos que luchan igual que uno.

Ofrenda en Tláhuac 1. Fotografía: Emiliana Cruz

Ofrenda en Tláhuac 2. Fotografía: Emiliana Cruz
Hoy la situación en Palestina es muy desfavorable, pero uniendo los puntos de la geopolítica, estoy convencido de que Palestina será libre, del río al mar, dándonos a la diáspora la posibilidad de regresar a nuestras tierras. Que ocurra cuanto antes, el costo ha sido muy alto. Siempre habrá resistencia, y cuando estás del lado correcto de la historia, eso es precisamente lo que toca.

Foto de Elías. Fotografía: Isabel Zazil Pedro Ayehualtencatl
Lo que caracteriza al Tianguis por Palestina es su compromiso por visibilizar cualquier acto de injusticia. Se organizan eventos los fines de semana en diferentes espacios de la Ciudad de México y el Estado de México. También se ha incorporado la familia Abed, una familia palestina que llegó a México escapando la guerra; ellos vendencomida en los tianguis.

Miembros del Tianguis por Palestina. Fotografía: Sofía Rebeca Fernández Flores
Ha sido muy importante la participación de varios artistas, han participado diferentes géneros de música, solistas, trovadores, reguetoneros y, como no podía faltar, los sones jarochos. Por mencionar algunos de ellos: @martin_onil, @hagorolas, @xintostevenz), (@fajardo_drumpet), @monsh.music, @skarabajos_mex, y muchos más.

Skarabajos. Fotografía: Emiliana Cruz.
Nuestro colectivo nació para apoyar a las familias palestinas por medio de un tianguis cultural que reúne a artistas y personas que quieren hacer algo. Desde que nació el proyecto, hemos crecido aprendiendo a compartir y a trabajar nuestras diferencias. No somos perfectos, cometemos errores y no siempre estamos de acuerdo, pero le apostamos a la colectividad para construir camaradería y seguir luchando. Lo que nos identifica es la empatía: nos duelen las injusticias y nos indigna que los líderes mundiales apoyen este genocidio. Seguimos hablando sobre el pueblo palestino porque, aunque no les estén tirando bombas, los están matando de hambre, y eso también es una forma de exterminio. El silencio es complicidad. No dejen de hablar, de preguntar, de exigir justicia por las y los hermanos palestinos. Le pedimos a la juventud de México que el dolor del pueblo palestino sea gritado por todos nosotros. ¡Palestina libre, desde el río hasta el mar!
La gente de Palestina nos necesita más que nunca; no dejemos de apoyar. Cualquier persona puede traer sus cosas para vender y ser parte del tianguis. Te invitamos a seguirnos en Instagram @tianguisporpalestina.

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