¿Qué fue primero, el Tlacuache, el sueño o el mito? Los sueños del Tlacuache

Rodolfo Martínez Martínez
Laboratorio Audiovisual-Dirección de Vinculación.
CIESAS Ciudad de México



Anuncio promocional de “Los sueños del Tlacuache” tomada del sitio de Canal 22.


Si ya vieron La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca; si ya se estremecieron frente a El sueño de la razón produce monstruos de Goya; si ya conocen Las machincuepas del Tlacuache, entonces prepárense para tlacuachear de nuevo, ahora con Los sueños del Tlacuache, serie de 10 cortos animados producidos por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), realizada por Barlovento Producciones, que la televisión pública mexicana estrena, a través del Canal 22, el viernes 15 de enero de 2021 y a partir de ahí podrás ver estos sueños el lunes y viernes a las 3:30 de la tarde por canal 22, señal 22.1.

El mítico marsupial endémico mexicano, quien en los tiempos arcanos robó el fuego a los dioses de las montañas para entregárselo a los macehuales, en esta nueva serie animada por el equipo intercultural, interdisciplinario y transmediático de revitalización lingüística, conducido por el doctor José Antonio Flores Farfán, investigador y coordinador del Acervo Digital de Lenguas Indígenas del CIESAS, nos lleva en vuelo onírico al encuentro con algunos de los componentes simbólicos de nuestra identidad cultural, a bordo de su petate de ensoñación, en breves vuelos, pero sustanciosos, por las entrañas ancestrales de nuestra memoria colectiva.

Los sueños del Tlacuache es una producción de largo aliento, que llega a su estreno en la televisión cultural pública mexicana como resultado del trabajo de investigación aplicada a la revitalización lingüística de las lenguas originarias desarrollado en el CIESAS, a través del Acervo Digital de Lenguas Indígenas, donde el Tlacuache, sus machincuepas, y ahora sus sueños, han tenido su desarrollo experimental, hasta alcanzar su realización como producción audiovisual innovadora e intercultural, basada en el español mexicano, pletórico de elementos del náhuatl, conjugada con la variedad de lenguas nacionales que componen la diversidad lingüística de nuestro país.

El conjunto de fantasías audiovisuales interculturales que en esta ocasión nos presentan los creadores de la serie Los sueños del Tlacuache, muestra distintos temas de nuestra cultura, a los que nos aproxima en vuelo soñador, al estilo tlacuachero, mediante una construcción audiovisual con una carga alta de contenido simbólico animado, con el estilo narrativo del Tlacuache, que nos habla entre sus sueños con las voces que comunican la diversidad de saberes de nuestros ancestros, que ahora llegan a nuestras casas, gracias a la televisión, para revelarnos en el presente algunos de los elementos de esta herencia patrimonial, tangible e intangible, entre los cuales está la oralidad, mediante personajes y voces tan jocosas como profundas, que con su habla bilingüe logran representar la genialidad mítica del Tlacuache.

Esta vez, el Tlacuache no viene solo, le acompaña Tlacuachín, su hijo, quien sigue a su padre en la exploración de sus sueños, convirtiéndose en su compañero de viajes, de aprendizajes y de sorpresas, al igual que su esposa la Tlacuacha. Le hace preguntas, reflexiona y ríe, celebrando, las machincuepas oníricas del Tlacuache, su papá, quien le enseña en los sueños los mitos y símbolos mexicanos antiguos, para conocer, reconocer, valorar y respetar nuestra propia cultura.

La estructura lingüística de Los sueños del Tlacuache, caprichosa, como el transcurrir insólito de los sueños mismos, se orienta por una estrategia didáctica audiovisual provocadora de la pluralidad lingüística, con la cual el Tlacuache transgrede los convencionalismos neocoloniales que únicamente reconocen una variedad del español como lengua dominante, y discriminan las lenguas originarias en su uso cotidiano y sus expresiones como español diverso, sobre todo en los espacios públicos, abiertos, como los medios masivos de comunicación, particularmente la televisión.

La estrategia de revitalización lingüística que anima la manera con la cual nombra al mundo mediante sus sueños tlacuacheros, entre otras muy variadas estrategias interculturales que él conoce y domina. Es un tipo de bilingüismo combinado entre español náhuatl, ligeramente tintaneado, es decir, con un poco de Tin Tán. Sus sueños son los medios de comunicación del Tlacuache, para hablarnos desde diferentes expresiones de nuestra diversidad cultural, étnica y lingüística. Desde sus sueños el Tlacuache pone a dialogar al mito con el presente trans-moderno. Mediante el lenguaje universal de los sueños el Tlacuache transita en el presente en animaciones colocadas en soportes trans-mediáticos del siglo XXI: los sueños del mítico Tlacuache en la era digital

Esta serie de sueños animados, además de ser recomendable para todo público, también resulta recomendable para quienes estudian la antropología audiovisual o la antropología de la comunicación, pues en ellos, sea cual sea el orden que elijan para verlos, como los capítulos de la novela Rayuela, de Julio Cortázar, siempre encontrarán un caudal de recursos audiovisuales, cuyos contenidos simbólicos nos hablan de nuestras mitologías ancestrales, compartidas por todos en el imaginario de nuestra memoria colectiva que actúa en la vida cotidiana.

Los sueños del Tlacuache también son una propuesta académica provocadora, que opta por el camino de la experimentación en la realización de contenidos educativos trascendentes, que forman parte de una estrategia de largo alcance, de calado profundo en las entrañas de la diversidad lingüística de México, que va más allá de los límites convencionales con el idioma español en el papel dominante.

Con su propuesta de tomar a los sueños como medios de comunicación simbólica de nuestras mitologías originarias, esta producción abre camino a la antropología audiovisual para aproximarse a los sueños con una concepción amplia que permita reconocer, por ejemplo, en estos sueños animados, objetos de estudio antropológico aplicado a este tipo de producciones audiovisuales de nuestra era digital.

El Tlacuache, el gran comelón que jamba todo lo que puede, que bebe pulque sin medida, que en sus sueños viaja con Huitzilopochtli, con Cuauhtemoctzin, que en uno de sus sueños, espantado por la violencia de la ciudad, decide mejor regresar al pueblo, juega con las palabras mexicanas, con las que nos recuerda que también estamos hechos de ellas, pues órale, como dice el Tlacuache, el mítico marsupial pasado presente y futuro, quien entre machincuepas y más pulque, mediante el lenguaje de sus sueños, se comunica con el mundo desde las entrañas de nuestra oralidad culturalmente activa y lingüísticamente diversa.

Los sueños del Tlacuache son una síntesis audiovisual de símbolos y palabras que usamos en nuestra habla, que nombran, acompañan y articulan nuestra vida cotidiana, sin la conciencia de que les usamos, sin percatarnos de que existen, sin saber lo que esas palabras y esos símbolos culturalmente activos contienen de nuestro propio pasado, ahora como referente actual para nosotros, en un diálogo intercultural provocador, sintético, imaginativo, entre pasado y presente, en el cual el Tlacuache es el medio, y el conjunto de sus sueños son el mensaje simbólico del mito tlacuachero subyacente, que nos habla desde los espacios oníricos de todos tan temidos, pero a la vez deseados y disfrutados, con el lenguaje alegre de su sabiduría ancestral, conjugado en tiempo presente.