ICHAN TECOLOTL, Mayo 2018

Los hablantes de lenguas originarias hoy día se encuentran en una posición muy precaria. Por un lado, existen fuertes presiones que les motivan a adoptar un idioma dominante para tener pleno acceso a las instituciones sociales. Por el otro, la lengua originaria es la que les da un sentido de identidad, la que los vincula a su familia y a su comunidad. Por más que hablar su idioma les complica la vida, no hablarlo les impide entender quiénes son. Esta tensión subraya los artículos que aparecen en este número cuyas colaboraciones son de alumnos de la Maestría en Lingüística Indoamericana del CIESAS y la investigadora huésped Yvonne Lam. A lo largo de un curso sobre la vitalidad lingüística, se identificaron los factores positivos y negativos que tienen mayor impacto en la sobrevivencia de su lengua. Aunque ya existen muchos modelos para evaluar la vitalidad lingüística, los colaboradores desarrollan una lista propia de factores con base de las experiencias personales de los hablantes mismos.