7 y 19 de septiembre. Fracturas de Cocos: memorias y movimientos

Estamos despertando de un letargo de décadas ante los movimientos de la tierra, más bien, éstos sacuden nuestra conciencia de ser, estar, vivir y morir. El ¡nosotros! resuena, volteamos a vernos atónitos, abrazándonos, rezando, gritando, mudos o estremecidos por la irrupción de sus ondas. ¿Qué pasó? ¿Cómo lo sentimos? ¿Cómo estás? ¿Qué pensaste en esos segundos interminables? ¡Hay atrapados bajo los escombros! ¿Cuántos? ¡niños, ancianas, jóvenes! ¡No puede ser!

El 7 de septiembre se movió México. El Istmo tembló, es de noche y las réplicas vinieron una tras otra; la obscuridad dominó, no había luz y se quebraba la esperanza. La onda se propagó y la alarma nos despertó. “Debió haber sido uno fuerte ahí en el epicentro”, decíamos. En el centro del país nos enteramos de su magnitud en las redes sociales y por los noticieros minutos después de los estragos, de los derrumbes de la situación de temor y duelo en poblaciones de Chiapas, Oaxaca, Tabasco y también en Guatemala.

“El día 07 de septiembre de 2017 el Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó un sismo con magnitud 8.2 localizado en el Golfo de Tehuantepec, a 133 km al suroeste de Pijijiapan, Chiapas. El sismo, ocurrido a las 23:49:18 horas (04:49 UTM), fue sentido en el sur y centro del país. Las coordenadas del epicentro son 14.85 latitud N y -94.11 longitud W y la profundidad es de 58 km.” (SSN, 8 de septiembre, 2017).

El 19 de septiembre, horas después de los ejercicios del simulacro con el que evocamos el sismo del 85, tembló en su centro la tierra, con un estruendo que hizo brincar a la región centro del país abriendo en la memoria de una generación, las cicatrices de una ciudad que respondió pronto a la emergencia.

“El día 19 de septiembre de 2017 el Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó un sismo con magnitud 7.1 localizado en el límite estatal entre los estados Puebla y Morelos, a 12 km al sureste de Axochiapan, Morelos y a 120 km de la Ciudad de México. El sismo, ocurrido a las 13:14:40 horas, fue sentido fuertemente en el centro del país. Las coordenadas del epicentro son 18.40 latitud N y -98.72 longitud W.” (SSN. UNAM. Reporte especial. Sismo 19s 2017, Puebla-Morelos -M 7.1-).

Según explican los expertos: “la ruptura del sismo del 19 de septiembre de 2017 ocurrió dentro de la placa oceánica de Cocos (i.e. sismo intraplaca), por debajo del continente americano, a una profundidad de 57km. Si bien este tipo de sismo no es el más común en México, de ninguna manera es extraordinario. Los sismos intraplaca, de profundidad intermedia, se producen por esfuerzos extensivos a lo largo de la placa de Cocos.” (Grupos de Sismología e Ingeniería de la UNAM Nota Informativa. 23 de septiembre 2017).

Los movimientos telúricos acontecidos son presente y desafían nuestro futuro. Memoria y movimientos reclaman una unión imprescindible ante las fracturas de nuestra sociedad.

Como el título de la sección sugiere, “Puntos de Encuentro”, en esta ocasión resulta pertinente y relevante dar cauce a las expresiones y reflexiones a partir de los sismos del 7 y 19 de septiembre de 2017. La convocatoria apunta a una mirada de la sociedad desde sus dimensiones humanas, organizacionales, territoriales, tecnológicas, emocionales, culturales, políticas, mediáticas, etc.

En este número presentamos relatos y reflexiones sobre la experiencia vivida, la respuesta ante la emergencia y aquello que se ha movido en lo individual y en lo colectivo. El reconocimiento del otro en nosotros mismos, la oportunidad de aprender de estas experiencias para la gran tarea que queda por delante en la construcción y reconstrucción de nuestro país.