El INAH, el CIESAS y la Red Integra visibilizan a poblaciones afromexicanas

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Mtra. Cristina V. Masferrer León

Investigadora de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH. Maestra en Antropología Social por el CIESAS

Poco antes de los sismos de septiembre que colapsaron a gran parte del país, detuvieron el tiempo, pasmaron nuestros corazones y detonaron una ola de solidaridad, investigadores, estudiantes y líderes de organizaciones afromexicanas se reunieron en el Museo de las Culturas de Oaxaca para reflexionar y visibilizar a las poblaciones afrodescendientes de México, así como para establecer los retos que guiarán una agenda común en favor de sus derechos. Del 5 al 7 de septiembre de este año, debatieron en el Centro Cultural Santo Domingo, convento al que hace siglos asistían personas afrodescendientes libres y que incluso fue habitado por mujeres, hombres y niños de origen africano esclavizados. Ese fue el caso de María de la Rossa, considerada mulata, quien tuvo una hija llamada María Xaviera a quien logró liberar del yugo de la esclavitud en 1717, tal como revela la historiadora Maira Córdova.

Las personas afromexicanas han sido históricamente marginadas y han enfrentado las consecuencias del racismo y las diferentes formas de discriminación. Sin embargo, es importante que recordemos y valoremos sus contribuciones sociales, culturales, políticas y económicas, no solo en el estado de Oaxaca, sino en todo el territorio mexicano. Por ello, a través de conferencias, ponencias, presentaciones de libros, documentales y un conversatorio con representantes de organizaciones afromexicanas de Guerrero, Oaxaca y la Ciudad de México, se expusieron detalladamente los aportes de estas personas y poblaciones desde el siglo XVI y en la actualidad, en lugares como Oaxaca, Guerrero, la Ciudad de México, Puebla, Colima, Veracruz, Yucatán y el valle de Toluca, entre otros.

Frente a un público amplio, se expusieron los resultados de investigaciones de diversas disciplinas, principalmente de antropología, historia, etnomusicología y medicina; de instituciones nacionales e internacionales como el INAH, la UNAM, el CIESAS, la UABJO, la UAG, el Colegio de Michoacán, la UAM, la Red Integra, la UASL, la ENAH, la UAM, entre otras. Además, se presentó un catálogo de documentos coloniales del Valle de Toluca que contiene información de más de 1500 cédulas sobre personas de origen africano; elaborado por las historiadoras Georgina Flores, María Elena Bribiesca, Guadalupe Zárate y Brenda Vázquez, de la UAMex. Igualmente, se dio a conocer un documental sobre talleres musicales desarrollados con niños y jóvenes de la Costa Chica, proyecto coordinado por Sergio Navarrete del CIESAS y Lucy Durán de la Universidad de Londres.

En el Conversatorio participaron líderes de organizaciones afromexicanas como Sergio Peñaloza de México Negro AC, Yolanda Camacho de la Colectiva de la Costa Ñaa Tunda, Néstor Ruiz de EPOCA AC, Heladio Reyes de ECOSTA YUTU CUII SSS, Bulmaro García de la UNISUR, el fotógrafo afromexicano Hugo Arellanes y Eva Gasga, Consejera de la CDI. Heladio Reyes destacó la importancia de reconocer los esfuerzos comunitarios de investigación, así como la necesidad de llevar los trabajos de estudiantes y académicos a las propias poblaciones involucradas. Igualmente, Hugo Arellanes señaló la importancia de valorar las memorias colectivas de las personas afromexicanas y explicó que con sus fotografías busca recuperar y expresar la dignidad de estas poblaciones.

El Congreso Internacional “Estudios afromexicanos: reflexiones, debates y retos” fue organizado por el Programa Nacional de Investigación “Afrodescendicentes y Diversidad Cultural” del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y asociaciones académicas como la Red de Investigación Interdisciplinaria sobre Identidades, Racismo y Xenofobia en América Latina (Red Integra). Además, es parte de las actividades de la Cátedra UNESCO “Afrodescendientes en México y Centroamérica: reconocimiento, expresión y diversidad cultural” instaurada recientemente como reconocimiento a la labor del INAH y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en la materia. Cabe señalar que el INAH también estuvo representado por investigadores de otros centros de trabajo como la Dirección de Etnología y Antropología Social, la Dirección de Lingüística, la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la Fonoteca, el Centro INAH Colima, el Centro INAH Puebla, el Centro INAH Morelos, la Coordinación Nacional de Antropología y el Museo Nacional de las Culturas.

Durante la conferencia inaugural la historiadora estadounidense y afrodescendiente Danielle Terrazas, especialista en las poblaciones afromexicanas durante el periodo virreinal, subrayó la importancia de las investigaciones históricas y el papel de la historia en las luchas por la justicia social de estas poblaciones. Posteriormente, la antropóloga María Elisa Velázquez destacó la necesidad de construir herramientas de interpretación y análisis que vayan más allá de la reproducción de términos de otros periodos que reiteran estereotipos racistas; señaló la urgencia de que los medios de comunicación divulguen estos conocimientos y de conformar equipos interdisciplinarios de investigación que mantengan vínculos y diálogos abiertos con organizaciones civiles.

El Congreso culminó con la exposición de Miguel Ángel Alanis, de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal quien, de la mano de diversas organizaciones de la sociedad civil, impulsó el reconocimiento de las personas afrodescendientes y afromexicanas y sus derechos en la Constitución Política de la Ciudad de México. Este logro histórico se alcanzó a inicios de 2017 y tiene una trascendencia incalculable ya que abre una vía para la defensa de los derechos de estas personas. Sin embargo, no sólo está pendiente trazar ese camino, sino que aún se lucha para que ese reconocimiento sobreviva ante la ola de controversias constitucionales que hace peligrar a la Carta Magna de la capital del país.

Cuando terminó aquella reunión de investigadores, estudiantes y líderes de organizaciones civiles afromexicanas, nadie imaginaba que esa misma noche un terrible terremoto de más de 8 grados haría sucumbir a familias, hogares, espacios de trabajo, lugares de culto, caminos, ciudades y pueblos enteros de Chiapas, Oaxaca y otras entidades. Tampoco sospechábamos que 32 años después del terremoto de 1985 la Ciudad de México, Morelos, Puebla, el Estado de México y Guerrero volverían a enfrentarse a una tragedia como la que hoy enfrentamos. Lo que lamentablemente sí era previsible, es que las personas más afectadas serían aquellas que históricamente han sido marginadas, desplazadas, discriminadas; aquellas mujeres y hombres de todas las edades que por siglos han construido la riqueza de este país, a costa de sus propias vidas. Por eso es urgente construir una sociedad más justa e igualitaria que garantice los derechos de todas las personas, y que reconozca y que combata el racismo estructural que históricamente ha vulnerado a los pueblos originarios y negros o afromexicanos.