Cataluña y la crisis del estado-nación

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Aritz García Gómez

Politólogo (UPF)

¿Son los hechos acontecidos en los últimos años y meses en Cataluña una muestra más de la crisis del estado-nación? Las variables que parecen haber empujado a las movilizaciones de los catalanes en pro de un estado propio, ¿son muestra del agotamiento del concepto de estado-nación?

En un mundo donde los avances tecnológicos en comunicación y transporte nos ayudan a conocer la situación al segundo, de la producción mundial o de los acontecimientos políticos, donde han permitido deslocalizar la producción, siguiendo los intereses de los inversores. Un mundo con una economía especulativa un 360% mayor que la economía productiva (Friedmann, 2005 y Harvey, 1998), en el que buena parte de los grandes retos de la humanidad, como la contaminación y el calentamiento global, la búsqueda de mecanismos de seguridad internacional y de carácter mundial, parecería que los estados-nación estarían en crisis y que no tendrían capacidad para poder ejercer el poder ante estas realidades

Estos hechos estarían contribuyendo a que parte importante de la ciudadanía dé la espalda proyectos como la UE (Unión Europea), que posiblemente podrían superar a los estados-nación ante estos nuevos desafíos. En esta línea de desafección, en 2005, franceses y holandeses rechazaron el proyecto de Constitución Europea, por lo cual debió ser reelaborado y en el 2016 Gran Bretaña decidió salir de la UE. El auge de partidos de extrema-derecha o la victoria de Trump también son vistos por algunos analistas como muestra de rechazo a la globalización. Conviene recordar que el estado-nación, durante el siglo XX, se caracterizó porque permitió el desarrollo de políticas keynesianas y el desarrollo del Estado del Bienestar, a través de sus políticas sus políticas sociales. Ahora bien, las preguntas serían ¿lo que pide la ciudadanía es la vuelta al estado-nación? ¿Es posible esa vuelta? ¿Es posible ejercer nuevas soberanías que permitan tener   autogobierno real ente estos nuevos desafíos? ¿Estaríamos ante el fin del concepto de estado-nación, que ha estado ligado al desarrollo capitalista hasta el siglo XX? O quizás el nuevo capitalismo estaría en proceso de desarrollar otras formas de organización social-territorial?

En medio de este escenario, en un lugar cercano al centro europeo, Cataluña, como resultado de la Crisis económica iniciada en 2007, surge una crisis política que podría llevar al fin del estado español. ¿Qué relación tiene la crisis de Cataluña con la crisis del estado-nación? Intentaremos dar algunas claves sobre ello.

Cuando conocemos la historia de Cataluña y España, y viendo la forma en que se desarrollan estas movilizaciones por la independencia, podríamos decir que en parte sí estarían relacionadas con la crisis del estado-nación ante la globalización, pero en parte no.

Empezaremos analizando un poco la historia de la nación-estado española. Es verdad que los territorios peninsulares que hoy conforman el estado español o Reino de España estuvieron bajo unos mismos reyes desde el siglo XVI. A pesar de los constantes intentos de los diferentes monarcas por tratar de unificar las administraciones, no es hasta la llamada Guerra de Sucesión Española que dieron un salto importante en este sentido. A partir de ese momento que los antiguos territorios de la Corona de Aragón perdieron sus instituciones de autogobierno, las Cortes o Parlamento (Fontana, 2014) y no es hasta el siglo XIX en que irá cristalizando el moderno estado-nación español, tras la crisis de las invasiones napoleónicas y la pérdida de la mayor parte del imperio americano.

Por lo tanto, el estado español se establecerá desde principios del siglo XIX, con la primera constitución de Cádiz o 1812, y el posterior despliegue del estado liberal y los mecanismos de control efectivo del territorio mediante la implementación de las provincias como forma de organización territorial- establecidas por el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833. Más adelante se lleva a cabo la creación de las diferentes instituciones que llevaron al estado actual, como las que llevan al desarrollo del sistema educativo estatal, y más adelante los sistemas de seguridad social y sistema público de salud.

Estos sistemas deberán desarrollarse en los convulsos siglos XIX y XX. Desde 1820 se van produciendo golpes de estado[1], las tres guerras carlistas[2], la Revolución de 1868, la Primera República y los intentos cantonalistas, todo ello producto del conflicto entre el viejo régimen con sus fueros, las tradiciones municipalistas, y un nuevo mundo liberal que quería hacer borrón y cuenta nueva a favor de unos grupos sociales y económicos determinados, pero que encontraba la oposición de otros que veían empeorar su situación.

Pero el desarrollo material de las instituciones estatales, a nivel territorial del estado, tendrá lugar desde el periodo de la Restauración Monárquica[3] en adelante. La Restauración se desarrollará desde el fin de la Iª República en 1874 hasta 1923, mediante un sistema de partidos que se van turnando, el liberal y el conservador, en el marco de una monarquía parlamentaria, con voto restringido hasta 1890, año en el que se hace la ley de voto universal masculino. A pesar de ello, las denuncias de “pucherazos” eran constantes. Este sistema político entrará en crisis ante la emergencia del movimiento obrero- huelga de 1918, ascenso de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), la Unión General de Trabajadores (UGT) y el Partido Socialista[4]-, la aparición de los movimientos nacionalistas en el País Vasco y Cataluña, y los fracasos de la Guerra de Marruecos- el desastre de Annual de 1921[5] le dará la puntilla. La crisis se acaba resolviendo desde las élites del país, con el golpe de estado de Primo de Rivera. La dictadura de Primo de Rivera duró hasta 1930 y cercenó los avances en el autogobierno catalán que había representado la Mancomunidad de Cataluña, producto de las tímidas demandas del incipiente movimiento nacionalista catalán.

La IIª República entre 1931 y 1939, es un período democrático en el que se desarrollarán o planificarán los sistemas públicos de educación y Seguridad Social, que luego fueron reconstruidos en clave católica, tras la Guerra Civil en España, durante la dictadura de Franco. Durante la IIª República también tuvo lugar la implementación de los mecanismos de autogobierno para las provincias vascas (1936) – que habían mantenido buena parte de sus fueros e instituciones- y las catalanas (1932) con los Estatutos de Autonomía y la recuperación de la Generalitat[6].

Como ya explicó Focault el sistema educativo es el creador de los ciudadanos del estado-nación, y seria el primero de los elementos para disciplinar a la población en relación al estado-nación (Galván, 2010). En el caso español, encontramos que hasta la IIª República, la mayor parte del sistema educativo estaba en manos de la iglesia, una iglesia que había apoyado en buena parte los levantamientos carlistas y que había mantenido el uso de las lenguas catalana y vasca, aunque de manera residual, por su propio interés de hacer llegar los mensajes a las clases populares. Será con el advenimiento de la República que la educación pública se extenderá, abriéndose colegios en todos los municipios de España (más de 27.000). En el caso catalán, la Generalitat gestionará en buena medida las escuelas e institutos del territorio de Cataluña, desarrollando la educación en lengua catalana y siguiendo en parte el modelo de la Escuela Moderna de Ferrer y Guardia, y desmarcándose del modelo educativo francés que no permitía la educación en las lenguas de los diferentes pueblos del estado (Delgado y Herranz, 1984).

Después, tanto la Guerra Civil como la dictadura franquista acabarán con el modelo catalán, y españolizarán y fascistizarán la educación. Pero justamente con la Transición, los movimientos populares en Cataluña recuperaron y desarrollaron la Inmersión lingüística. De esta manera se recuperaba la educación en catalán, con la paradoja, de que el inicio de este proceso se produjo en Santa Coloma de Gramanet, una de las poblaciones alrededor de Barcelona, donde la mayor parte de la población procedía de otras zonas del estado español(Font, 2018).

Y es que la Transición, el proceso por el cual las élites de la dictadura franquista pactarían un acuerdo con las principales fuerzas de la oposición a través de la nueva Constitución de 1978, dejó sin definir claramente si España era una nación, una nación de naciones o un estado donde convivirían varias naciones.

Por todo esto creo que el caso catalán no es un caso de crisis del estado-nación, ya que en el caso del estado-nación español, nunca se consiguió establecer tal concepto porque convivían varias culturas o pueblos que habían tenido un desarrollo cultural y político que les había permitido sobrevivir a las imposiciones desde el estado. La unidad sólo se dio durante las dictaduras de Primo de Rivera y de Francisco Franco con la unificación de criterios mediante el uso de la fuerza y la represión.

Lo dicho en el párrafo anterior no niega que varias de la variables que serían responsables de la crisis del estado-nación, como la incapacidad de los estados para poder plasmar las necesidades e intereses de las poblaciones ante los poderes económico-especulativos, estarían afectando al proceso catalán, pero deberíamos sumar el fracaso del estado por imponer su noción de estado-nación. Como plantea Sánchez-Cuenca, seria un problema del demos. Dependiendo de si el pueblo o demos es el español o el catalán, podríamos establecer el nivel de crisis del concepto (Sánchez-Cuenca, 2018).

Ahora bien, es importante observar los hechos en Cataluña para ver hacia donde puede ir el estado-nación, ya que el discurso de algunas de las candidaturas políticas catalanas de izquierdas, especialmente los Comuns- que no son independentistas ni españolistas- y la CUP (Candidatura de Unidad Popular)- claramente independentistas-, han levantado el concepto de soberanías que había surgido desde los movimientos sociales haciendo referencia a la soberanía alimentaria, energética, hídrica, etc. como alternativas ante las fallidas soberanías de los estados-nación actuales en el mundo globalizado.

Así la cuestión catalana está poniendo en cuestión los conceptos de demos, ¿Quién es el pueblo soberano? ¿El español o el catalán? Un elemento, éste, que como se ha visto, estaría en discusión desde el inicio del establecimiento del estado liberal español. También el concepto de soberanía es un debate no resuelto. El surgimiento de estas nuevas soberanías también podrían ayudar a entender algunos de los elementos del movimiento catalán por una nueva República, ante la pérdida de poder relativo de los tradicionales estados-nación en el marco del desarrollo del sistema-mundo capitalista en las fases actuales. Será en el debate entre estos los conceptos demos y soberanía donde podremos comprender buena parte de la cuestión catalana…


Bibliografía

Esping Andersen Gosta. (1993) Los Tres Mundos del Bienestar. Edicions Alfons el Magnànim, València.

Delgado, Buenaventura y Herranz, Adrià (1984) La educación en Cataluña durante la Segunda República.

Font Ribas, Marc(2018) “La mobilització de famílies castellanoparlants que va portar la immersió lingüística a l’escola pública”, en Público (http://www.publico.es/public/immersio-linguistica-mobilitzacio-families-castellonaparlants-portar-immersio-lingueistica-l-escola-p-ublica.html).

Fontana Lázaro, Josep. (2014) La formació d’una identitat. Una història de Catalunya. Editorial Eumo, Barcelona

Friedman, Th. (2005). The World is Flat. A Brief History of the Globalized World in the 21st Century, Penguin Books, Nueva York

Galván, V. (2010). La influencia de Michel Foucault en el ámbito educativo español.

Harvey, David(1998). La Condición de la posmodernidad, Amorrortu Editores, Buenos Aires.

Sánchez-Cuenca, Ignacio (2018). La confusión nacional. La democrácia española ante la crisis catalana. Los libros de la catarata, Madrid.


[1] Desde el levantamiento de 1814 para reinstaurar el gobierno absoluta de Fernando VII, pasando por el de Riego 1820, la Vicalvarada en 1854, la Gloriosa de 1868 que inicio el periodo que llevaría a la Iª República y el de Pavía en 1874 que reinstaura la monarquía para Alfonso XII serán los más importantes.

[2] Las guerras carlistas son una serie de levantamientos populares y tradicionalistas(1833-1840, 1846-1849 y 1872-1876 los más importantes) contra el proyecto de estado liberal que afectaba tanto a la organización del poder tradicional o del antiguo régimen respecto: a los Fueros(leyes que regulaban el gobierno y la fiscalidad en los antiguos reinos dándoles una autonomía de gobierno casi soberano, y habían establecido los antiguos parlamentos por estamentos: nobleza, clero y municipios, que todavía se conservaban en los territorios vasco-navarros y que en los de la Antigua Corona de Aragón que los habían perdido en la Guerra de Sucesión Española(1701-1715) donde sectores amplios de la población los reclamaban; por el poder de la Iglesia que se veía mermado por las reformes liberales y las desamortizaciones de Mendizábal; y la pequeña nobleza. Así su lema era “Dios, Patria y Rey”. El carlismo mantuvo su influencia hasta bien entrado el siglo XX, aunque a finales del siglo XIX se dividió cuando surgieron en Euskalherria y Catalunya que junto Aragón y Valencia fueron los territorios donde más importancia tuvieron, con la aparición de movimientos nacionalista de carácter tradicionalista como el Partido Nacionalista Vasco, que se basaban en el reclamo de la autonomía de los Fueros.

[3] La Restauración Monárquica reestableció la monarquía en la figura de Alfonso XII después del golpe de estado del general Pavía en 1874 contra la Iª República y estableció un sistema parlamentario que llevó hasta el sufragio universal masculino, pero basado en la alternancia de las elites liberal moderada y conservadora establecido mediante acuerdos entre los caciques territoriales.

[4] La CNT era el principal sindicato, y defendía tesis anarcosindicalistas, la UGT era el sindicato socialista y el PSOE, Partido Socialista Obrero Español, estos últimos fundados por Pablo Iglesias.

[5] El Desastre de Annual fue la derrota del ejército español ante las guerrillas de Abd-el-Krim de la zona del Rif en el norte de África con más de 10.000 bajas, y que mostraron la corrupción, y la mala gestión del ejército y el gobierno, haciéndolo entrar en una crisis que puso en cuestión la misma legitimidad del régimen.

[6] La Generalitat era el órgano de gobierno de Catalunya, establecido desde la Cortes medievales y establecida en los siglos XIII-XIV, que duró hasta 1714 con la derrota de las tropas austracistas de Barcelona, y fue reinstaurada en 1932-39, y desde 1979-80 hasta nuestros días.