La cultura obrera y de género en fuego cruzado entre constitucionalistas, villistas y anarcosindicalista en Guadalajara, 1914-1916

María Teresa Fernández Aceves

CIESAS Occidente

El 23 de octubre de 1915, el Boletín Militar, órgano constitucionalista editado en Guadalajara 1, publicó toda la primera plana con letras grandes y negritas la siguiente nota de dos páginas: “Debemos señalar al enemigo donde quiera que éste se halle”.2 Afirmaba que se conocían algunos misterios sobre los acontecimientos del 30 de enero de 1915 en Guadalajara, cuando el general villista Julián Medina y su ejército atacaron por sorpresa la ciudad durante la madrugada. Entraron gritando: “¡Viva Villa! ¡Viva la religión! En el enfrentamiento murieron más de 450 personas, supuestamente la mayoría de los villistas.3

Para los redactores del Boletín Militar, las telefonistas Soledad Figueroa, Manuela Mora, María Díaz Robles y Micaela Ramírez y el dueño de la Compañía Telefónica Jalisciense, S. A., eran los responsables, en especial el Sr. Alfredo Morfín Silva por ser miembro del Partido Católica Nacional de que los soldados nos hayan recibido refuerzos y haya habido muchas bajas. Los redactores iniciaron su artículo responsabilizando al elemento femenino de la sangre que corrió ese 30 de enero. Cuando soldados atrincherados en la Escuela de Artes y Oficios, le solicitaron a la telefonista Soledad Figueroa que los comunicara con el Cuartel Colorado, ella arguyó que “estaba interrumpida la línea y que no se podía comunicar”. Para el Boletín Militar, la señorita Figueroa era responsable de que varias familias hayan quedado sin sustento. Ella era una traidora que servía a canallas: los villistas. Para el Boletín Militar, aunque las telefonistas eran mujeres, sus acciones no merecían que se les tuvieran consideraciones. Por el contrario, debían recibir un severo castigo. El Boletín Militar hacía público sus acciones para que eso no se volviera a repetir. También criticaba el tipo de trabajo que realizaban las telefonistas, quiénes en vez de dedicarse exclusivamente a realizar su trabajo, escuchaban conversaciones, especialmente las comunicaciones de militares y pasaban información delicada a grupos opuestos. En otras palabras, ellas realizaban funciones de espionaje desde su centro de trabajo.

¿Por qué el Boletín Militar culpaba principalmente a las mujeres y en segundo plano al PCN y al dueño de la Compañía Telefónica Jalisciense, S.A.? ¿por qué publicar esta nota en octubre de 1915 cuando el villismo jalisciense había cambiado de estrategia de ofensiva a la defensiva? Si las líneas telefónicas si funcionaban, ¿la telefonista Figueroa decidió de manera autónoma no comunicar a los soldados constitucionalistas o sus superiores la forzaron a no hacerlo? En el centro del artículo del Boletín Militar no sólo se cuestionaba la “educación y costumbres aleperadas [sic]”, la moralidad, la decencia y calidad del trabajo de las señoritas telefonistas, sino también se entretejió la cruenta lucha armada entre constitucionalistas y villistas en Jalisco entre finales de 1914 y durante 1915.4

La nota anterior me introduce a los temas que abordaré en esta ponencia. En este texto examino cómo se desarrolló la cuestión obrera y la cultura de género durante el cruento enfrentamiento entre constitucionalistas y villistas entre octubre de 1914 y abril de 1915. Para analizar cómo se visibilizó la cultura obrera y de género en este periodo, exploro el periódico del Ejército Constitucionalista de la División Occidente, el Boletín Militar, del diario político de la Confederación Revolucionaria, Delegación Occidente y portavoz de la Casa del Obrero Mundial (COM) en Guadalajara, Acción, y un periódico villista, El Fígaro. Retomo las propuestas de Vella Stephen quien sostiene que los periódicos son espacios para la discusión ideológica de los significados culturales y de Joan Scott su conceptualización sobre cómo la clase social y el género se entrelazan en un proceso de simbolización. Estas propuestas teóricas y metodológicas las uso para analizar durante la lucha armada la movilización de los trabajadores promovida por la COM en Guadalajara entre 1914 y 1916.5

Mi objetivo es indagar cómo durante los enfrentamientos militares de los constitucionalistas entre los villistas y los zapatistas y las movilizaciones de los trabajadores durante 1915, los anarcosindicalistas y constitucionalistas buscaron difundir representaciones femeninas y masculinas anticlericales, combativas, emancipadoras, redentoras, que se oponían y ridiculizaban a aquéllas que se identificaban o defendían a la Iglesia católica o al villismo. Para aterrizar en el análisis de las experiencias, los significados culturales y cómo se entrecruzan las categorías de clase social y género, recurro a la noción de la cultura obrera de Richard Hoggart para examinar cómo los anarcosindicalistas, constitucionalistas y villistas construyeron su cultura de clase obrera como una experiencia vivida, cómo utilizaron un “nosotros” o “nosotras”, donde sobresale un fuerte sentimiento de pertenecer a un grupo, dándole gran importancia a la comunidad, la camaradería, la cooperación y la solidaridad. Esta definición de “nosotros” / “nosotras” está marcada por el antagonismo hacia “ellos” / “ellas”, que son los que no pertenecen a su clase.6

Concluyo que Los discursos analizados nos muestran cómo se relacionaron la clase social, la familia y la diferencia sexual. Durante la intensa movilización de la clase trabajadora en Guadalajara durante 1914 y 1916, en especial de 1916, hubo masculinidades y feminidades en disputa, que no necesariamente cayeron en una dicotomía. La tendencia en el movimiento obrero libertario fue desarrollar y fortalecer una identidad colectiva, basada en una experiencia compartida, de un “nosotros”, que vivía explotación e injusticias sociales. Para lograr un cambio social, para los líderes de la COM era necesario reafirmar ser un hombre fuerte con una virilidad activa, segura y combatiente. Además de las masculinidades combatientes también se arguyó que los hombres tenían honor porque su trabajo producía riqueza y eran proveedores de sus familias. Es necesario la triangulación de diversas fuentes me permite ir más allá de esta visión masculina reproducida en la prensa e incorporar las experiencias de mujeres que participaron en diversas reuniones y movimientos políticos.


Referencias bibliográficas

Bernardelli, Concha. De espinas y flores. Diario íntimo (mayo de 1895-abril de 1928). México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2012.

Cuzin, Eugène. Diario de un francés en México durante la revolución, del 16 de noviembre de 1914 al 9 de julio de 1915. México: Conaculta-Fonca, 2008.

Hoggart, Richard. La cultura obrera en la sociedad de masas. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2013.

Scott, Joan Wallach. Gender and the Politics of History. New York: Columbia University Press, 1988.

Vella, Stephen. “Newspaper.” En Reading Primary Sources : the Interpretation of Texts from Nineteenth- and Twentieth-Century History, editado por Miriam Dobson and Benjamin Ziemann, 192-208. New York: Routledge, 2009.


1 Resumen de la ponencia presentada en la Cátedra Katz, octubre 2016.

2 “Debemos señalar al enemigo donde quiera que éste se halle.” Boletín Militar, 10/23/1915, pp. 1, 5.

3 Para una descripción detallada de este ataque véase “Ridícula aventura los traidores. Cuatrocientos cincuenta muertos”, Boletín Militar, 30/01/1915, 1; “Constitución y Reformas. 30 de enero de 1915”, Boletín Militar, 30/01/1916, 1; Concha Bernardelli, De espinas y flores. Diario íntimo (mayo de 1895-abril de 1928)(México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2012), 216; Eugène Cuzin, Diario de un francés en México durante la revolución, del 16 de noviembre de 1914 al 9 de julio de 1915 (México: CONACULTA-FONCA, 2008), 138-45.

4 Para una discusión excelente sobre las telefonistas de la Compañía Ericsson de la Ciudad de México en la década de 1920, la cultura de trabajo, discusiones sobre normas de feminidad véase Susie S. Porter, “De obreras, señoritas y empleadas: culturas de trabajo en la ciudad de México en la Compañía Ericsson, en la década de 1920” en Género en la encrucijada de la historia social y cultural en México (Zamora: CIESAS, El Colegio de Michoacán, 2015), 179-210.

5 Stephen Vella, “Newspaper,” en Reading Primary Sources : the Interpretation of Texts from Nineteenth- and Twentieth-Century History, ed. Miriam Dobson and Benjamin Ziemann(New York: Routledge, 2009), 92-208; Joan Wallach Scott, Gender and the Politics of History(New York: Columbia University Press, 1988).

6 Richard Hoggart, La cultura obrera en la sociedad de masas(Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2013).