Jornada de trabajo Impactos sociales de la reforma energética, en Ciesas Golfo.

Los cambios en la industria petrolera han impactado más allá de los aspectos técnicos u organizacionales de las empresas dedicadas a este campo estratégico de la economía nacional. Sus efectos inciden directamente en la vida económica, política y social de la región Golfo del país; por tanto, es un foco de atención no solamente empresarial y gubernamental sino, además, académico.

Para poder apreciar este fenómeno hay que conocer el punta de partida del mismo que es la Reforma Energética; por ello, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social(ciesas), unidad Golfo; en coordinación con elInstituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, organizaron el pasado 27 de abril, laJornada de Trabajo: “Impactos sociales de la reforma energética”, misma que distribuyó sus trabajos en dos mesas.

La primera mesa, titulada “Efectos estructurales por la Reforma Energética” inició con la participación de Adrián Duahlt, quien tocó el tema del desarrollo de cadenas de valor y los retos y oportunidades de la industria petroquímica y manufacturera ante la reestructuración planteada por gobierno federal.

En su ponencia, el catedrático de la Universidad de las Américas en Puebla, señaló que, frente a la caída de los precios del petróleo, la apuesta de México puede ser la producción de gas natural, tal como ocurre en Estados Unidos y Canadá, que han aprovechado este recurso que, por su bajo costo incide directamente en los precios internacionales.

Dijo que este fenómeno ya se puede apreciar en algunos sectores productivos de México, tal es el caso de la industria automotriz, que está creciendo ante una mayor disponibilidad de gas natural. Asimismo, la Comisión Federal de Electricidad  está acelerando la sustitución de combustóleo por gas natural para la producción de energía.

El problema, acotó el investigador, es que más de la tercera parte del gas que se utiliza en México es importado. Por ello, uno de los pasos que debe dar la reforma energética tendrá que ver con la extracción de este bien y con el aumento de la red de ductos; lo cual permitirá articular nuevas cadenas de valor con otros productos derivados, como el amoníaco-urea, indispensable para la producción de granos básicos.

Continuó Hipólito Rodríguez Herrero, quien expuso sobre “La privatización de las ganancias y la socialización de los desastres ambientales”.

El profesor investigador de ciesas Golfo, comentó que lo ocurrido la planta Clorados III del Complejo Petroquímico Pajaritos es una muestra de cómo empieza a resentirse el cambio en las políticas públicas en cuestión de la industria petroquímica, al suavizarse las normas para el manejo de sustancias peligrosas para permitir que las empresas privadas puedan acrecentar sus ganancias, mientras que los pasivos, la contaminación y los accidentes, son asimilados por el estado y la población en general.

Esto deja de manifiesto, añadió, la falacia de que la iniciativa privada sabe y puede manejar mejor la industria, falsedad utilizada como excusa para la apertura de la explotación del petróleo y sus derivados a particulares; pues, de hecho, la lógica que sigue la desincorporación de Pemex es vender segmentos a diversos grupos de interés, provocando por una parte la desvinculación entre los procesos de producción y con ello se crean las fracturas en la seguridad; y por otra parte, desprotegiendo al trabajador petrolero, exponiéndolo a horarios arbitrarios y contratos de corta duración, sin la garantías de antaño.

Posteriormente, Martín Aguilar Sánchez habló el impacto social de Pemex desde la perspectiva de las organizaciones sociales, dando a conocer que la actual Reforma Energética impulsada por el Ejecutivo federal es parte de un proceso que lleva 3 décadas buscando adaptar la industria petrolera y petroquímica del país a las cadenas de producción internacionales.

Dijo que desde 1982 ya se hablaba de una desproporcionada plantilla laboral sumamente burocratizada de Pemex, amén de los excesos de su sindicato corrupto, lo cual justificaría justificaba su desincorporación estatal.

Ahora el proyecto neoliberal, añadió el investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana, ha basado la reestructuración de la empresa en una renegociación de contratos y en proceso de despidos; además de un esquema de control a través de mecanismos persuasivos, para atenuar los conflictos con las comunidades afectadas por la contaminación.

En ese contexto, finalizó el investigador, cabría preguntarse de qué manera los afectados, obreros y comunidades, pueden negociar con las empresas privadas que ahora administrarán Pemex, las cuales, aún en su carácter de iniciativa privada, no deben verse como instituciones aisladas de los procesos sociales.

En su turno, Noemí Macedonio Toledo presentó el tema de las ejecutivas de de Pemex Petroquímica frente a las reformas energética y laboral, recalcando la manera en que se vulneran los derechos constitucionales al contravenir las condiciones mínimas para llevar a cabo su labor y dejar de lado la igualdad de género y el  concepto de paridad en las funciones.

La catedrática de la uv, campus Minatitlán, dio a conocer los resultados de su investigación, que ponen en evidencia la dilución de la estabilidad económica y la tranquilidad emocional de las trabajadoras de Pemex, provocada por los anuncios de recortes masivos, programados de forma gradual, en distintas áreas.

Indicó además que la dirección general de la empresa sigue centralizando la gestión administrativa y operativa, lo que constituye un obstáculo para las ejecutivas, ya que la designación de puestos de alta dirección y puestos gerenciales medios está sujeta a recomendaciones y no al desarrollo de capacidades competitivas, situación que repercute en la pérdida del capital social, económico, cultural y hasta simbólico, forjados durante la trayectoria de estas mujeres dentro de la industria.

La Mesa 1 de la jornada de trabajo finalizó con la participación de Moisés Frutos Cortés, quien hizo un recuento histórico de cómo Campeche adquirió una gran importancia en el panorama nacional tras el descubrimiento del Complejo Cantarell y cómo, actualmente, la crisis petrolera ha llevado a Ciudad del Carmen a un estado de modernización forzada e incertidumbre social.

El catedrático de la Universidad Autónoma del Carmen glosó como Campeche fue explotada desde un modelo de producción netamente extractivo,  desde el palo de tinte, el chicle y la pesca del camarón hasta, en los setentas el descubrimiento del yacimiento petrolífero, lo que significó una nueva etapa y un elemento trascendental no sólo a nivel regional sino nacional

Empero, advirtió, esta riqueza no se vio reflejada en su desarrollo armónico y sustentable, pues siguió adoleciendo de malas condiciones de los servicios públicos, crecimiento demográfico desordenado y la monetización de las relaciones sociales, que dependieron casi únicamente de la industria petrolera, en decrecimiento a otras actividades productivas.

Comentó que con la caída de los precios del petróleo y la desestabilización de la industria petrolera a causa de la Reforma Energética, los problemas de la región se han visto agravados y las medidas tomadas por las autoridades, como la producción de palma de aceite o el turismo en áreas naturales, no cuentan con un perfil sustentable y en vez de atenuar los problemas sociales y ambientales, los acentúan.

 

Mesa 2: Experiencias locales ante la reforma energética.

La segunda sesión de la jornada de trabajo sobre los impactos sociales de la reforma energética inició con la participación de Javier Pulido Biosca, quien expresó que las llamadas Reformas Estructurales guardan de fondo una serie de violaciones a los pactos, convenios y protocolos internacionales en cuestión de derechos económicos, sociales y ambientales.

Esta situación, acotó el editor de la revista ‘Raíces’, se puede vislumbrar en el accidente de Pajaritos, mismo que puede considerarse, si se toma en cuenta el testimonio de los trabajadores presentes ese día, como un “homicidio masivo”, pues la empresa Mexichem hizo caso omiso a las señales de alerta.

Este tipo de cuestiones han incidido en las calificaciones de Pemex a nivel internacional; a lo que se le añade su calidad de “empresa productiva”, es decir sin un respaldo real de un Estado que solo funge como administrador y colector de impuestos, configuran un futuro poco atractivo para la industria petrolera.

A continuación, Asunción Alcántara de la Cruz, especialista del DIF Coatzacoalcos expuso sobre cómo la actual estructura petrolera está impactando en las relaciones de pareja.

La encargada del mediación familiar y asistencia jurídica del DIF relató su experiencia con las familias que le ha tocado asistir y cómo la baja en los ingresos de los petroleros, especialmente entre 2013 y 2014, se ha visto reflejada en la cantidad de divorcios.

Detalló que el problema económico impacta seriamente entre las parejas, que piensan que al separarse resolverán sus problemas, toda vez que culpan al cónyuge proveedor de no darles el bienestar al que se habían acostumbrado en tiempos de bonanza;  pues, agregó, como dice la premisa “cuando el hambre entra por la puerta el amor sale por la ventana”,

Dijo además que esta situación también ocurre en parejas en las que los dos integrantes de la pareja trabajan, pues las condiciones actuales de contratación, con jornadas de trabajo cada vez más largas y horarios cambiantes, terminan por extenuarlos y llevarlos a alejarse y la consecuente separación.

La siguiente ponencia estuvo a cargo de la antropóloga Adriana Rodríguez San Martín, quien comunicó su trabajo de investigación sobre el escenario de crisis y desequilibrio en Poza Rica, Veracruz.

Explicó que el último año en que se notó el auge petrolero en la ciudad fue 2008, a partir de entonces, la situación se ha visto cada vez de mayor precariedad, tal como se pone de manifiesto con el colapso financiero del hospital de Pemex, en el que, de acuerdo a la población, ya no hay medicinas.

Esto ha traído como consecuencia el incremento de la desocupación laboral, la indigencia y hasta la generalización de la violencia, debido a la llegada de grupos delincuenciales que reclutan en sus filas a los desempleados, algunos de ellos ex trabajadores de Pemex, quienes se involucran en actividades ilícitas como la sustracción de material de la empresa o en la construcción de tomas clandestinas para el robo de combustible.

El problema de la falta de dinero de la empresa petrolera, de acuerdo a la antropóloga, se ve agravada por el hecho de que la iniciativa privada no ve rentable la región y por tanto no se atreve a invertir en la que alguna vez fue considerada el enclave económico del norte de Veracruz.

En su participación, Hector Valencia Reyes, de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, tocó el tema del impacto socioambiental de la industria petrolera en Tabasco, estado que durante las décadas de la prosperidad de Pemex fue pensado como el motor de desarrollo y que en la actualidad, lo mismo que otras regiones petroleras no sólo no han visto reflejada las ganancias sino que además guardan una grave contaminación.

Esto ocurrió, de acuerdo al investigador, debido a que durante el periodo de  opulencia, en los 80, se desdeñó cualquier otra actividad productiva que no fuera la petrolera; lo que orilló el abandono y la destrucción en el campos, agravado por el problema de la contaminación.  Lo que sí trajo este momento, acotó, fue una inflación en los precios de los productos y servicios, mismos que no han bajado desde entonces.

La respuesta de la población afectada ha sido una perenne querella contra Pemex, misma que se ha resuelto mediante reparto de dinero a los movimientos radicalizados para mantenerlos calmados y atenuar la mala percepción entre la población; sin buscar la posible remediación del daño.

La jornada de trabajo culminó con la exposición de Juan Meléndez de la Cruz, especialista en sindicalismo, quien habló sobre la pasividad del trabajador petrolero.

Señaló que existe un estigma hacia el petrolero por sus sueldos y ganancias sindicales, mismo que calificó de injusto toda vez que si se toma en cuenta lo que produce el trabajador de la industria extractiva y lo que esto representa para las finanzas nacionales, su salario es bajo.

Comentó que esta percepción negativa procede en gran medida del mismo gobierno, en su entendido que quitarle poder al sindicato petrolero le ha permitido restarle poder hasta el punto que, en estos días, éste no tiene representación en la junta directiva de Pemex, lo que permitido el impulso de las reformas actuales.

En este  punto, Meléndes de la Cruz abundó que el sindicalismo tiene dos aspectos que se contrapuntean; por un lado están las prestaciones, que en efecto son de las mejores entre la clase trabajadora, pero por otro está el derecho de exclusión, por el cual el patrón puede retirar de sus labores al trabajador que le indique  la organización  sin realizar ninguna investigación al respecto.

Esto ha creado una especie de “cultura petrolera”, dijo, en el que el trabajador debido al estado de indefensión laboral frente a la organización, cumple con un papel pasivo, conformándose con las ganancias obtenidas gracias a la lucha sindical en la que ya no participa.

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