Las medidas longitudinales andinas

Carmen González
Rattachée à « Conter le temps compté » Programme 2014-18 de la Fédération CNRS Typologie et Universaux Linguistiques

Los vestigios arquitectónicos y urbanísticos, las obras de ingeniería hidráulica, los caminos realizados, en particular durante el periodo Inca (1430-1532) y que se encuentran diseminados en el vasto territorio andino -sur del Ecuador, Perú, Bolivia, norte de Chile y Argentina- nos dicen claramente que todas esas obras no pudieron realizarse sin tener como soporte uno o varios sistemas de medidas que permitieron ejecutarlas con precisión y maestría. Sin embargo, pocas son las informaciones precisas que se tienen sobre estas medidas. Las culturas andinas no desarrollaron una escritura propia, son los relatos de los cronistas españoles y andinos y, sobre todo, los primeros diccionarios quechua-español redactados en fecha cercana a la conquista, las principales fuentes de información que poseemos acerca de ellos. En periodos más recientes, estas informaciones han sido enriquecidas con trabajos realizados por arqueólogos e historiadores en diversas regiones andinas.

En esta contribución, que se limita a las medidas longitudinales, se ha tomado en cuenta no sólo aquello escrito en los primeros diccionarios, sino también lo que se encuentra en los diccionarios contemporáneos, como muestra de que muchas de aquellas unidades de medida siguen vigentes, sobre todo en las zonas campesinas. De los trabajos recientes, que no son abundantes, destacan aquellos hechos por Rostworowski (1981: 379-405) y por Agurto Calvo (1987). Este último realizó un estudio importante de la arquitectura incaica en Cusco y sus alrededores, documentando una serie de dimensiones correspondientes a habitaciones, puertas, ventanas, muros, corredores, escaleras y también a elementos urbanísticos como calles y plazas.

Las medidas de longitud en los Andes, así como aquellas del centro de México presentadas por Dehouve (2017), tenían como referencia el cuerpo humano. Eran medidas antropométricas. Los Incas utilizaron el sistema decimal para contar y el dimensionamiento antropométrico para medir. A continuación presentaremos las medidas quechuas tales como se desprenden de los diccionarios de los cronistas y de los estudios contemporáneos. Respecto a los primeros diccionarios, se han analizado en detalle el de Santo Tomas (1994 [1560]) y el de González Holguín (2007 [1608]).

 

Medidas quechuas antropométricas

La medida más importante fue la rikra o braza, que es la distancia que hay entre los extremos de los dedos cuando los brazos están tendidos horizontalmente. La voz rikra o ricratupu significa, como sustantivo hombro/brazo o medida, y como verbo, rikrani, el acto de medir con una rikra (González Holguín, 2007 [1608]: 209). Luego hubo la sikya, medida equivalente a la mitad de la braza o media brazada y que los españoles la llamaron la “vara andina” por corresponder más o menos a una vara castellana. Sikyani (verbo) define el acto de “medir con media braza que es medir a varas” (González Holguín, 2007 [1608]: 214). También existía el cuchuch o codo del brazo que en los diccionarios contemporáneos se escribe kuchuch / kukucho (Yaranga, 2003; Academia, 2005). La medida era la distancia que va del codo hasta la extremidad de la mano y también se decía cuchuch topo o huc cuchuch tupullam. Siempre en orden decreciente, la siguiente medida fue la capa o palmo o cuarta, que es la distancia, para una mano extendida, desde la punta del dedo pulgar hasta el extremo del meñique. El acto de medir a palmos se expresaba como capana gui o ccapani. En los actuales diccionarios se escribe kapa o kapay. Otra medida fue el yuku o jeme (escritura actual yuqu/wik’u), distancia entre la extremidad del pulgar y la del índice con mano abierta. El acto de medir jemes se decía yukuni o yukuhuan tupunu.

A estas medidas se añade otra muy difundida en el mundo andino, pero cuya voz de origen Aymara: la t’axlli o palma que, según Bertonio (2011 [1612]: 493), corresponde al ancho de la mano con los dedos juntos, sin especificar si el pulgar está o no incluido. Los historiadores que hacen referencia a esta medida la escriben de diferentes maneras: ttahlli (Rostworowski, 1985: 309); tahlli (Espinoza, 1987: 160) o tajlla (Calvo, 1987: 279). En quechua, la voz palma de la mano se escribía ttaklla maqui y actualmente se escribe taqlla o t’aqlla.

Los historiadores hablan también de la rucana o lucana (voz aymara) como la medida con el dedo. Calvo añade a esta lista la ñaupa rucana o medida del largo del pulgar y el chaqui como medida con el pie. Sin embargo estas voces quechua y/o aymara no son descritas como medidas en los antiguos diccionarios. Podría entonces considerarse como resultado de la influencia española.

La siguiente tabla presenta los valores, en centímetros, de estas medidas antropométricas según las referencias históricas mencionadas. La representación grafica de ellas se muestra en la Figura 1.

Tabla 1. Medidas de longitud quechuas, en centímetros, según las referencias citadas.

Unidades de medida

Rowe

1946

Rostworowski

1981

Agurto Calvo*

1987

Medidas Castellanas Siglos XVI-XVIII

Pastor 2012

RIKRA

Braza

162

168

160.8

167.2

SIKYA

½ braza, vara

81

84

81.0

83.6

CUCHUCH

Codo

45

Valor no dado

41.0

41.8

CAPA

Cuarta, palmo

20

21

20.1

20.9

YUKU

Jeme

12-14

10-12 16.2 13.9
TTAKLLA

Palma

————-

Valor no dado

8.5**

——————

RUCANA

Dedo

Valor no dado

1.75

1.6

1.74

MAMA RUCANA

Pulgar

—————-

—————-

5.6

—————–

CHAQUI

Pie

—————-

—————-

23.8

27.9

*Estos valores son los promedios de mediciones hechas por Agurto2, en un grupo de individuos contemporáneos originarios de la Sierra peruana.

**Corresponde al ancho de la mano sin el pulgar.

 

Del estudio detenido de los antiguos diccionarios se constata que las voces para indicar mitad o media parte: checta; cuarta parte: sillcu; octava parte: cutmu de algo, existían. Si proyectamos estas expresiones a las unidades de medida que acabamos de presentar, observamos que varias de ellas pueden ordenarse fácilmente alrededor de la rikra como submúltiplos de 2 (Fig. 1b). Las expresiones correspondientes a tercia, sexta, novena parte no se encuentran en los diccionarios. Aquellas medidas que pueden ordenarse como múltiplo o submúltiplo de 3, probablemente son también resultado de la influencia española, las que si presentaban este tipo de divisiones (Calvo, 1987: 256).

Medidas quechuas de distancia o itinerantes

Las medidas de distancia estaban basadas en el thatquiy o paso, equivalente, más o menos, a 130 cm (Rowe, 1946: 324). Luego venía, en orden creciente, el tupu, la unidad de medida por excelencia en el imperio Inca, que en su significado más general, designa simplemente la “medida” sin corresponder necesariamente a una unidad de medición en particular. Como unidad de distancia se la aplicó para dimensionar, principalmente y los caminos, los españoles la llamaron la legua andina. Así, González Holguín (1608: 227), define el tupu como legua y el acto de medir por leguas tupuni tupurcayani. Son, sobre todo, los cronistas los que nos dan las informaciones las más precisas. Cieza (1880 [1554]) nos dice que un topo es “una legua y media de las de Castilla y Murúa (1946 [1590]), afirma que un topo es igual a seis mil pasos. Si se tiene en cuenta que la legua de Castilla en el siglo XVI era igual a 5.572 km, según el valor del paso considerado: andino (130 cm) o castellano (139 cm), el valor del tupu podía variar de 7.8 km a 8.5 km. Es el cronista Pachacuti (1613), quien nos habla de la medida la más grande del sistema: el wamanin. El la define como igual a 30 topos. Según los valores de referencia considerados, un wamanin podía estar comprendido entre 180 y 234 km.

Aquí es preciso señalar que tanto el tupu como el wamanin, probablemente fueron medidas que incluían en su definición un factor tiempo/energía además de la distancia. Antonio Raimondi viajando por el Perú en 1874, constató que la longitud de la legua andina, heredera del tupu incaico, variaba según que el terreno recorrido fuese llano o quebrado. Y González Holguín (1608: 132) menciona en su diccionario el huc huamani como el “camino de diez días”.

Le existencia de todas estas unidades de medidas conduce naturalmente a considerar que debió haber instrumentos de medición. En efecto, González Holguín (Ibíd.: 103), nos habla del chuta cazqui como “medida pública de tierras que era una braça” y Rowe (1946: 324), del cota k’aspi como una “vara de longitud de la rikra (=1.6 m) medida estándar de terreno”. Este patrón de medida debió servir para medir dimensiones pequeñas: puertas, ventanas, escaleras, etc. Y para dimensiones superiores, probablemente se utilizo la ñañu huasca, o cuerda delgada, como lo menciona Betanzos (2004 [1556]) en su crónica sobre la reconstrucción de la ciudad de Cusco por el Inca Pachacútec. Agurto propone que esta cuerda-patrón debió ser equivalente a 4 ricra = 6.4 m. La imagen 2 muestra el trazado de una residencia inca, en la costa central peruana.

 

Carmen González

Rattachée à « Conter le temps compté »

Programme 2014-18 de la Fédération CNRS Typologie et Universaux Linguistiques

carmen-gonzalez@orange.fr

 


REFERENCIAS

 Academia Major de la lengua quechua

2005 Diccionario Quechua-Español-Quechua, Gobierno Regional Cusco, Cusco.

Agurto calvo Santiago

1987 Estudios acerca de la Construcción, Arquitectura y Planeamiento Incas, cap. IV, Cámara Peruana de la Construcción, Lima.

Bertonio, l. (2011 [1612]). Vocabulario de la lengua Aymara, Bolivia, Instituto de Lenguas y Literaturas Andinas-Amazónicas, Bolivia

Betanzos, J. (2004 [1556]). Suma y narración de los Incas. Parte I, Cap. XVI, María del Carmen Martin Rubio, Madrid.

Cieza de León, P. (1880 [1554]). Del Señorío de los Incas Yupanquis y de sus grandes hechos y gobernación, cap. XV, Jiménez de la Espada, Madrid.

Espinoza Soriano, Waldemar. (1997). Los Incas: Economía, sociedad y estado en la era del      

     Tahuantinsuyo, Amaru, Lima.

González, D. (2007 [1608]). Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada Lengua Qquichua o del Inca, Runasimipi Qespisqa Software (http://www.runasimipi.org).

Murúa, M. (1946 [1590]). Historia del origen y genealogía real de los Reyes Incas del Perú.

     Libro 3, Cap. XXIV, XXIX, Instituto Santo Toribio de Mogrovejo, Madrid.

Pachacuti, J. (1879 [1613]). Relación de las antigüedades deste Reyno del Pirú, Jiménez de la Espada, Madrid.

Pastor, R. (2012). Recopilación de unidades de medida,

www.luispastor.es/medidas/unidades_de%20_medida.pdf.

Rostworowski, M. (1985) “Mediciones y cómputos” en Ana María Soldi (Eds.) El antiguo Perú en la tecnología en el mundo andino, Universidad Nacional Autónoma de México, pp. 179-405.

Rowe, J. (1946) “Inca culture at the time of the Spanish Conquest”, in Bureau of American

     Ethnology Bulletin 143 Vol. 2, Handbook of South American Indians, Washington, pp. 183-330.

Santo Thomas, F. (1994 [1560]). Lexicón o vocabulario de la lengua general del Perú, UNESCO,

Madrid.

Yaranga, A. (2003). Diccionario Quechua-Español / Runa Simi-Español, Biblioteca Nacional del

Perú & Paris 8 Université, Lima.

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