Bitácora de la aplicación de la encuesta

Yasodhara Silva
Encargada de Demoskópica México

La Encuesta Nacional sobre Creencias y Prácticas Religiosas en México 2016 fue aplicada por la empresa Demoskópica México del 29 de octubre al 30 de noviembre de 2016. El cuestionario se aplicó a 3,000 casos a fin de obtener un nivel de confianza de 95% y un error muestral de ±4% para cada una de las cinco regiones con representatividad estadística y 2.5% en el caso del conjunto nacional. La distribución del muestreo se realizó de la siguiente manera:

Distribución por región y parámetros estadísticos del diseño muestral

REGIÓN ESTADOS CASOS CONFIANZA ERROR
1 NOROESTE Baja California, Baja California Sur, Sinaloa y Sonora 600 95% ±4%
2 NORTE, NORESTE Y GOLFO Coahuila, Chihuahua, Durango, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz 600 95% ±4%
3 CENTRO Distrito Federal, Hidalgo, México, Morelos, Puebla y Tlaxcala 600 95% ±4%
4 CENTRO OCCIDENTE Y CENTRO NORTE Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas 600 95% ±4%
5 PACÍFICO SUR Y SURESTE Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán 600 95% ±4%
  TOTAL MÉXICO 3,000 95% ±2.5%

 

Desde la planeación teórica del estudio que incluye la definición del o de los universos de estudio y la identificación del marco muestral, se pudo advertir el gran reto que se tendría en el trabajo de campo para alcanzar muestras representativas de los grupos religiosos cristianos distintos al católico por su tamaño y dispersión territorial. Además, los objetivos de la investigación requerían una muestra compleja de diversas capas analíticas que fueron tratadas como estratos (grupos religiosos, regiones, etnicidad, población rural y urbana).

Bajo este contexto, la estrategia muestral que resultó más conveniente fue la estratificación de áreas geoestadísticas básicas (AGEB) de acuerdo a su composición religiosa para facilitar la localización y acceso a la población declarada dentro de un primer nivel de clasificación de credo cristiano como grupos protestantes y evangélicos, bíblicos diferentes a evangélicos, así como aquellos que no se auto-adscriben a alguna religión, es decir, se definen “sin religión”.

 

Distribución de la muestra por región y adscripción religiosa.

REGIÓN CATÓLICA PROTESTANTES Y EVANGÉLICAS BÍBLICAS DIFERENTES DE EVANGÉLICAS SIN RELIGIÓN TOTAL
1 NOROESTE 360 73 73 92 600
2 NORTE, NORESTE Y GOLFO 360 73 80 87 600
3 CENTRO 427 67 60 47 600
4 CENTRO OCCIDENTE Y CENTRO NORTE 440 54 60 47 600
5 PACÍFICO SUR Y SURESTE 333 93 87 87 600
TOTAL 1920 360 360 360 3000

 

En la muestra se consideraron trescientos AGEB distribuidos en las 32 entidades del país y se aplicaron 10 cuestionarios en cada una de ellas. En cada AGEB se seleccionaron aleatoriamente dos manzanas de arranque y las brigadas de campo se integraron con cinco personas, un supervisor y cuatro encuestadores.

La multiplicidad de criterios que planteaba la metodología de campo para ubicar a los respondientes elegibles (pertenecientes a los grupos en muestra) requirió que en total cada encuestador realizara en promedio como máximo entre 7 y 10 cuestionarios por día. De tal manera, que tal como lo habían indicado los resultados de la prueba piloto, a pesar de tratarse de un cuestionario sencillo y ágil en su aplicación, los equipos necesitaban dedicar entre 2 y 3 horas en cada AGEB.

A continuación, se comparten algunas dificultades que se experimentaron y que hacen de la aplicación un deporte peligroso (recordando el título de la película biográfica de Pierre Bourdieu) para completar las cuotas de grupos religiosos de estudio.

El primero tiene que ver con que la muestra resultó muy dispersa con casos distribuidos en las 32 entidades y en algunas de ellas se tuvo que trabajar con diferentes sedes de campo, un ejemplo de ello fue Veracruz en donde participaron equipos desde Córdoba-Xalapa, el puerto de Veracruz y San Andrés Tuxtla.

En otros casos la inseguridad y la situación convulsa que viven diferentes regiones y localidades del país afectó la aplicación de la encuesta. En el sur de Veracruz la muestra incluyó Mecayapan y Soteapan que están en la zona sur de los Tuxtlas, cercana a Catemaco en donde había sucedido recientemente el secuestro de un sacerdote, lo que ocasionó contratiempos y riesgos. El primer día de campo, el equipo de encuestadores estuvo en la carretera por hora y media detenidos por la presencia de retenes y suspendimos ese día el levantamiento, hasta que buscamos otra estrategia para llegar. Otro caso fue el de Soteapan donde se contó con participación de miembros de la comunidad para que nos permitieran el acceso y se pidió permiso a la Comisaría para poder llevar a cabo las encuestas. En el Estado de México y en Hidalgo tuvimos invitaciones para abandonar el lugar aludiendo a la seguridad de los encuestadores, afortunadamente cuando ya se había concluido el trabajo.

Otro caso se presentó en el estado de Morelos, en donde a través de una colega, profesora investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos nos informó de los riesgos de acudir a una de las comunidades en muestra y ella personalmente nos apoyó para entablar comunicación con representantes de la comunidad y avisar de nuestra presencia para llevar a cabo el estudio sin que los encuestadores pudieran ser vistos como una amenaza.

En Chiapas también se presentaron situaciones que requirieron el permiso de las autoridades comunitarias y en el caso de Oxchuc (lugar en donde golpearon recientemente a su presidente municipal) se reemplazó por otro punto de muestreo con características similares y contamos con el apoyo de intérpretes de la lengua Tzetzal. En Sayula, Jalisco un punto de muestreo era una zona habitacional militar y después de tres horas de espera y de mostrarles el oficio de El Colegio de la Frontera Norte no nos permitieron ingresar, por lo que se hizo el levantamiento en la zona aledaña.

Estas circunstancias son ejemplos de algunos otros ocurridos en Sinaloa, Tamaulipas y Guerrero que expresan la realidad de un México distinto al que se tenía hace unas décadas, en donde hacer trabajo de campo a través de encuestas no representaba las amenazas de hoy en día. Antes, el reto podía ser cómo llegar a los lugares por lo inaccesible de su ubicación geográfica, mientras ahora es el temor a ser víctima de la inseguridad en gran parte del territorio nacional, en donde ya casi ninguna región escapa a estas preocupaciones.

Sin embargo, a pesar de estos incidentes, el trabajo de campo se mantuvo constante y la muestra se pudo completar.

Integramos al presente ensayo una bitácora fotográfica del levantamiento en los diferentes estados, lo cual resulta muy ilustrativo de los contextos del trabajo de campo.

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